Un espacio sagrado para escuchar la voz interior y despertar la presencia que habita en ti.
Presencia y Palabra
Bienvenido a este espacio de presencia y palabra.
Aquí comparto reflexiones, prácticas espirituales y fragmentos de mis libros para acompañarte en tu camino interior.
Que cada día sea una oportunidad para volver a ti con más calma, claridad y conciencia.
Hoy no tengo ninguna
duda, ninguna pregunta, ninguna preocupación ni ningún miedo que compartir. Sin
embargo, aquí estoy, escribiéndote. Escribir por escribir. Escribir para nada,
o tal vez para todo. Porque esta acción, en su sencillez, me conecta contigo de
una forma que las palabras apenas pueden explicar. Es un acto de intimidad, una
forma especial de oración que, aunque no sea convencional, se ha convertido en
mi refugio.
Mientras muchas
personas encuentran en las oraciones tradicionales o en la contemplación de los
lugares sagrados un puente hacia Ti, he descubierto que escribirte es mi forma
más honesta de sentir Tu cercanía. Estos escritos, como una conversación sin
interrupciones, me brindan una paz que pocas cosas pueden igualar. Es como si,
a través de cada palabra, trazo un camino invisible que me acerca más a Ti.
La meditación también
tiene su belleza, lo admito, pero requiere un tiempo que en ocasiones mi mente
no me concede fácilmente. En ella, debo invocar la paciencia, sintiendo cómo la
respiración arrastra mis pensamientos como quien limpia un camino lleno de
hojas. En cambio, escribir es un flujo inmediato, sin barreras, como si mi
corazón hablara directamente a través de la pluma o el teclado, alcanzando Tu
presencia más rápido de lo que podría imaginar.
Me resulta fascinante
pensar en las dudas que nos invaden como humanos, las mismas que invadieron a
los israelitas en su travesía por el desierto. A pesar de haber presenciado Tus
milagros, se dejaron llevar por la incertidumbre, creando un becerro de oro en
su necesidad de lo tangible, algo que sus ojos pudieran ver. Y yo, aunque de
otro modo, reconozco en mi vida esa misma tendencia a mirar atrás y preguntarme
si estás ahí, incluso después de haber sentido Tu toque en tantas ocasiones.
Sin embargo, he
aprendido que mi fe no necesita signos extraordinarios; basta con estas cartas.
Son mi evidencia cotidiana de que estás aquí. Es curioso cómo una acción tan
sencilla puede fortalecer mi conexión contigo. Cada palabra, incluso aquellas
que aparentemente no tienen propósito, se convierten en una ofrenda.
Pienso en la Creación,
en el vasto universo que nos diste. Todo parece tener un propósito definido:
las estrellas iluminan la noche, los ríos fertilizan la tierra, las aves
esparcen semillas. Y, aun así, aquí estoy yo, escribiendo algo que podría
parecer carente de propósito práctico. Pero al igual que la brisa que acaricia
un campo o el susurro de las hojas en otoño, estas palabras también tienen su
lugar en el gran diseño, aunque no lo comprenda del todo.
Hoy, me pregunto,
¿será este acto de escribir un reflejo de Tu propia Creación? Tú, que creaste
el universo no porque fuera necesario, sino porque era bueno, hermoso, porque
era un acto de amor. Escribir para Ti se siente así: un acto de amor puro, sin
expectativas, sin demandas, simplemente por el gozo de compartir este momento
Contigo.
Quiero que estas
palabras lleguen a Ti como un susurro, como un eco de mi alma que busca
encontrarse con lo Divino. Quiero que sean una prueba de que, aunque mi fe a
veces flaquee, mi corazón sigue buscando ese vínculo contigo. Porque, aunque
dude, aunque tropiece, aunque mire hacia atrás como hicieron los israelitas, buscando
a los egipcios, siempre termino encontrándote, siempre vuelvo a Ti.
Y si bien esta carta
puede parecer que no tiene un propósito definido, para mí lo tiene todo. Es un
recordatorio de que no necesito motivos para acercarme a Ti. No necesito
peticiones, ni respuestas, ni pruebas. Solo necesito este acto sencillo, este
espacio donde las palabras fluyen y el alma encuentra su hogar.
Gracias por estar ahí,
siempre, incluso cuando yo no soy plenamente consciente de ello. Gracias por
recibir estas palabras que no buscan otra cosa más que estar Contigo. Gracias
por ser el Dios que escucha incluso cuando no hay nada que decir.
La mente, que máquina
tan perfecta y tan perversa. Es incansable, siempre en constante actividad:
elucubrando, maquinando, imaginando, recordando, comparando y juzgando. Es un
flujo ininterrumpido de pensamientos que, inevitablemente, preceden a las
palabras y acciones. Como dijo Buda: "Somos lo que pensamos".
Esta afirmación nos
lleva a una aparente conclusión sencilla: si logramos organizar nuestros
pensamientos, podremos organizar nuestra vida. Vivir de cierta manera parece
requerir solo pensar de esa manera; para ser feliz, bastaría con pensarlo.
Sin embargo, la
simplicidad de la conclusión contrasta con la complejidad de su aplicación
práctica. No es tan sencillo como parece, pero es posible con una sola
práctica: la atención.
La atención nos
permite ser conscientes de nuestros pensamientos en cada momento, evitando
quedar atrapados en ellos. Al no alimentarlos con energía o poder, permitimos
que se disipen tan rápido como surgieron.
Esta atención
consciente es la base de la meditación mindfulness, que nos permite observar
nuestros pensamientos sin juicio y dejarlos pasar. Al hacerlo, no solo
organizamos nuestra mente, sino que también encontramos paz y claridad en medio
del caos mental. Es un camino hacia la liberación de los patrones de pensamiento
que nos limitan y hacia la adopción de una perspectiva más amplia y serena de
la vida.
Así, la felicidad no va
a ser solo un deseo o un pensamiento, sino un estado de ser que cultivamos a
través de la práctica constante de la atención plena. Es un arte que, una vez
dominado, puede transformar nuestra existencia, llevándonos a una vida más
plena y equilibrada.
La respiración pránica es una técnica
de sanación energética.
1. Postura: Siéntate cómodamente en una
posición erguida pero relajada. Puedes hacerlo en una silla con la espalda
recta o en posición de loto si estás familiarizado con esa postura. Las plantas
de los pies bien apoyadas en el piso. Las manos encima de los muslos con las
palmas mirando al techo. La punta de la lengua tocando el paladar.
2. Invocación: Antes de comenzar,
puedes invocar a tu jerarquía espiritual y enraizar a la madre tierra para que
la energía fluya con mayor consciencia a través de ti.
3. Relajación: Cierra los ojos y relaja
todo tu cuerpo. Con cada inhalación y exhalación, siente cómo se relajan tus
músculos y cómo desaparece la tensión.
4. Inhalación: Comienza inhalando por
la nariz, contando 6, permitiendo que el aire llene tus pulmones. Siente cómo
tu abdomen se expande con el aire.
5. Retención: Mantén el aire en tus
pulmones contando 3, sin tensión.
6. Exhalación: Exhala lentamente por la
nariz, contando 6, permitiendo que el aire salga completamente de tus pulmones.
Siente cómo tu abdomen se contrae.
7. Retención sin aire: Vuelve a retener
con los pulmones vacíos contando 3, antes de volver a inhalar.
8. Visualización: Durante la
inhalación, puedes visualizar luz blanca y brillante entrando en tu cuerpo,
llenándote de energía vital. Durante la exhalación, puedes visualizar cualquier
tensión o energía negativa saliendo de tu cuerpo en forma de humo oscuro.
9. Repetición: Continúa este ciclo de
respiración consciente durante unos minutos, manteniendo un ritmo suave y
constante.
10. Concentración: Durante todo el
proceso, mantén tu atención en la sensación de la respiración y en la energía
que fluye dentro y fuera de tu cuerpo.
Esta sencilla meditación, es una
técnica muy poderosa, ya que hace que tu aura se expanda hasta límites
insospechados, limpiando el campo energético de energías no deseadas y dejando
en el meditador una sensación de paz y serenidad, que van durando más en el
tiempo según se va practicando de manera habitual.
Ser espiritual
implica, por tanto, el reconocimiento de que hay una dimensión inmaterial o
trascendente en la vida, que va más allá de lo físico y lo material.
Este es un aspecto
que tengo claro. Sé que soy un punto de luz dentro del Torrente de Luz que es
Dios. Se que soy un alma inmortal viviendo, por un corto espacio de tiempo, una
experiencia dentro de un cuerpo. Llegado a este punto, una pregunta revolotea a
mi alrededor, ¿estoy viviendo con respecto a ese conocimiento teórico? La
respuesta es “no”, porque si viviera de acuerdo a mi propia esencia, es decir,
como un alma inmortal, no tendría que estar planteándome, de manera permanente,
que es la espiritualidad, que es la iluminación, que es lo que tengo que hacer
para llegar a final de mes o porqué mi vecino se comporta de determinada
manera, porque todo estaría bien, todo sería perfecto, ya que todo procede del
Origen que es Dios.
Entre las frases
de Pierre Teilhard de Chardin, que fue un religioso jesuita, paleontólogo y
filósofo francés, que vivió entre los siglos XIX y XX, hay una que se repite, a
diestro y siniestro, y que resume de una manera clara y sencilla la naturaleza
humana: "No somos seres humanos
viviendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales atravesando una
experiencia humana".
Ser espiritual implica,
también, buscar un sentido o propósito a la existencia, que nos ayude a
enfrentar los desafíos y las dificultades con esperanza y optimismo.
Durante mucho,
muchísimo, tiempo he estado buscando un propósito a la vida, algo que me
permitiera sentirme satisfecho con mi vida, pero, hasta el presente, no lo he
conseguido en su totalidad, porque siempre le encuentro un “pero” a todo lo que
hago. ¿Tendría que dedicarme a la sanación?, ¿tendría que enseñar el camino a
otros que estén tan perdidos como yo?, ¿tendría que meditar retirado del
mundo?, ¿tendría que escribir para compartir mi experiencia con muchas más
personas? Ahora tengo la respuesta a esas preguntas, si, si he de hacer todo
eso, pero no es suficiente, falta algo.
Y ese algo es
integrar todo el conocimiento teórico en cada una de las células de mi cuerpo,
para pensar y actuar, de manera automática como el ser espiritual que soy.
Resumiéndolo en una sola línea, puede ser tan espiritual cocinar un estofado de
lentejas como meditar. La clave está en la actitud y, sobre todo, en la
presencia. Si el pensamiento y la acción están presentes en la cocina,
cocinando las lentejas, no hay ninguna diferencia con la actitud que se trata
de mantener en la meditación: “Siempre presente”. A fin de cuentas, la
meditación tendría que ser una manera de vivir, no una actividad a la que
dedicar unos minutos al día. Se trata de vivir el presente en los minutos de
meditación y en las horas restantes del día.
Si se vive la vida
en la materia de acuerdo a esa espiritualidad que ya reside en nuestro interior
podremos gritar a los cuatro vientos que estamos viviendo la espiritualidad,
porque habremos conectado con nuestra esencia o naturaleza más profunda. Esa
que nos hace únicos e irrepetibles.
A partir de aquí, debe ser más fácil desarrollar una
actitud de amor, compasión, gratitud y servicio hacia nosotros mismos y hacia
los demás, respetando la diversidad y la dignidad de cada ser vivo, que es la
base de la iluminación, para cultivar una práctica personal que nos permita
expresar y alimentar nuestra espiritualidad, como puede ser la meditación, la
oración, el arte, la música, la naturaleza o cualquier otra actividad, como
cocinar las lentejas, que nos haga sentir plenos y felices.
Aunque muchas
religiones se arrogan la exclusividad de la espiritualidad, esta no es
exclusiva de ninguna religión ni doctrina, sino que es una dimensión humana
universal que puede manifestarse de diferentes formas.
Ser espiritual no
significa renunciar al mundo ni a sus placeres, sino vivirlos con conciencia y
responsabilidad. Ser espiritual tampoco significa ser perfecto ni superior a
los demás, sino ser auténtico y humilde. Ser espiritual es un camino de
crecimiento personal y colectivo, que nos invita a descubrir y compartir lo
mejor de nosotros mismos.
Sin embargo,
descubrí que con ese conocimiento no era suficiente. Saber que la iluminación
es un estado de profunda comprensión, conciencia y paz interior, que lleva a
que la persona trascienda el propio ego y experimente una conexión profunda con
lo divino o lo universal, no era suficiente. Era imprescindible practicar para
llegar a integrar esos términos teóricos en hábitos que movieran mi vida.
Todos los que se
dicen espirituales tienen un gran conocimiento teórico de este tema. Yo sabía
que no eran suficientes las técnicas aprendidas en el centro de yoga, porque no
se trataba de practicar ninguna técnica. Hacía falta algo más, era
imprescindible pasar de la teoría a la práctica, porque “más vale un gramo de práctica que una tonelada de teoría”. Había
leído, hasta entonces, muchos libros sobre espiritualidad y no soy consciente
de haber avanzado mucho, es imprescindible poner en práctica lo aprendido. Necesitaba
encontrar un referente del que aprender a conducirme y un modelo a quien
imitar.
En mi búsqueda, de
un referente, fui descartando a muchos que eran famosos por sus escritos, pero
de los que no conocía como era su comportamiento ante la vida, por lo que se
fue reduciendo la lista hasta dejar a un solo personaje, que es el paradigma
del amor: Jesús de Nazaret: Personaje central del cristianismo, la religión más
extendida del mundo y, la mía por nacimiento. Sus enseñanzas se basan en el
amor a Dios y al prójimo, la justicia, la misericordia y el perdón.
Fue analizando la
vida de Jesús, cuando fui consciente de que alcanzar la iluminación, en esta
vida, para no volver a encarnar, era una quimera. Comprendí que son necesarias
varias vidas para integrar en cada una de las células del cuerpo la energía del
amor. Porque, a fin de cuentas, solo se trata de amar y no amamos mucho, porque
no se ama cuando se juzga, cuando se critica, cuando se pierde la paciencia,
cuando se teme, cuando se siente culpa, cuando la alegría ajena no causa
alegría, cuando se siente rabia, cuando se siente decepción o frustración por
no conseguir un deseo, cuando se siente indiferencia que es opuesta a la
compasión, a la empatía o la solidaridad.
Así
que, mucho me temo que, me volveré a encontrar en otra vida con alguno de
ustedes que están, ahora leyendo estas líneas.
(Del libro "Dame tu mano, te mostraré la vida" de Alfonso Vallejo Gago)
Si
no tienes problemas de espalda no te apoyes es el respaldo de la silla.
Las manos en Dhyani-Mudra: Descansan en el regazo adoptando la forma de cuencos. La mano derecha encima de la izquierda mientras se unen la punta de los pulgares.
Cierra
los ojos y coloca la punta de la lengua tocando el paladar.
Respira
por la nariz, tanto para inhalar como para exhalar. Y haz una respiración
abdominal. (El abdomen se infla cuando inhalas y se desinfla cuando exhalas).
Respira lenta y suavemente, sin forzar.
Durante
5 minutos por la mañana y otros cinco por la tarde, mantén la atención en la
respiración.
Y
vete repitiendo en tu interior: Yo Soy el alma, Yo Soy paz, Yo Soy la
resurrección y la vida.
el
dinero o la fama no eran tan importantes como respirar.
Lo
esencial sucede y lo demás es prescindible.”
―
Angus Young
La respiración es la vida.
Antes de relacionar las emociones y la
respiración, veamos primero que es la respiración.
Lo
primero que hace un bebé al tomar contacto con la vida física fuera del útero
de su madre es tomar una inhalación, y lo último que él mismo realiza cuando
abandona la vida es completar esa respiración con una exhalación.
Y ese ser humano, mientras dura su vida,
va a respirar, de manera autónoma, sin ser en absoluto consciente de su
respiración, entre 12 y 16 veces por minuto.
La
respiración es el proceso mediante el cual el aire entra en el cuerpo inspirado
a través de la nariz, (mejor que por la boca), y es conducido por la tráquea a
los pulmones, o mejor dicho a través de bronquios y bronquiolos hasta los
alveolos. A los alveolos es donde llega la sangre cargada de anhídrido
carbónico, (CO2), procedente de la combustión celular donde se cambia por el
oxígeno del aire, (inversamente a lo que realizan las plantas en la
fotosíntesis).
Es importante inspirar
y expirar por la nariz, ya que así el aire se filtra, se
calienta y se humedece, recuperando la humedad cuando se exhala.
Tipos
de respiración: Aun cuando anatómicamente no sea muy
correcto, se pueden dividir los pulmones en tres partes: superior, media e
inferior.
Por lo que, en función
de la zona pulmonar que se utilice la respirar, se puede hablar de tres tipos
de respiración: - Superior o clavicular.
- Media o costal. - Inferior o abdominal.
A
estas tres se puede añadir una más, la respiración completa, que engloba a las
tres.
Respiración
clavicular o superior: Es la que ofrece menor volumen para
el intercambio, haciendo intervenir los músculos de la zona superior, que no
son músculos de la respiración, acumulando tensión en cuello y hombros.
Se
produce un menor intercambio gaseoso porque se hace trabajar la parte superior
de los pulmones, que es, justamente, la parte más pequeña, con menor número de
vasos sanguíneos, por lo que existe un menor flujo sanguíneo en la zona.
Respiración media o
costal: Normalmente se da asociada a la superior o a la
inferior.
Respiración
abdominal o inferior: Es la más recomendada. A menor
gasto energético, ya que moviliza menos músculos y muy poco las costillas
flotantes, mayor intercambio gaseoso.
Se utiliza el
diafragma, que es el músculo de la respiración, y el desplazamiento de este
músculo hacia el abdomen es lo que produce la expansión y el estiramiento de
los pulmones con lo que el aire entra en ellos por succión.
Al haber un mayor intercambio
gaseoso, por ser mayor la superficie de los pulmones que intervienen en este
tipo de respiración, hace que sea necesario respirar menos veces que si se
realiza una respiración clavicular o superior.
De tal manera, que mientras una persona
que respira con la parte superior realiza tres respiraciones, otra que hace una
respiración abdominal respira solamente dos.
Respiración
completa: Es la respiración compuesta de los tres tipos anteriores. Se
comienza bajando el diafragma y llenando primero la zona inferior,
posteriormente la media y por último la superior.
La
respiración ideal es la respiración abdominal, ya que además de utilizar el
diafragma, que es el músculo específico de la respiración, tiene otros efectos: - Produce un rítmico masaje visceral que
ayuda a la digestión, a la circulación en el hígado y a las venas de la zona. - Sitúa el mayor intercambio en la zona
inferior de los pulmones, donde tiende a transitar un mayor volumen sanguíneo. - Es una respiración más vertical que
horizontal, ya que lleva el abdomen hacia delante y las vértebras lumbares
ligeramente hacia atrás; lo cual resulta importante a la hora de evitar el
agarrotamiento y la rigidez.
Existe
una profunda conexión entre el pensamiento y la respiración.
El ritmo de los movimientos respiratorios corresponde en una forma notable al
ritmo de los pensamientos.
Por lo tanto, si se
realiza una respiración clavicular, se respira más veces por minuto, con lo
cual, los pensamientos van a presentarse con más rapidez, y el trabajo para
controlarlos ha de ser mucho más intenso, mientras que, con una respiración
abdominal, los pensamientos aparecerán más lentamente, y serán más fáciles de
controlar.
La respiración
clavicular es la respiración que realiza un alto porcentaje de la población,
con lo cual, es fácil entender la razón por la que son esclavos de sus
pensamientos, de sus preocupaciones y de sus emociones.
Tan
profundo es el lenguaje de nuestra respiración, que se comporta de acuerdo, no
solo a como estamos, sino también a como somos.
Las
emociones tienen una incidencia muy importante en la respiración: El
miedo inhibe y bloquea la respiración, el estrés hace que se respire de manera
entrecortada, la ansiedad, la ira y la angustia, aceleran la respiración,
mientras que la tristeza la ralentiza.
La
respiración es un proceso inconsciente, pero a diferencia de otros procesos,
circulatorio, digestivo, etc., también se puede controlar de manera consciente,
porque no sólo está regida por el sistema nervioso vegetativo, sino también por
el sistema nervioso central.
Por lo tanto, de la misma manera que la emoción modifica
la respiración, se puede utilizar la respiración para modificar la emoción.
Al controlar voluntariamente la respiración, se tiene la posibilidad de
recuperar el equilibrio y gestionar la emoción.
Y
la mejor respiración para recuperar el control emocional es la respiración
abdominal. Es la respiración natural, es la que tienen los bebés cuando nacen.
Practicar esta
respiración es beneficioso para el organismo ya que ayuda a mejorar la
circulación y a oxigenar órganos vitales como el corazón y el hígado. En lo
emocional favorece la relajación, la concentración, elimina la tensión muscular
y combate la fatiga, la ansiedad y la depresión.
Practicar la respiración
abdominal de forma habitual favorece que se pueda ejercitar de forma natural en
los momentos en que es necesario tomar el control de la emoción.
Sin embargo, a pesar de
que la respiración utilizada habitualmente sea la respiración superior o
clavicular, se puede, en momentos de emociones desbordadas realizar una
respiración abdominal lenta, de manera consciente.
Para ello, puedes
sentarte o acostarte. En la posición de acostado es más fácil manejar la
respiración abdominal, así que, si tienes problemas para realizar ese tipo de
respiración, acuéstate:
- Coloca una mano en el
punto del ombligo para comprobar que sube y baja, y comienza a ser consciente
de la respiración.
- Inhala suave y
lentamente por la nariz.
- Realiza una pequeña
retención antes de expulsar el aire.
- Exhala lentamente
también por la nariz.
- Vuelve a realizar una
pequeña retención antes de volver a tomar aire.
En cinco minutos se comenzará a
estabilizar la emoción desbocada, pero puedes seguir el tiempo que consideres
oportuno.
Se pueden realizar respiraciones
específicas dependiendo de qué es lo que se quiere logar:
Cuando
la persona se siente estresada, enfadada, inquieta o ansiosa,
respirar por la fosa nasal izquierda.
Esta técnica es ideal para quienes tienen problemas para dormir o necesitan
relajarse.
- Sentados con la columna recta y los pies
apoyados en el piso.
- Tapar la fosa nasal derecha con el
pulgar derecho y mantener el resto de los dedos juntos y apuntando hacia
arriba.
- Respirar lenta y profundamente 26 veces
por la fosa nasal izquierda y la persona se sentirá totalmente tranquila y en
paz.
- Si se respira por la por la fosa nasal
izquierda durante 5 minutos, se calmará completamente.
Por lo tanto, para
activarse, respirar por la fosa nasal derecha. Esta
respiración resulta magnífica cuando la persona, pese a estar exhausta, no se
puede permitir parar. Va bien practicarla, por ejemplo, cuando a la persona le
entra el sopor a media tarde. Se practica como la anterior, tapando el orificio
izquierdo y respirando 26 veces por la derecha.
Normalmente
siempre tenemos una fosa nasal más abierta que la otra. Aproximadamente cada
dos horas cambia la fosa dominante, con lo que se equilibra la polaridad
energética.
En
situaciones de actividad debería dominar la fosa derecha y en otras más
tranquilas o inactivas, la izquierda. Por eso, es recomendable dormir con la
cabeza apoyada sobre el lado derecho, así se usa el izquierdo, más apropiado para
el sueño y el descanso.
Para controlar la ira
expulsar con fuerza el aire, y hacer una retención antes de tomar una nueva
inhalación cuando lo pida el cuerpo. Esa inhalación será de forma pasiva, sin
intervenir ni en alargar ni en acortar. Sola se controla la exhalación. Se
puede repetir hasta notar que llega la calma.
Para
refrescar el cuerpo, bajar la fiebre, e incluso como ayuda para dejar de fumar,
practica Sitali Pranayama. - Esta respiración consiste en inspirar
por la boca con la lengua rizada y ligeramente salida y expirar por la nariz,
sin meter la lengua. - Ayuda a dejar de fumar. Se puede
practicar siempre que se sientan deseos de fumar, ya que disminuirá el impulso
adictivo y desaparecerá la urgencia. - Es recomendable su práctica diaria para
mantener una buena salud. Puede que después de cada sesión se note un sabor a
cobre o metal en la lengua; son las toxinas que elimina el cuerpo. - Se puede realizar durante un mínimo de 3
minutos y un máximo de 31.
La
respiración lenta reduce las sensaciones de dolor.
Cuanta
más lenta es la respiración, la calma y la tranquilidad serán su reflejo
inmediato. Si se consigue reducir el número de respiraciones de 16 a 8 la
serenidad será la tónica habitual, y si se consigue llegar a 4 respiraciones
por minuto, la vida será un estado de meditación.
Meditaciones sobre la
respiración:
Respiración
cuadrada:
·Sentados con la espalda recta y los pies
apoyados en el piso.
·Inhala suave y lentamente por la nariz,
contando 6.
·Realiza una pequeña retención antes de
expulsar el aire, contando 6.
·Exhala lentamente también por la nariz,
contando 6.
·Vuelve a realizar una pequeña retención
antes de volver a tomar aire, contando 6.
Meditación
So Hung:
• INHALA pensando “So”
• EXHALA pensando “Hung”
Meditación
sencilla para mejorar la atención
• Siéntate cómodamente en una silla con
las plantas de los pies bien apoyadas en el suelo. Las manos apoyadas en los
muslos con las palmas mirando hacia arriba.
• Cierra los ojos y coloca la punta de la
lengua tocando el paladar.
• Lleva la atención a tu respiración.
• Siente como entra el aire por tus fosas
nasales (observa dónde roza y cuál es la temperatura del aire).
• Siente cómo expiras. Hazlo por la nariz.
(Observa también dónde roza y la diferencia de la temperatura con el aire que
entraba).
• Permanece atento a tu respiración.
•Cuando seas consciente de que aparece
algún pensamiento (porque seguramente aparecerán y puede que no seas consciente
hasta mucho tiempo después), vuelve suavemente a tu respiración.
• La mejor técnica para que desaparezca un
pensamiento es quitarle la energía, y eso se hace quitándole la atención. Es
decir, lleva tu atención a otro sitio, y como estás meditando en la
respiración, vuelve la atención a la respiración.
• Hazlo de 10 a 15 minutos en la mañana y
otros 10 a 15 minutos en la tarde.
Fijarse en la sensación
que se produce en los agujeros de la nariz al entrar y salir el aire de la
respiración.
Mantener la atención en
esa percepción sutil y observar la total duración de cada inspiración y de cada exhalación.
Si es difícil, se
pueden contar las respiraciones, o la respiración completa o contando la
inhalación y la exhalación; empezando de nuevo cada vez que se pierda la
cuenta.
Del Yoga ya
está prácticamente todo dicho, y no dicho por cualquiera, sino por grandes
maestros, de los que empezamos a tener constancia escrita aproximadamente
doscientos años antes de Cristo. Me refiero a Patanjali y sus Yogasutras, que
es unverdadero sistema filosófico, que
describe el Yoga, su concepto, su sabiduría y su enseñanza.
Es posible
que hoy, en las primeras décadas del siglo XXI, se encuentren un poco lejos de nosotros,
no solo Patanjali, sino sobre todo sus enseñanzas, y también es posible que esa
lejanía nos haya llevado a ver de manera distorsionada o desenfocada lo que
significa el Yoga.
Con el Yoga
está pasando lo mismo que con cualquier otra faceta de la vida, bien sea
política, social o religiosa. Me explico: Religiones hay casi tantas como
personas, aunque cabría preguntarse, si Dios es Uno y la Verdad es Única, ¿Por qué
tantas religiones?, y la respuesta llega de inmediato, porque no deja de ser un
negocio y tiene que vivir mucha gente. En política pasa igual, lo mismo da que
sean regímenes dictatoriales que democráticos. Si el objetivo de cualquier
político es que sus conciudadanos vivan cada vez mejor, ¿Para qué tantos
experimentos, tantos partidos políticos o tantos caudillos?, pues porque, como
la religión, no deja de ser un negocio y tiene que vivir mucha gente. Con el
Yoga ocurre lo mismo: el Yoga hoy es otro negocio y de él también tiene que
vivir mucha gente.
Pero de
igual manera que a los representantes de las religiones se les ha olvidado, si
es que alguna vez lo tuvieron claro, que están para enseñar la palabra de Dios,
y que la palabra de Dios solo es Amor; y a los políticos se les ha olvidado,
que están para servir a sus conciudadanos, y no al revés, a los que enseñan
Yoga se les ha olvidado también algo que proclaman, que el Yoga es unión, la unión del hombre con Dios.
Y como está
olvidado el objetivo del Yoga, se venden migajas: Que calma la ansiedad, que
reduce el estrés, que mantiene la elasticidad del cuerpo, y un sinfín más de
beneficios, que sí que son beneficios y que van muy bien para aliviar de sus
innumerables problemas al ser humano actual, tan separado de Dios, tan pegado a
la materia y a lo material, pero que no dejan de ser migajascomparado con el real y auténtico objetivo
que es el banquete con que homenajea Dios a los que se sientan a Su mesa.
Recuerdo mi
primer contacto con el Yoga: Llegué a él como todos, por un exceso de estrés, y
me gustó, y al cabo de poco tiempo me inscribí en un curso para ser profesor de
Yoga. En la publicidad del curso había algo que llamó poderosamente mi
atención: Uno de los objetivos del curso era el despertar de la Kundalini.
¿Cómo me
vendieron entonces la energía Kundalini?, pues me la vendieron como se sigue
vendiendo aun hoy día: Que la energía Kundalini es una energía dormida en el
cuerpo humano, y que cuando el ser humano consigue despertarla alcanza la
Iluminación y ya no vuelve a encarnar nunca más.
Para mí fue
definitiva tal publicidad. Yo no quería ser profesor de Yoga para enseñar Yoga,
a mí, que era un apasionado por lo que hay al otro lado de la vida y como
consecuencia de la muerte, algo como la Kundalini, que me iba a permitir no
tener que volver a encarnar era la panacea buscada desde mis primeras lecturas.
Pero como
soy bastante curioso comencé a observar a profesores de yoga y guías de
meditación que iba conociendo. Yo creía que todos los que ya eran profesores de
Yoga ya tenían despierta la Kundalini, por la sencilla razón de que si me la
iban a despertar a mí, en ellos ya estaría. También pensaba, posiblemente
influenciado por mis lecturas, que quien está en su última vida ya está tan
próximo al otro lado que sus actuaciones en la Tierra debían ser las de un ser
que fuera todo Amor, y observaba que esos profesores de Yoga no actuaban como seres
de Amor, sino que eran seres humanos normales que podían engañar, manipular,
ser críticos e intolerantes, en fin, no parecían un buen ejemplo de seres de
Amor.
Por supuesto que en el curso no se me
despertó la energía Kundalini, porque ya la tenía despierta, como la tienen
tantos y tantos profesores y practicantes de Yoga, pero también, tanta y tanta
gente que desconocen lo que es el Yoga, pero si conocen a Dios, y que actúan
comportándose como quien son, como Hijos de Dios. Porque no es necesario hacer
Yoga para que se despierte la Kundalini y alcanzar la Iluminación, o ser
vegetariano, o acudir a misa los domingos. La espiritualidad, como el Amor se
ha de buscar en el interior de la persona, no en centros especializados, no en
la cocina, no en las iglesias.
Como no sé
si todos los que se asoman a esta ventana están familiarizados con la energía
Kundalini, y si todo el conocimiento que tienen son las cuatro frases
deslavazadas que les pudieran haber contado, les remito a dos entradas de este
mismo blog, con el título de “Kundalini I y II” del mes de Junio del año 2011.
También es
cierto que el ser humano en la actualidad vive en la periferia de todo, pero
sobre todo vive en la periferia de su propia voluntad, lo que le hace incapaz
de adentrarse en nada realmente serio si eso no comporta algún beneficio
material, por lo que las migajas que se reparten hoy día en la inmensa mayoría
de las enseñanzas de Yoga, ya les va bien, tienen suficiente, ya que algo más
que migajas posiblemente les atragantaría y les causaría indigestión.
Pero el Yoga
es mucho más que posturas, más o menos intensas, más o menos complicadas, es
mucho más que acrobacias, es mucho más que mudras y es mucho más que mantras.
El Yoga es una manera de vivir en Dios, es una manera de vivir para Dios, es
una manera de vivir por Dios, es una manera de vivir con Dios.
En el mundo de hoy existe un gran
sentimiento de frustración, de desilusión y de profundo desencanto. Las
Iglesias del mundo, sea cual sea particular y típica presentación de la Verdad
divina y por elevados y trascendentes que hayan sido los Guías espirituales que
las inspiraron en el pasado, han fracasado totalmente en su intento de evocar Amor
en los corazones de sus fieles y creyentes. Fracasaron también los sistemas
políticos, económicos y sociológicos en su intento de crear óptimas situaciones
sociales. De la misma manera que está fracasando el Yoga como vehículo de unión
con Dios.
En la época de la globalización, de
las grandes uniones, no parece que les quede mucho tiempo de éxito a las mini
religiones, a los mini estados, a los mini yogas. Es momento de un estado
global, de ese estado que luche por todos y cada uno de sus componentes para
que ninguno sufra los estragos del hambre. Es momento de una religión global,
de la religión del Amor, la religión que se practica, y que no se enseña. Es
momento del Yoga, que por ponerle un nombre le llamaría Yoga espiritual, el
Yoga que enseña a sus integrantes el camino para sentarse con pleno derecho en
el banquete de Dios, en el que por supuesto van a encontrar cura para sus
problemas físicos, mentales y emocionales, pero no gracias al Yoga, sino que va
a ser algo que van a conseguir ellos mismos a través de su comunión con Dios.
Visualizo
ese Yoga espiritual como algo más centrado en el corazón que en la postura, más
que en la acrobacia, más que en la resistencia, más que en la intensidad, más
que en signos externos, más que en sufrimientos, más que en privaciones, más
que en dolor. Si Dios es Amor, si Dios es Alegría, si Dios es Paz, si Dios es Felicidad,
el camino para llegar a Él tiene que estar inundado de esas cualidades.
Es mucho lo
que la humanidad ha sufrido por la pérdida del contacto directo con el Origen,
por la pérdida del contacto directo con Dios.
Civilizaciones
desaparecidas hace miles de años tenían ese contacto, pero por causas
desconocidas para la humanidad actual, de la noche a la mañana se perdieron sus
enseñanzas, su sabiduría y su manera de vivir con su destrucción.
A lo largo
de la historia de la humanidad ha habido Grandes Seres, (Buda, Zaratustra,
Jesús, Mahoma, Abraham), que de manera independiente mantuvieron ese contacto
Divino, es decir, vivían permanentemente en un estado de conciencia expandida.
Sin embargo
la enseñanza de esos Grandes Hombres no fue del todo entendida, e incluso, en
la mayoría de los casos, su enseñanza fue malinterpretada y tergiversada por los
que se proclamaron y se siguen proclamando, como sus sucesores, por lo que su
mensaje, que no era otro que el despertar de las conciencias, no llegó al
corazón de las gentes, quedando en la superficie de las conciencias, casi como una
anécdota más, o como una fecha en el calendario, que podemos rememorar y
celebrar cada año, habiéndose convertido en un vodevil consumista.
En la
actualidad existen también seres independientes, escritores, investigadores de
antiguas civilizaciones, expertos en filosofía oriental, expertos en
religiones, maestros de yoga, guías de meditación, entre otros, que también lo
intentan, pero la sociedad actual los engulle dentro de su acervado capitalismo,
para convertirlo, más o menos disfrazado en un nuevo negocio, “el negocio
espiritual”.
La teoría
para volver a conectarnos con el Origen, para volver a conectarnos con Dios, es
sencilla, e incluso la práctica para conseguirlo, no parece excesivamente difícil.
SOLO ES CUESTIÓN DE CREENCIA, solo es cuestión de creer que todo es Dios, y de
manera inmediata, nos veremos imbuidos por la Energía Divina.
Sentir el
canto de Dios en el trinar de los pájaros, sentir el Soplo Divino cuando las
rachas de viento golpean en la cara, creer que nos sentimos en el Útero Divino
cuando entramos en la inmensidad del océano, sentir los Latidos de Dios cuando
nuestro corazón se acelera se la cima de una montaña, ver la Mano Creadora de
Dios en la apabullante hermosura de la Naturaleza, comprender la perfección de
Dios en el Orden del Universo, son sólo algunas de las maneras para
impregnarnos, poco a poco, en la Energía Creadora.
Nuestra
esencia tiene el mismo origen que el Poder Creador de las montañas, de los océanos,
de la naturaleza. La vida, en todas y cada una de sus múltiples formas, procede
de Dios.
La vida no
es un accidente fortuito y aislado para cada ser. La vida no comienza con la
concepción de un cuerpo, ni finaliza con la destrucción de este. La vida es una
experiencia continua de una forma de energía, que denominamos conciencia. La
conciencia no es más que el conocimiento que cada tiene de lo que es. Sin
embargo, la conciencia puede encontrarse en diferentes estados, desde el aletargamiento
más absoluto, en el que el ser humano se cree que es un ser independiente,
separado de todo, en el que tiene que defender su espacio, hasta la expansión
total, en el que el ser vive y actúa, desde el conocimiento de su conexión con
todo lo creado, desde su conexión con Dios. En uno y otro estado, podemos
encontrar un sinfín de variantes que determinan el acercamiento o la lejanía
que cada ser tiene con el Origen.
Existen organizaciones
desconocidas para el mundo, independientes de los gobiernos del mundo,
independientes de países y religiones, que son los que realmente mueven los
hilos de las conciencias, son los que realmente mueven los hilos de la sociedad,
manteniendo a esta bajo un régimen dictatorial, bajo el régimen del miedo, que
es el extremo más alejado del Creador, es el opuesto a la Verdad, es el opuesto
al Amor, que es la esencia de cualquier forma de creación. Pero como lo único
que persiguen es mantener subyugada a la sociedad, no hay mejor método para la
subyugación que el miedo, y a su través van moviendo a las masas hacia el lugar
que les interesa para conseguir sus objetivos, que no son otros que la
dominación de la sociedad para llenar sus bolsillos, como si fueran “materia
eterna”, ya que sus mentes es posible que sean privilegiadas, pero sus
conciencias se encuentran en la oscuridad más absoluta.
Estas
organizaciones en la sombra, envuelven el miedo en papel de regalo, y con eso
que parece un regalo pueden conseguir de la sociedad cualquier cosa, porque
esta no piensa, porque la sociedad vive aletargada, y es muy fácil dirigir al
durmiente. Con el mismo papel de regalo envuelven a la sociedad, diciéndoles lo
que está bien y lo que está mal, y que para conseguir el bien deben seguir sus
directrices, y el pueblo las sigue, llegando a comer arena del desierto, si eso
es lo que les venden.
En su
pseudoventa, explican que ha de hacer la sociedad para conseguir la felicidad,
que es lo que todo ser humano busca desesperadamente, y eso que enseñan es
justamente lo contrario de lo que se debería hacer para ser feliz, pero la
sociedad dormida, será capaz de ir al desierto para beber la arena que les
venden, sin llegar, tan siquiera, a dudar de si es correcto o va en contra de
sus propios intereses.
La
espiritualidad se ha mercantilizado, y la espiritualidad, que no es más que ser
conscientes, no es un asunto de mercadeo. Es un asunto de creencia.
Y la
creencia tiene un primer peaje: Para unirse al Origen, primero ha de conocerse cuál
es ese Origen. Difícilmente se puede ir del punto A, al punto B, si el punto B
no se conoce. Primero ha de conocerse, después creer que es posible llegar,
integrarlo, es decir aprender el camino para comenzar el viaje.
El avance,
es entonces seguro, caminando bajo la premisa de actuar sobrelo que ya somos. Somos hijos de Dios, y cada
paso que demos en ese convencimiento, es un paso seguro. ¿Cómo caminan los
hijos de Dios?, caminan amando, respetando, sirviendo, viéndose a sí mismos, a
cada paso, reflejados en el otro. Casi toda la ayuda que nos venden, incluso
gentes de buena voluntad, ayuda, pero no es imprescindible, y si tan siquiera
necesario, porque el croquis del camino ya está integrado en nosotros, no
necesitamos comprarlo. Porque el hábito no hace al monje, al monje le hacen sus
acciones.
¡Por sus
acciones les conoceréis!, dijo Jesús. No es necesario vestirse de blanco, ni de
amarillo, ni de morado. No es necesario
asistir a las mejores escuelas de yoga, ni a los oficios religiosos, no es
necesario aislarse en una gruta, ni asistir a cursos y conferencias. El
movimiento, como decía Zenón de Elea, se demuestra caminando.
Cree, ama y actúa
desde el Amor. Todo lo demás llegará por añadidura.