El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




martes, 5 de marzo de 2024

No es el "qué", es el "cómo"

 



«No son las cosas que nos pasan las que nos dañan,

sino nuestra opinión sobre ellas»

Epicteto

 

"No es lo que te ocurre, es cómo te lo tomas"

 

La vida está llena de giros inesperados, desafíos y momentos difíciles. En el viaje de la vida, enfrentamos una variedad de situaciones que pueden sacudir nuestras emociones y poner a prueba nuestra resistencia. Sin embargo, lo que realmente determina nuestro bienestar y nuestra capacidad para superar los obstáculos no es tanto lo que nos sucede, sino cómo elegimos responder ante esas circunstancias.

Es fácil ser arrastrado por las olas de la adversidad, sentirnos víctimas exclusivas de los acontecimientos. Sin embargo, en lugar de quedarnos anclados al sufrimiento, podemos despertar nuestras actitudes y diseñar estrategias para enfrentar los problemas.

En el corazón de esta idea radica el poder del pensamiento y la percepción. Dos personas pueden experimentar exactamente la misma situación, pero sus reacciones pueden ser radicalmente diferentes. Esto se debe a que cada individuo interpreta los eventos a través de su propia lente emocional y mental. Mientras que algunos pueden ver un revés como una oportunidad para crecer y aprender, otros pueden percibirlo como una tragedia insuperable.

Reconocer la importancia del cómo nos tomamos las cosas no significa ignorar la realidad de nuestras emociones. Es natural experimentar tristeza, ira o frustración frente a los desafíos de la vida. La clave radica en no permitir que esas emociones nos controlen o nos definan.

Recuerda que somos los arquitectos de nuestra propia felicidad y bienestar. Aunque no podamos controlar todas las circunstancias externas, siempre tenemos el poder de elegir nuestra actitud y respuesta frente a ellas. Al abrazar esta verdad, podemos transformar incluso los momentos más difíciles en oportunidades para crecer, aprender y prosperar.

El libre albedrío consiste en esto. No podemos controlar lo que llega a nosotros, porque es algo ya pactado por el alma para llevar a buen término alguna de las razones de la vida, pero si podemos, y para eso estamos aquí, en la materia, elegir nuestra respuesta ante las adversidades. Esto es, precisamente, el crecimiento que hemos venido a intentar conseguir en este valle de lágrimas o en este camino de rosas. Es nuestra elección, de nosotros depende.

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