El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




miércoles, 16 de febrero de 2011

Un camino para recorrer

            ¿Cuántas veces te has preguntado si estás recorriendo el camino adecuado, y si estás  realizando en tu vida aquello que estaba programado por tu Ser Superior?
Pero, una vez hecha la pregunta, ¿te permites obtener la respuesta?, ¿te mantienes en silencio para escuchar?, ¿te permites dejar espacio en tu mente para que lleguen las respuestas? Hay momentos en que te preguntas y no te permites obtener ninguna respuesta porque tu mente está llena de preguntas y más preguntas que no vacías, está llena de miedos, llena de preocupaciones, llena de prejuicios. 
En la vida diaria son muchas las personas que preguntan sin dejar espacio para las respuestas, es como los niños que preguntan pero no quieren ni escuchar las respuestas porque para ellos todo es como un juego. Y si, la vida es un juego……….., pero no un juego de niños………., sino un gran juego, donde cada uno debe ocupar su lugar y estar atento no solo al paso que debe dar en ese juego, sino del paso de todos y cada uno de los integrantes de esa gran partida, de ese gran juego que es la vida y que en consecuencia nos atañe a todos, a toda la humanidad.
Es posible que ya estés haciendo lo que corresponde, eso sucede cuando te olvidas de tu cuerpo físico y sus apetitos, cuando te olvidas también de todo lo material, a partir de aquí, entras en un estado de conciencia que te permite bucear hacia el centro de tu corazón donde está tu parte más divina, la parte amorosa que representa a tu SER SUPERIOR.
Y ¿cómo sabes que estás en el camino correcto?, estás en el camino correcto  cuando la vida no representa ningún esfuerzo, si todo se desarrolla tal como estaba previsto, la vida es fácil, alegre, feliz.
Sin embargo, no se desarrolla todo tal como estaba previsto en el Plan Divino  si la vida supone un esfuerzo, si genera sufrimiento,  si dependes de cualquier persona o cosa para tu estabilidad o felicidad. En este caso, lo aconsejable es parar, sentarse en silencio con uno mismo, entrar en tu interior, y preguntar qué es lo que te  distrae, que es lo correcto en tu camino; a partir de entonces, quédate en silencio, siempre llegan las respuestas. Y a partir de esa respuesta que tu Ser te da de forma amorosa, actúa sin perder ni un segundo en esa dirección.
Todos los caminos están entrelazados con el camino de nuestros hermanos, de tal manera que un solo pensamiento, una sola palabra, una sola acción, influye en la totalidad de nuestro mundo y en todo el Universo. Mantén este concepto, e intégralo en tu corazón. ¡Cualquier movimiento en tu energía repercute en todo el Universo!
Ama, respeta y se consciente de todos tus actos, responsabilízate de tu propia vida, sin importarte lo que hagan los demás.
El camino de la LUZ  es el Amor y la rectitud de conciencia, no importa si practicas o no alguna religión, sólo tienes que Ser.
Date permiso para Ser quien Eres y sigue tu camino sin dudas, olvídate de cómo, el corazón ya sabe, simplemente mantén la atención en el deseo de llegar hasta tu  corazón, permite que tu Ser te guie y confía en el resultado final que no puede ser otro que el camino elegido por tu Ser Superior.
Ya muchos de vosotros habéis cruzado al otro lado de las emociones, de las dudas y del miedo, habéis cruzado el umbral del penúltimo portal, permitiros ahora SER realmente vosotros mismos unidos a vuestros Seres Superiores, ya es tiempo  de emprender la ascensión a las esferas superiores con plena conciencia.

martes, 15 de febrero de 2011

Meditación en la perla azul

Todo en el Universo se encuentra en un orden perfecto, todo ocupa el lugar que le corresponde, ¡todo está bien!. Y ese orden perfecto del Universo, y el que todo ocupe el lugar que le corresponde y, se mantenga en el tiempo y en el espacio, solo es posible a una Inteligencia Superior, no a la inteligencia humana, la cual también es posible gracias a esa Inteligencia Superior.
Si pudiéramos tener alguna duda de esto, sólo tenemos que ver nuestro  planeta: Una bola azul, suspendida en el espacio, girando sobre sí misma, y girando a su vez alrededor de una bola de fuego enorme, y acompañada por otra serie de bolas, girando todas en un orden perfecto. ¿Puede hacer eso la mente humana?, es claro que no, que sólo puede mantener ese orden una Mente infinitamente superior a la humana.
Llegar al entendimiento de que algo mucho más grande que el ser humano es el Responsable de todo lo que Es, libera al ser humano de la responsabilidad de defender permanentemente “su parcela”, frente a los otros seres humanos, le libera de defender un trocito de tierra al que llaman nación o estado, le libera de defender un trozo de tela al que denominan bandera, le libera de esconder su conocimiento para que otros seres humanos no tengan acceso a él y le roben su poder, le libera de explotar a otros seres humanos, le libera del sufrimiento, le libera del miedo. Llegar al entendimiento de que hay una Grandeza superior libera al ser humano de todas sus preocupaciones y sus miedos y le acerca a la felicidad.
Cuando el ser humano llegue al entendimiento de que ha sido creado por esa Mente Superior, cuando entienda que sólo permanece confinado dentro de esa vestimenta que llamamos cuerpo durante una ínfima temporada comparada con su verdadera existencia, cuando entienda que su estancia en el Planeta es para hacer un trabajo, el ser humano habrá alcanzado la gloria.
Pero mientras el ser humano se crea el ombligo del mundo, y vea al resto como enemigos potenciales, seguirá matando por lo que él llama sus ideales, seguirá matando por defender lo que él llama su honor, seguirá explotando a otros y condenando al hambre y a la miseria a sus contemporáneos, seguirá maltratando el Planeta, seguirá explotando sus recursos sólo para amasar más dinero; y todo eso con una única consecuencia, el sufrimiento.
La liberación del ser humano es un trabajo…….., no…….., es EL trabajo más importante que el ser humano ha venido a realizar. Entender que es “un alma”, o “una chispa divina”, o “una energía”, y actuar desde ahí hace que el ser humano se libere completamente del miedo que le atenaza y le impide vivir, y dejar que la vida sea y fluya a través de él.
No es un trabajo difícil, lo difícil es creer que “no es el cuerpo”, y empezar a trabajar desde el alma.
Para eso se puede hacer la siguiente meditación que va a acercar al ser humano a esa alma que es la verdadera esencia del ser humano:
Meditación en la perla azul
-          Siéntate en tu espacio de meditación.
-          Deja las manos sobre los muslos, las palmas hacia arriba y los dedos en Gyan mudra, (junta las yemas de los dedos pulgar e índice, dejando el resto de los dedos juntos y estirados).
-          Los ojos cerrados.
-          Empieza realizando una invocación:
“Al Dios Supremo
A mi Maestro espiritual
A todos los Maestros espirituales
A los Grandes Maestros
A los Santos Ángeles y ayudantes espirituales
A mi Alma
A mi Ser Divino
Gracias por las bendiciones divinas
Gracias por la guía, por la ayuda y por la protección
Con gratitud, con respeto, con Amor,
Gracias”
-          Coloca la punta de la lengua en el paladar.
-          Lleva la atención a la perla azul.
-          La perla azul se encuentra situada en el centro de la cabeza, en la intersección de dos líneas imaginarias, una que va desde el entrecejo a la parte posterior de la cabeza, y la otra que va de la punta de la oreja derecha a la punta de la oreja izquierda.
-          Mantén la atención en ese punto, sin utilizar la voluntad, sin concentrarte demasiado, solamente relájate.
-          Explora y localiza ese lugar.
-          Sabrás si llegas a él, porque vas a experimentar paz interior, serenidad y gozo divino.
-          Permanece respirando en ese punto durante cinco minutos.
-          Y después imagina una llama de luz dorada en ese punto. Con la llama va a aumentar tu sensibilidad y va a permitir la unión con tu alma con más rapidez.
-          Concéntrate suavemente en esa llama dorada y siente la paz, la serenidad y el gozo divino.
-          Permanece el tiempo que te apetezca.
-          Antes de finalizar la meditación, es bueno que liberes el exceso de energía.
-          Levanta las manos dejando los brazos cómodamente a los costados, las palmas mirando al frente.
-          Imagina la Tierra delante de ti, y repite en silencio:
Que la Madre Tierra sea bendecida con luz divina,
Con amor y con poder divino.
Que la Madre Tierra sea regenerada
Sea rejuvenecida,
Sea revitalizada.
-          Aprovecha la energía para bendecir a las personas que bendigas después de cada meditación.
-          Ya sólo te queda dar las gracias, repite en silencio:
Gracias Señor por las bendiciones divinas
Gracias a mi Maestro espiritual y a todos los Maestros espirituales
Gracias a mi Alma
Gracias a mi Ser Divino.
Gracias.

domingo, 13 de febrero de 2011

No hay peor sordo que el que no quiere oir

Cuando encuentro a sordos que no quieren oír, o a ciegos que no quieren ver, se me olvida, a veces, de que todo está bien y de que cada persona está en su proceso, y me entra una tristeza infinita. Es cierto que no me dura mucho, y que además me sirve para desde mi interior bendecir a esa persona para que cuando sea su momento empiece a escuchar algún sonido o a ver alguna luz.
Está claro que cada persona está en posesión de su verdad, y que para cada persona esa es la verdad absoluta, y como es “su” verdad absoluta, aunque les esté llevando al sufrimiento van a mantenerla, sin escuchar lo que ellos consideran cantos de sirena de la new age, o verborrea de charlatanes de feria, aunque esos charlatanes de feria sean felices, y lo que vendan sea su fórmula de la felicidad. En “su” verdad, todo lo malo que llega a ellos proviene del exterior, y lo malo en estos casos suele ser abundante, es como si el mundo entero estuviera en su contra, pero no, ellos no van a cambiar “su verdad”, ellos no van a escuchar ninguna teoría que se desvíe ni un milímetro de lo que ellos desean oír. Estos son los sordos que no quieren oír o los ciegos que no quieren ver; están condenados al sufrimiento, al miedo, a defenderse de todo y de todos, están condenados a no vivir, están condenados a desconfiar, no viven, no saben vivir, sólo vegetan, esperando ese golpe de fortuna que les traiga de algún sitio, no sabemos cual, la felicidad.
Cuando te los vas encontrando, les escuchas en silencio y te cuentan como de mal les está tratando la vida, unos cuentan que por culpa de……… les va mal en el trabajo, que por culpa de……… su pareja se ha ido, que por culpa de………. sus hijos no siguen lo que él había previsto, que por culpa de…….. , siempre la culpa es de alguien, ellos todo lo hacen bien. Pobrecitos, están fracasando como personas, y lo peor es que no son conscientes.
No son conscientes y tampoco lo quieren ser, ni quieren oír que son ellos los únicos responsables de lo que les sucede en la vida, de que con su actitud lo único que atraen hacia sí es más miseria humana y más sufrimiento. Necesitarían hundirse en lo más profundo del pozo de sus emociones para desde su dolor, posiblemente dejar entrar las palabras que les anuncian que hay muchas maneras de vivir distintas a la suya, y que la suya no parece ser muy buena por los pobres resultados obtenidos en él mismo.
Os encontrareis muchas personas con esta tipología, son muy abundantes. Lo único que se puede hacer, es escucharles en silencio y dejar que descarguen su miseria en vosotros como si fuerais un cubo de basura, no entrar en ningún razonamiento, no suele servir de nada, y bendecirles en silencio, bendecirles cada día después de vuestra meditación, para que la potencia de la energía de la bendición vaya limpiando poco a poco la oscuridad de su alma.

viernes, 11 de febrero de 2011

El camino. Un cuento para despertar

            Señor, ¿hasta dónde lleva este camino?,  hasta la Gloria señor; y ¿falta mucho para llegar?, depende de sus pasos señor, y de su ritmo,  y de su fuerza, y de su corazón, ¡que sea feliz en el camino señor!
            No sabía cómo estaba ahí, caminando, en un camino que a veces era ancho y otras, estrecho, a veces bordeado de árboles, y otras seco, árido y pelado. Sólo recordaba que no era feliz, y alguien me dijo: “Si buscas la felicidad, la puedes encontrar en el camino de la Gloria”.  Y ni corto ni perezoso, abandone todo, mi trabajo, mi esposa, mis hijos y me fui en busca de la felicidad a recorrer ese camino, camino del que nada pudo explicarme nadie, pero como ya lo había probado todo, médicos, pastillas, diversiones, viajes, casi todo lo conocido, y yo quería la felicidad, me puse a caminar por ese camino. Mi esposa me había dicho: Espero que encuentres lo que buscas, yo te esperé mientras tanto.
Al segundo día de caminata, me encontré con un niño sentado a una orilla del camino. Era un niño triste, muy triste, la imagen de su tristeza desgarraba el alma.
-          Hola niño, ¿Qué haces aquí?
-          Te estaba esperando.
-          Pero, ¿cómo ibas a esperarme si no sabes quién soy, ni que iba a pasar por aquí?
-          Si se quién eres.
-          ¿Quién soy?
-          Eres yo.
-          ¿Qué?
-          Sí, soy tú cuando tenías diez años. ¿Te acuerdas el día que con la pelota rompiste un cristal de la casa del vecino, y te golpearon y te castigaron y te quitaron la pelota?
-          Si me acuerdo, yo lo hice sin querer, fue un día muy triste.
-          Y ¿qué pensaste?
-          Que no era justo, y por primera vez, mis padres que para mi eran los mejores del mundo, dejaron de serlo,
-          Y ¿no les has perdonado?
-          No.
-          Los mayores también se equivocan, y cargan sus problemas sobre los pequeños, pero nosotros, los niños, cuando ya entendemos las cosas tenemos que perdonar a los mayores, y sobre todo si estás en este camino. Si quieres llegar al final, has de aprender a perdonar.
-          Si yo les perdono, me prometes que vas a dejar de estar tan triste.
-          Si tú les perdonas, sólo por eso dejaré de estar triste, y tú lo sabrás porque vivo dentro de ti.
Y el niño desapareció del camino.
El caminante se retiró a un costado del camino, se sentó debajo de un árbol y rememoró la situación, y con la imagen de sus padres en su memoria empezó a decir en su interior: “Yo os perdono, os perdono por lo que me habéis hecho consciente e inconscientemente, ahora sé que no era vuestro deseo que llegara a mí la tristeza, yo os perdono. Y os pido perdón por todo lo que yo haya podido hacer también de manera consciente e inconsciente, os pido perdón por todos estos años de rencor. Yo os bendigo con amor, os quiero”. Nada más terminar de decir eso, sus ojos se inundaron en lágrimas, sintió una paz en su interior desconocida, era como si el niño que había visto en el camino saltara y se regocijara dentro de él.
Pero aun había algo dentro de él que no le permitía ni tan siquiera asomarse a la felicidad. Permaneció debajo del árbol meditando en silencio, y fueron pasando por su memoria muchos momentos, en los que él había sido injusto con sus hijos, y les pidió perdón. Siguió meditando y siguieron pasando por su memoria los momentos en que había sido injusto con otras personas, y siguió y siguió pidiendo perdón, hasta que  sintió un gran alivio interior, y una sonrisa se instaló en su rostro, después de muchos, muchos años de seriedad y de tristeza.
Por fin se levantó y siguió caminando y se encontró con otra persona que se cruzaba en su camino: “Señor, ¿falta mucho para llegar a la Gloria?”, “ahora ya le falta menos, señor”.
Dos días más de camino y se encontró con un ejecutivo sentado en un sillón en mitad del camino:
-          ¿Qué hace aquí señor?
-          Te estaba esperando.
-          ¿A mí?, y ¿Cómo sabía que iba a pasar por aquí?
-          Porque soy tu orgullo.
-          ¿Mi orgullo?
-          Si, tu orgullo, ese que no te permite reconocer lo que hacen de bien otras personas, ese que no te permite aceptar las ideas y sugerencias de las personas más próximas a ti, ese que no te permite entregarte a la vida y dejarte fluir en ella por tener que estar siempre a la defensiva, ese que te hace controlarlo todo, ¿me reconoces?
El caminante asintió con la cabeza, dio las gracias, y cabizbajo volvió a salir del camino para sentarse nuevamente debajo de un árbol y meditar en la situación. Y revivió cada acto de orgullo y comprendió que sólo estaba actuando en contra del libre fluir de la vida, que todo era miedo, miedo a perder lo que él creía que era su posición social, su posición en la familia, su posición en el trabajo; sin darse cuenta que cada vez era menos preguntado, era menos solicitado para colaborar, era más esquivado por su familia y por la sociedad, reconoció su inmadurez, sintiendo que algo se movía en el interior de su pecho y que activaba la humedad en sus ojos, y se prometió a sí mismo permanecer alerta para que no volviera a suceder.
Y volvió al camino, mucho más ligero, más alegre, más feliz, si, más feliz, era verdad caminando por este camino se puede encontrar la felicidad. Cuando de repente se encontró con un nuevo caminante que se cruzaba con él, y le preguntó:
-          ¿Falta mucho para la Gloria señor?
-          Ya estás en ella hijo mío.
-          ¿Ya he llegado?
-          Si, cuando reconociste tus errores y pediste perdón, cuando perdonaste a los demás, cuando reconociste tu orgullo y tu miedo, cuando aceptaste la vida como es y dejaste que empezase a fluir dentro de ti, cuando sentiste el amor dentro de ti, cuando te has prometido permanecer alerta. Todo eso te ha permitido entrar en la Gloria.
-          Perdone señor, pero para esto no hacia falta venir a este camino, podía hacerlo en el comedor de mi casa.
-          Estás en tu casa, estás meditando. Yo te bendigo, vuelve ahora a tu cuerpo y enseña a los demás esto que has aprendido. Bendito seas. 
El caminante sintió una fuerte sacudida en su cuerpo, abrió los ojos y se encontró sentado en su espacio de meditación. Sólo habían transcurrido treinta minutos. Sus ojos se llenaron de lagrimas, se levantó, entró en el salón donde su esposa y sus hijos veían la tele, se acercó a ellos, les abrazó, les beso y quedamente les iba diciendo: “Perdóname, te quiero” .

Máscaras

Cuando nacemos somos limpios y puros, las capas formadas de nuestra aura son brillantes, transparentes, cristalinas. Pero no nos dura mucho tiempo, a lo sumo, hasta que empezamos a andar, y a la vez que empezamos a andar empezamos a conocer una palabra nueva que vamos a escuchar y a repetir muchísimas veces a lo largo de nuestra vida: “NO”.
El “no” lleva implícito muchas cosas, en principio es la negación de la expresión natural del niño y eso hace que empiece a aprender a reprimir conductas y emociones, y empiece a colocarse una máscara, la máscara de la represión; con ella puesta el niño da comienzo a la represión de los impulsos que salen de su interior.
Pero el niño sigue creciendo y comienza su colección de máscaras de todo tipo y condición: máscaras que serán disintas, en función del escenario en que se encuentre, con los amigos, que, por supuesto, es distinta a la máscara de andar por casa, en casa tiene varias, la máscara para tratar con mama, la máscara para tratar con papa, la máscara para tratar con los hermanos, la máscara para tratar con los abuelitos; y el niño  sigue creciendo y se convierte en un adulto, y sigue acumulando máscaras, la máscara para tratar con los compañeros de trabajo, la máscara para tratar con su pareja, la máscara para tratar con su jefe, etc., etc., etc.
Representa tantos personajes, que ni la propia persona sabe como es, sólo es una representación de sí misma, ya que en función de la circunstancia, de la persona que tiene delante o el lugar en que se encuentra, irá colocándose una máscara u otra. Entonces ¿quién es realmente esa persona?, ¿la que actúa en casa cuando está sola?, ¿la que actúa cuando está con la familia?, ¿la que actúa en el trabajo?, ¿quién es realmente la persona?, ¿sabe la persona realmente quién es?
No, la persona no sabe quién es y ni tan siquiera como es. Físicamente la persona no sabe como es porque ella no se ve, lo único que ve es su reflejo, y ¿quién la dice que lo que refleja el espejo y ella ve, es lo mismo que ven los demás?; por lo tanto sabe cómo es su reflejo, pero no como es ella. Y en cuestión de carácter, tampoco sabe como es, la persona cree que es la imagen que ella se ha construido de sí misma, construcción realizada en función de las máscaras, lo que cree la persona que es, sólo es otro reflejo, en este caso mental.
Según va madurando la persona, a lo largo de muchas vidas, según va construyendo su carácter, va dejando máscaras, estas van desapareciendo, hasta que la persona llega un momento que arroja la última máscara y vive sin ellas. En ese momento, la persona ya es ella, ya no actúa, sólo vive. ¿Cuándo ocurrirá eso? Sólo ocurrirá en el momento en que la persona deje de vivir desde la mente y viva desde el corazón, en el momento en que sea Amor y ya no tenga miedo de mostrarse tal cual es, en el momento que sea consciente de su divinidad. Mientras no sea consciente de eso y viva temerosa de perder su empleo, de perder a su pareja, de que sus hijos no se casen con un buen partido, etc., seguirá usando máscaras, es normal, con algo hay que tapar la hipocresía.
Y si alguien piensa que es normal actuar de distinta manera según las circunstancias,  que estudie la vida de los grandes hombres y mujeres que nos han precedido, y busque cuando trataban de engañar haciéndose pasar por quienes no eran, que es lo que se hace con las máscaras.
Hay que ser como los niños, limpios, puros, brillantes, cristalinos y luminosos, para poder tener acceso al Reino de Dios, y eso sólo lo puedes hacer viviendo, sintiendo y actuando desde el corazón.
     

jueves, 10 de febrero de 2011

La cuarta dimensión

Nunca el ser humano recibió a lo largo de la historia tanta ayuda como está recibiendo en la actualidad. El momento lo requiere. La Tierra está pasando de la tercera a la cuarta dimensión, y será mucho más fácil cuantas más personas consigamos vibrar en la sintonía del Amor, porque esa es la cuarta dimensión, vibrar en la sintonía del Amor. Vibrar en la luz, en la verdad, en el compromiso, en la entrega.
Pienso en Jesús, pienso en María, en los ángeles, en los Santos, en todos los Maestros y siento como su Amor es así. Llevan toda la eternidad amándonos en nuestras pobrezas, en nuestras elecciones, en nuestros llantos, en nuestros sufrimientos, en todo nuestro ser, en cuerpo y Alma, sin exigir nada a cambio, sin darnos prisas, sin pretender nada, “solamente Amando”. Y eso es el Amor, el Amor Divino y el Amor humano, porque es lo mismo, no hay distinción. Paciente, reposado, amoroso, dulce, sonriente, libre, entregado, en la certeza de que todo está bien.
Podríamos decir muchas cosas a los que leéis este blog y nos acompañáis en cada tramo del camino, en este pasaje de la era del aprendizaje a la era del Amor, pero la principal, la primera es siempre TODO ESTÁ BIEN PORQUE TODO ES AMOR. Y cuando a pesar de todo, a pasar de conocer el camino, a pesar de conocer la teoría, os lamentéis, sollocéis y no sintáis estas palabras, añadiremos también: “Se pueden encontrar más o menos piedrecitas en el camino y tomarlas como grandes rocas, puntiagudas, imposibles de atravesar, decir que es difícil, imposibles de mover  y entonces “recular”, eso es lo que hacéis ahora. Pero también podemos ver grandes montañas, picos altos y rocosos como lo que son: una meta, un reto, un premio, un regalo de Dios en su  Grandeza. Y correr, avanzar en el camino deprisa para llegar a ellas, para tocarlas, para ver que esconden al otro lado. Y allí, en el otro lado nos será entonces revelado el aprendizaje, que será  la recompensa por haber confiado, por creer que grandes maravillas y nuevos caminos nos estaban esperando. El sufrimiento, que sólo habrá sido un poco humano, como llagas en los pies, cansancio, sed  y cosas por el estilo, será recompensado y la sed será saciada con un Amor sin límites. Un Amor que nos permitirá dar gracias y seguir avanzando, cada vez con menos miedo, cada vez más confiados, cada vez menos humanos y más uno con todo lo Divino”.
Así podremos llegar a vibrar en la cuarte dimensión, porque ahora, los seres encarnados en la actualidad, seres que estáis vibrando en la tercera dimensión estáis amando a oscuras, con miedo, con recelo, con afán de poder, con espíritu de dominio, con temor a “dar demasiado”, con temor a entregarse por miedo al sufrimiento. Si  vierais que el sufrimiento sólo es vivir sin Amor.  No es una quimera, no es una utopía, lo que haga un ser humano, lo puede hacer cualquiera; si uno ha llegado a la cumbre, todos pueden llegar, y cuantos más seamos, más fácil será la transformación de la Tierra.
Hermanos del alma, ya somos muchos los que tenemos un pie en el otro lado, no te quedes atrás por una tontería, perdona a tu hermano, a tu vecino, a tu amigo, bendícele y amale, para aceptar sólo se necesita un instante, para amar también, créetelo, no necesitas una vida monástica para amar, es posible que tengas el mejor campo de entrenamiento para practicar el Amor, la familia, haz de tu familia una familia divina y todos juntos nos encontraremos en nuestra próxima encarnación vibrando en la nueva sintonía de la Tierra, en la cuarta dimensión.
Allí os esperamos hermanos del alma, con Amor, con humildad. Hasta entonces, ¡feliz viaje!
Entrada publicada por Elisenda y Hari Krishan.   

sábado, 5 de febrero de 2011

Ser tú

¿Te has sentido muchas veces transportado a un mundo increíble mientras leías o escuchabas la historia de alguien a quien le cambió su vida? Seguro que sí, aunque no estés en ninguna búsqueda específica de nada. Seguro que sí, porque todos los seres humanos nos preguntamos alguna vez en la vida ¿Para qué estoy aquí? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Qué sentido tiene la Vida? ¿Por qué sufro, porqué solo soy feliz en algunos momentos? ¿Por qué no me pasará a mí como a otros que han cambiado su vida, lo han dejado todo y han seguido su corazón? Y en esos instantes te has imaginado haciendo lo que verdaderamente quieres hacer, lo que sientes y te has sentido el hombre, la mujer más libre del mundo.
Pero, casi al mismo instante ha aparecido tu mente y te ha dicho “Eso solo les pasa a los demás” A algunos, a muy pocos, y yo soy una persona normal y corriente. ¿Pero, sabes una cosa? Los demás son tú y tú eres los demás. Es decir lo que tú piensas, ellos también lo piensan, Porque todos somos exactamente lo mismo. Almas, almas con una sed increíble de ser felices. Pero no felices con nuestras posesiones materiales. Ya sabes bien, aunque seas muy rico/a económicamente hablando, que eso no te llena, no hace falta que te lo digamos aquí.
Así pues, hablamos de Plenitud, de plenitud interior, de sentirte presente, muy presente en tu propia vida y ver como todo sucede y darte cuenta de que tú puedes intervenir. De hecho, debes hacerlo, es tu obligación. Y de hecho, lo haces. Constantemente eliges esto o aquello en tu quehacer diario. Así pues ¿por qué no eliges para ti? ¿por qué no dejas ya de pensar que sentirán los demás si haces esto, o si haces lo otro? Qué más da. No harás nada que les pueda hacer daño si lo haces con Amor, con el convencimiento de que eso es lo mejor para ti.
Porque cuando haces lo que es mejor para ti, estás haciendo lo mejor para todos los que te rodean. Porque eres completo y feliz y no puedes más que dar felicidad y amor.
Párate, deja de leer como “otros sí pueden y tu no”. No te pongas excusas mentales que sabes que no te sirven para nada y que solo son excusas movidas por el miedo.
¿Pero dónde queda el miedo cuando eres feliz? No existe. Haz, camina, cae, levántate y confía, confía, confía. No estás nunca solo/a. Jamás, porque estas contigo. Y en ti lo tienes todo. La capacidad de amar, de sentir, de vibrar con la energía del Universo. Porque eso eres, un “ínfimo” fragmento del Universo, que dejó un día de tener esa consciencia y se encarnó. Pero no perdió nada. La llevas contigo. Tú eres luz, tú eres vida. Tú eres esa pieza imprescindible, aunque esté en una esquina lejana, de ese puzle Universal que no puede construirse sin ti.  Seria incompleto.
Siéntete tú, siéntete yo. Un yo no mental, un yo en los demás y con todo. Tú eres Buda, tú eres Dios, tú eres Luz, tú eres camino, tú eres Maestro/a.
Y por encima de todo tú eres ¡libre! Libre para elegir y ser ese “otro” que ha cambiado su vida y al que envidias muchas veces. Eso te puede pasar a ti, de hecho te está pasando pero no quieres escuchar.
Haz tu camino sin miedo y los demás se colocaran en el lugar correcto para dejarte andar. Da igual, no pienses en “mi madre, mi padre que dirán, que pensaran, mis hijos, mi pareja, mi hermano…………..”Da igual. Si tú estás bien ellos estarán bien, seguro.
Quizá tarden un tiempo en darse cuenta y aceptarlo. Y, ¿qué? Es su tiempo, no el tuyo. Es su elección, no la tuya. Tú eliges amarles desde ese tú que eres, y ellos, poco a poco, sentirán esa energía que les llegará sin palabras, sin discusiones, sin luchas, sin tener que convencerles de nada. Llegará así, tal cual.
¿Qué fácil parece, verdad? Pues lo es. Lo verdaderamente difícil, y muy cansado, es que sea al revés. Es decir que sea una lucha entre tu sentir y tu ”deber”. No hay deberes.
Obsérvate como el Ser Divino que eres y camina desde ahí. Nadie es más que tú. Ni Jesús, ni Buda, ni nadie. Todos somos elegidos.
Recuerda: el puzle está incompleto sin ti.
Te quiero hermano, hermana. Te quiero y te reconozco.
Entrada publicada por Elisenda.

viernes, 4 de febrero de 2011

Se os está acabando el tiempo (2)

Transcribo a continuación un comentario anónimo sobre la entrada “Se os está acabando el tiempo”: Es muy certero todo lo que dices, pero creo que lleva su tiempo, me imagino que también ayuda haber hecho muchos cursos, muchos seminarios, todo eso debe de ayudar, estar rodeado de personas que te ayudan a crecer porque ellos ya han despertado, en fin pienso que no es toda una vida pero que lleva su tiempo, pero quien no ha tenido aún mucho tiempo de experiencia, quien por temas económicos o lo que sea no ha podido hacer tantos cursos o terapias, pues yo desde mi modesta opinión, creo que no evoluciona tan rápido, ya que todo eso ayuda en tu camino, puedes leer libros, puedes sentir en tus meditaciones, pero debe de ayudar la experiencia que te aporta todo lo que has realizado en tu trayectoria de Profesor, Maestro.
No, no ayuda en absoluto el hecho de haber hecho muchos cursos y muchos seminarios. ¿Cuántos cursos de crecimiento personal crees que hizo el Buda?, ¿cuántos seminarios?, ¿cuántos libros parecidos a los de Osho leyó? , ¿Cuántas terapias hizo?, ¿a cuántas meditaciones grupales asistió? No hizo ningún curso de crecimiento, ningún seminario, ni leyó ningún libro de autoayuda, ni asistía a centros de meditación, ni hacia terapias. Es más, vivía en una jaula de oro, porque su padre no quería que se enterara del sufrimiento que había fuera de esa prisión. Y sin embargo, despertó y se ilumino. Lo único que hizo fue seguir los dictados de su corazón.
Conozco gente que es muy versada en temas espirituales, que lo único que busca es reconocimiento y gloria, y jamás alcanzará un gramo de crecimiento, porque no saben lo que es la humildad, porque no saben lo que es el amor, porque tienen el peor defecto que pueda existir, el orgullo espiritual y, sin embargo, conozco a otras que no saben quién es Louise L. Hai, ni Osho, ni Buda, ni la meditación, y están ya iluminados, porque viven desde el corazón, porque son Amor.
Hay tantas almas que han conseguido conquistar la Gloria Divina, sin cursos, sin conferencias, sin estar apoyados por otros que puedan ser más evolucionados. Todo lo han conseguido con una única consigna, “Amor”. Y cuando estaban amando, ellos no sabían en absoluto que eran un alma, ni que eran energía, ellos no sabían que podían volver a encarnar, ellos solo sabían que su corazón les marcaba unas pautas que ellos seguían a pies juntillas  porque eso les hacia felices.
Así que como nos decían en la entrada de “Se os está acabando el tiempo”: Coger ese ascensor estacionado en la mente, que es donde están los libros, donde están los cursos, donde está la ignorancia y accionar los mandos para bajar al piso del corazón, que es donde está el conocimiento y donde está el Amor. Vivir desde él,  entregaros a los demás completamente, y recibidlos como son, como ángeles, como vuestros hermanos, no queráis cambiarlos, son perfectos, están ahí tal como ellos han elegido ser para realizar su trabajo y ayudaros a vosotros a realizar el vuestro, si tratáis de cambiarlos, estáis actuando en contra del Plan Divino.
Dejar de vivir en la mente y vivir desde el corazón no requiere más que amar, amar a los demás como a ti mism@, ayudarles, apoyarles, respetarles. No requiere cursos, no cuesta dinero, no es necesario imitar a otros que parece que…..…¿quién sabe donde esta cada uno en su camino? Solo requiere Amor.  Y no lleva tiempo, puedes empezar a vivir desde el corazón en un instante.

jueves, 3 de febrero de 2011

Se os está acabando el tiempo

Sabed, todos los que estáis leyendo esto, que ya es momento de abrir definitivamente los ojos, que es momento de abrir definitivamente el corazón, que es momento de entender que sois un alma, que es momento de vivir para la Divinidad. Basta ya de picoteo, basta ya de jugar a ser espirituales, basta ya de hablar de los Maestros, basta ya de fariseísmo.
Es el momento de actuar y de vivir desde el corazón, es el momento de dejar de vivir desde la mente, de dejar de vivir desde la maquinación, de dejar de vivir desde el engaño, a vosotros mismos, a vuestros amigos, a vuestra familia; es momento de vivir la honestidad, es momento de entregarse, es momento de recibir.
Si pudiéramos cogeros de las orejas y meteros la cabeza por el agujero del cielo, para que pudierais ver vuestra verdadera grandeza, vuestra verdadera divinidad, no volveríais después de esa visión al derroche de vida que lleváis en la actualidad, y empezaríais a vivir una vida plena y total, sin los condicionamientos que os ponéis ahora, sin miedo. Pero no podemos hacerlo, ese es vuestro trabajo; en realidad ese es el trabajo. Cuando lleguéis a la convicción de vuestra divinidad, todo lo demás se os dará por añadidura, y ese trabajo que, a veces, tanto os preocupa mentalmente, saldrá a la luz como lucen las luciérnagas en la noche. 
Pero será cuando lleguéis a la convicción de vuestra divinidad desde el corazón, no desde la cabeza. Desde la cabeza, ya sabemos que lo sabéis, habláis de ello constantemente. ¿Sabéis cuando tendréis la convicción de vuestra divinidad desde el corazón?, cuando ya no habléis de ella, cuando ya no necesitéis contar a nadie toda la sabiduría que habéis adquirido sobre el tema, cuando sintáis que ya no necesitáis reconocimiento. Lo reconoceréis muy fácilmente porque en ese momento habréis dejado de saber cositas para conocer Todo.
 Basta ya de ceguera, basta ya de hipocresía, poner en práctica todo eso que habéis leído, todo eso que habéis aprendido curso tras curso, todo eso que recibís en las meditaciones, en las clases de yoga, ¡hacedlo ya!, ¡es el momento!, aunque el tiempo no existe, es en otros planos, aquí, para vosotros en la tercera dimensión, si existe, y puede ser que se esté agotando el tiempo para que abráis definitivamente vuestro corazón. Coger ese ascensor estacionado en la mente y accionar los mandos para bajar al piso del corazón. Vivir desde él,  entregaros a los demás completamente, y recibidlos como son, como ángeles, como vuestros hermanos, no queráis cambiarlos, son perfectos, están ahí tal como ellos han elegido ser para realizar su trabajo y ayudaros a vosotros a realizar el vuestro, si tratáis de cambiarlos, estáis actuando en contra del Plan Divino.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Expresar el amor

Decía Siddhartha Gautama, el Buddha, que “Nosotros somos lo que pensamos. Todo lo que somos lo somos por nuestros pensamientos. Y con nuestros pensamientos, construiremos nuestro mundo”.
No vamos a hablar del pensamiento, (luego veréis porque nos va bien esta cita), vamos a seguir hablando del Amor, y aunque esté escrito con mayúscula porque así es como nos gusta describir el Amor Divino, vamos a tratar otro aspecto del amor, no solo de la pareja, sino del amor entre los miembros de la familia y del amor entre los amigos.
Al principio de cualquier relación se expresa abierta y claramente el amor que se siente por la otra persona, Las frases: “te quiero”, “te adoro”, “no puedo vivir sin ti”, son la moneda de cambio en esos inicios de relación. ¿Qué sucede ante tal profusión de palabras y pensamientos de amor?, vuelve a leer la frase del Buddha: Somos lo que pensamos, todo lo que somos lo somos por nuestros pensamientos. Y con nuestros pensamientos, construimos nuestro mundo”.
¿Qué mundo se puede construir cuando una buena parte del día el pensamiento es de amor hacia la persona amada?, un mundo de amor. El pensamiento de amor hace que la energía poderosísima del amor empiece a impregnar el cuerpo energético, de tal manera que se va limpiando de impurezas. Si la pareja de enamorados siguiera eternamente manifestándose de pensamiento, palabra y obra su amor, este se iría incrementando día tras día, sin remitir ni un solo gramo. Lo mismo pasa con cualquier otro tipo de relación.
Los niños que crecen en el amor crecen más sanos, más alegres, más saludables. Los niños necesitan la demostración del amor tanto como la pareja de enamorados, tanto como cualquier persona. Las palabras de amor, las caricias, la ternura son la clave de un cuerpo sano, de una mente serena, de unas emociones estables.
Decir “te quiero”, cuantas más veces mejor, es la letanía que hace que todos los cuerpos, físico y energético, actuando desde ese amor consigan la estabilidad física, mental y emocional de la persona.
Pero todo pasa, y también la necesidad de expresar el amor. Cada vez se distancian más los “te quiero”, con el resultado contrario, la energía de amor y limpieza que se generaba al repetir la letanía, deja de generarse, inundándose el cuerpo energético con la energía de los problemas y del miedo. La pareja empieza a preguntar: ¿ya no me quieres?, y la respuesta es: “pues claro que te quiero”, y una nueva pregunta: “y ¿por qué no me lo dices?”.  Y la respuesta es: “porque ya lo sabes”.
Con los niños pasa lo mismo, después de besos, caricias y achuchones, se encuentra el pobre niño, no solo con que ya no recibe muestras de amor, sino que le tratan como si fuera un adulto exigiéndole cada día más. El niño no va a preguntar si han dejado de quererle, pero su comportamiento puede cambiar de manera radical.
No se debe dar nada por sabido. Si quieres que tu amor se incremente trabájalo, si quieres que los tuyos sean felices demuéstrales tu amor. Es muy fácil basta un “te quiero” unas cuantas veces al día, basta un beso al entrar, al salir, al despertar, al dormir, basta una caricia, al pasar el pan, al abrir la puerta.
Somos lo que pensamos, porque la energía va detrás del pensamiento. Expresa tu amor mientras está fuerte para que no se debilite, y cuando se debilite, si quieres que se incremente empieza a expresarlo nuevamente, si ya te va bien ser medio infeliz, no hagas nada y sigue instalad@ en el miedo.

martes, 1 de febrero de 2011

Ser agradecidos

La gratitud es el arte de saborear la vida con dulzura, es aceptar, es disfrutar, es trabajarse uno mismo. 
Un alma recién llegada al cielo se encontró con San Pedro que salió a recibirle. El santo llevó al alma a realizar un  recorrido por el cielo. Ambos caminaron paso a paso por unos grandes espacios llenos de Ángeles. San Pedro se detuvo frente a la primera sección y dijo: “Esta es la sección de recepción. Aquí son recibidas todas las peticiones hechas a Dios mediante la oración”. El alma miró la sección en la que muchos Ángeles estaban muy ocupados clasificando peticiones escritas en voluminosas hojas de papel, solicitadas por personas de todo el mundo.
Siguieron caminando hasta que llegaron a la siguiente sección y San Pedro le dijo: “Esta es la sección de embalaje y entrega. Aquí las bendiciones que la gente pide, son embaladas y enviadas a las personas que lo solicitaron”. El alma vio como estaban de ocupados en la sección. Había tantos Ángeles trabajando en ella como tantas bendiciones estaban siendo embaladas y enviadas a la Tierra. Finalmente, se detuvieron en la última sección, en la que un solo Ángel permanecía ocioso haciendo muy poca cosa. “Esta es la sección del agradecimiento” dijo San Pedro. “Pero ¿cómo es que hay tan poco trabajo aquí”, preguntó el alma. “Esto es lo peor”, contestó San Pedro, “después de que las personas reciben los dones y las bendiciones que pidieron, muy pocas envían su agradecimiento”. “¿cómo se agradecen las bendiciones de Dios?”, “simple” contestó San Pedro, “Sólo tienes que decir: Gracias Señor”
Dar las gracias a Dios, decir como decía San Pedro: “Gracias Señor”, se convierte en una oración increíble por su fuerza y en un regalo de amor. Quien pronuncia las "gracias" de esta manera, comprende que nada en esta tierra le pertenece, y que todo es un regalo de los seres que velan por nosotros.
La gratitud es necesaria para entrar en una auténtica relación con Dios o con la persona que nos haya agraciado. "Gracias" es una palabra que une al cielo y la tierra. Cuando el agradecimiento es sincero,  está lleno de fuerza vital, y hace que se activen el chakra del poder personal, (el chakra solar) y el chakra del amor, (el chakra cardiaco).
El valor de la gratitud se ejerce cuando una persona experimenta aprecio y reconocimiento por otra que le prestó ayuda. No consiste, necesariamente, en “pagar” ese favor con otro igual, sino en mostrar afecto y guardar en la memoria ese acto de generosidad. 
Hay que aprender a agradecer. El agradecimiento siempre es interior, y después se puede expresar con palabras y con acciones. Recuerdas la historia de los diez leprosos. Solo uno regresó a darle gracias a Jesús por su curación milagrosa. Jesús lo puso por ejemplo y se entristeció por los otros nueve.
Recuerda: “Somos lo que pensamos”, “dar y recibiréis”. Dar las gracias por todas las bendiciones que estás recibiendo de manera permanente, te pone en condiciones de recibirlas a manos llenas.
El descontento estrecha la vida, mientras que la gratitud la expande, la aumenta, incrementa la alegría, y abre las puertas del infinito, abre las puertas del amor. Aquellos que reciben amor con gratitud lo reciben doblemente, mientras que quienes están descontentos lo pierden. La gratitud es el arte de saborear la vida con agrado; es también una aceptación inteligente y trabajo sobre uno mismo. 
 Aprende a usar una fórmula infalible. “Por favor” para pedir, “Gracias” al recibir. Piensa y reconoce todo aquello que recibes de los demás. Exprésalo a tu estilo: con palabras, con un abrazo, como te apetezca, pero exprésalo.
Ejercicio Esenio de purificación y  salud, agradeciendo:
Habría que hacerlo en el exterior, pero puedes intentarlo en tu espacio de meditación.
Empieza sintiendo la Tierra bajo tus piernas y tus nalgas y tus pies, sintiendo que te llena de energía, que te sostiene la Tierra.
Sintiendo la Tierra piensa en el origen de tu alma encarnada.
Siente el cielo infinito sobre ti, siente como te inspira, como te eleva.
Sintiendo la energía del cielo, piensa que eres etern@, que eres un alma.
Siéntete como una unión viviente entre las fuerzas del cielo y la Tierra. Coloca las manos juntas delante del pecho en el mudra de oración.
En esa postura permite que una hermosa luz que procede del cielo fluya a través de ti, llegando a la Tierra.
Repite en silencio dentro de ti:
“Madre Tierra, yo te ofrezco mi agradecimiento con todo mi corazón, y a través del corazón de todos los hombres y mujeres.
Que todos los seres que llevas en tu seno, protejan, alimenten y bendigan todo lo que crece”.
Permanece un momento en silencio, respirando lentamente, sintiendo como se expande tu corazón por esa expresión de agradecimiento.
Sigue diciendo en tu interior:”Madre Tierra, elimina mis enfermedades y mis faltas según tu voluntad para recibir la bendición del espíritu divino y transmitirla a todos los seres vivientes según tu voluntad”.
Mantente en silencio, mientras dejas que la Tierra te purifique.
Piensa en tu alma, siente tu conexión con ella, y repite dentro de ti: “Con amor y gratitud te ofrezco  mi amoroso agradecimiento lleno de Luz a la Madre Tierra.
A la Madre Tierra gracias.
Al agua de la vida, gracias.
Al aire que nos mantiene la vida, gracias.
Al fuego sagrado, gracias.
A los minerales, gracias.
A las plantas, gracias.
A los animales, gracias.
A la humanidad que camina por el sendero de la evolución, gracias.
A todos los ángeles, gracias.
A la Inteligencia que creó mi pensamiento, gracias.
Al océano de Amor que creó mi sensibilidad, gracias.
A la Vida Universal que impregno mi futuro con la semilla de la individualidad, gracias.
A todo los seres del mundo, gracias.
Gracias Señor, porque eres la Única Fuente que unifica a todos los seres”.
Haz una leve inclinación de cabeza y repite “Amen”.
Permanece en meditación el tiempo que te apetezca.

Con esta práctica se desarrolla una mayor sensibilidad hacia todo lo creado y hacia el mundo superior