He sabido con agrado, por los que
vienen de tu parte, que tienes un trato familiar con tus esclavos. Es propio de
un hombre prudente y sabio como tú.
¿Son esclavos? No, son hombres. ¿Son
esclavos? No, camaradas. ¿Son esclavos? No, son amigos humildes, y compañeros
de esclavitud, considerando que estamos todos sujetos a los mismos caprichos de
la fortuna.
LUCIO
ANNEO SÉNECA

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