Una de las cosas más importantes, aún
para los estudiantes más sinceros, es la necesidad de darle tiempo a la
meditación, la de aquietar la actividad exterior para que la Presencia Interior
pueda surgir sin obstrucción.
Meditar significa realmente sentir la
Presencia de Dios, por eso cuando se entra en meditación no debemos arrastrar
con nosotros todas las perturbaciones que nos han afectado hasta ese momento.
Hay que quitar conscientemente del sentimiento y de la atención todo aquello
que pueda perturbar, pues es una actividad para sentir la Presencia de Dios y
no para resolver todas las molestias.
SAINT GERMAIN

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