Respiración
completa
La respiración completa, o
yóguica, es una técnica que maximiza la capacidad pulmonar unificando la
respiración abdominal, torácica y clavicular. Se inhala profundamente llenando
primero el abdomen, luego las costillas y finalmente el pecho. Al exhalar, se
vacía a la inversa (pecho-costillas-abdomen) para relajar y oxigenar profundamente.
Cómo
practicar la respiración completa (paso a paso):
Postura: Túmbese boca arriba con
las rodillas flexionadas o siéntese derecho con la columna recta.
Colóque la mano izquierda sobre
el abdomen y la derecha sobre el pecho. Observe cómo se mueven las manos al
inhalar y exhalar.
1. Fase Abdominal (Baja): Al
inhalar por la nariz, dirija el aire hacia la parte baja de los pulmones. Siente
cómo su abdomen se expande y se infla como un globo.
2. Fase Torácica (Media): Sin soltar el aire
anterior, siga inhalando para llenar la parte media. Las costillas se expanden
hacia los lados y el pecho se abre.
3. Fase Clavicular (Alta): Termine de llenar
los pulmones elevando ligeramente las clavículas y la parte superior del pecho.
4. Exhalación: Suelte el aire lentamente por
la nariz o boca, vaciando de arriba hacia abajo (primero bajan las clavículas,
luego el pecho y finalmente el abdomen se contrae).
Beneficios:
Reducir el estrés y la ansiedad:
Ralentiza el ritmo cardíaco y activa el sistema nervioso parasimpático.
Promover la concentración:
Aporta claridad mental y mejora la capacidad para estar presente.
Regular las emociones: Facilita
la gestión de estados emocionales intensos o desbordantes.
Revitalizar el cuerpo:
Incrementa la oxigenación, aportando energía al organismo.
Recomendaciones
Es común sentir un ligero mareo
al principio debido a la mayor entrada de oxígeno; si esto sucede, deténgase y
respire con normalidad.

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