Un espacio sagrado para escuchar la voz interior y despertar la presencia que habita en ti.
Presencia y Palabra
Bienvenido a este espacio de presencia y palabra.
Aquí comparto reflexiones, prácticas espirituales y fragmentos de mis libros para acompañarte en tu camino interior.
Que cada día sea una oportunidad para volver a ti con más calma, claridad y conciencia.
El Anant Mudra es el “gesto de lo infinito” o de
la “eternidad. Es un sello energético profundamente ligado al concepto de la
expansión de la conciencia y la paz mental.
A diferencia de gestos más terrenales o físicos,
este mudra se utiliza casi exclusivamente en meditaciones profundas para calmar
el “ruido mental” y reconectar con la presencia pura.
Significado y simbología
La palabra "Anant" remite a lo inacabable, lo sin
límites. En la filosofía del yoga, simboliza la naturaleza real de la mente
cuando se liberan las tensiones y los pensamientos circulares: un espacio
vasto, sereno e infinito.
Cómo se
realiza
Existen dos variantes principales según la tradición
o la escuela de meditación, siendo la más habitual la “Flor expandida”.
·Junta las manos en el pecho en posición de
oración (*Anjali Mudra*).
·Manteniendo unidas las muñecas, la base del dedo
meñique y la base del pulgar, abre los demás dedos hacia afuera.
·Separa suavemente los dedos pulgares y meñiques
permitiendo que la «flor» se abra por completo hacia el cielo, creando la forma
de un cuenco o copa abierta frente al pecho.
Actitud y respiración:
·La espalda debe permanecer recta y los hombros
relajados.
·Respira de forma suave y profunda, visualizando
cómo cada inhalación amplía el espacio interior de tu pecho.
Beneficios principales
·Calma la hiperactividad mental: Es ideal para
pausar ese flujo constante de pensamientos ("la rana saltarina") y
traer la mente al estado presente.
·Abre el chakra del corazón y la garganta: Ayuda a
liberar tensiones emocionales atrapadas en el pecho.
·Desarrolla la ecuanimidad: Favorece una
perspectiva de serenidad ante los problemas diarios, recordando que las
tensiones pasajeras son pequeñas en comparación con la inmensidad de la
conciencia.
Es una herramienta excelente para incorporar a
las rutinas de meditación o para acompañar repeticiones de mantras orientados a
la paz interior.
La otra variante principal del Anant Mudra,
orientada al trabajo individual de las manos durante la meditación, se realiza
de la siguiente manera:
·El cruce de los dedos:
°Dobla el
dedo corazón (medio) hacia adentro hasta tocar con la yema la base del pulgar.
°Coloca
la yema del dedo pulgar sobre la uña o la primera falange del dedo corazón,
ejerciendo una presión muy suave.
·Los dedos extendidos:
°Mantén
los otros tres dedos: índice, anular y meñique, completamente estirados, pero
relajados, apuntando hacia adelante o hacia arriba.
·Posición:
°Apoya el
dorso de ambas manos sobre los muslos o las rodillas mientras estás sentado en
postura de meditación (con las palmas mirando hacia el cielo).
Diferencia de uso entre las dos variantes:
-La
variante de la flor frente al pecho: Es una posición de “receptividad
y apertura”. Funciona muy bien para meditaciones cortas, canalización de
energía o para acompañar la recitación de un mantra en voz alta.
-La
variante de las manos en las rodillas (dedo corazón doblado): Es una
posición de “interiorización y sostenimiento. El dedo corazón representa en el
yoga al elemento espacio/éter (Akasha) y al planeta Saturno (la estructura y la
disciplina). Al dominar este dedo con el pulgar, se busca apaciguar el espacio
mental para sostener la meditación en silencio durante períodos más largos sin
distraerse.
Relación del Anant Mudra con la abundancia:
Desde la perspectiva de la filosofía oriental, la
"abundancia" se entiende de forma diferente a la riqueza puramente
material.
En el
contexto espiritual del Anant Mudra, el vínculo con la abundancia se trabaja a
través de dos pilares:
°Abundancia
como estado de "No Escasez" (Ananta): La palabra “Anant” significa
literalmente "sin fin" o "ilimitado". Este mudra ayuda a
reprogramar la mente para salir de la mentalidad de carencia o miedo a la
falta, conectándote con la percepción de que el universo es una fuente
inagotable de energía, paz y recursos.
°El gesto
de la copa abierta (Receptividad): En la variante que se realiza frente al
pecho formando una flor o un cuenco, el gesto físico representa “la capacidad
de recibir”. Para que la abundancia llegue a tu vida, primero debes tener una
actitud interna de apertura; si las manos (o la mente) están cerradas en forma
de puño tenso, nada nuevo puede entrar.
Si
deseas utilizar el Anant Mudra enfocado en atraer y cultivar la abundancia en
tu vida, puedes combinar la práctica con el siguiente enfoque:
·Visualización: Al mantener el mudra frente al
pecho, visualiza que la "copa" formada por tus manos se va llenando
de una luz dorada que representa la prosperidad en todos los planos (salud,
paz, afecto y recursos materiales).
·Palabra de poder / Mantra sugerido: Puedes
acompañar el mudra repitiendo mentalmente una frase sencilla como: «Recibo con
gratitud la abundancia del universo», o bien el mantra clásico de la plenitud: Om
Purnamadah Purnamidam (que celebra la totalidad y la abundancia infinita del
todo).
Hoy no tengo ninguna
duda, ninguna pregunta, ninguna preocupación ni ningún miedo que compartir. Sin
embargo, aquí estoy, escribiéndote. Escribir por escribir. Escribir para nada,
o tal vez para todo. Porque esta acción, en su sencillez, me conecta contigo de
una forma que las palabras apenas pueden explicar. Es un acto de intimidad, una
forma especial de oración que, aunque no sea convencional, se ha convertido en
mi refugio.
Mientras muchas
personas encuentran en las oraciones tradicionales o en la contemplación de los
lugares sagrados un puente hacia Ti, he descubierto que escribirte es mi forma
más honesta de sentir Tu cercanía. Estos escritos, como una conversación sin
interrupciones, me brindan una paz que pocas cosas pueden igualar. Es como si,
a través de cada palabra, trazo un camino invisible que me acerca más a Ti.
La meditación también
tiene su belleza, lo admito, pero requiere un tiempo que en ocasiones mi mente
no me concede fácilmente. En ella, debo invocar la paciencia, sintiendo cómo la
respiración arrastra mis pensamientos como quien limpia un camino lleno de
hojas. En cambio, escribir es un flujo inmediato, sin barreras, como si mi
corazón hablara directamente a través de la pluma o el teclado, alcanzando Tu
presencia más rápido de lo que podría imaginar.
Me resulta fascinante
pensar en las dudas que nos invaden como humanos, las mismas que invadieron a
los israelitas en su travesía por el desierto. A pesar de haber presenciado Tus
milagros, se dejaron llevar por la incertidumbre, creando un becerro de oro en
su necesidad de lo tangible, algo que sus ojos pudieran ver. Y yo, aunque de
otro modo, reconozco en mi vida esa misma tendencia a mirar atrás y preguntarme
si estás ahí, incluso después de haber sentido Tu toque en tantas ocasiones.
Sin embargo, he
aprendido que mi fe no necesita signos extraordinarios; basta con estas cartas.
Son mi evidencia cotidiana de que estás aquí. Es curioso cómo una acción tan
sencilla puede fortalecer mi conexión contigo. Cada palabra, incluso aquellas
que aparentemente no tienen propósito, se convierten en una ofrenda.
Pienso en la Creación,
en el vasto universo que nos diste. Todo parece tener un propósito definido:
las estrellas iluminan la noche, los ríos fertilizan la tierra, las aves
esparcen semillas. Y, aun así, aquí estoy yo, escribiendo algo que podría
parecer carente de propósito práctico. Pero al igual que la brisa que acaricia
un campo o el susurro de las hojas en otoño, estas palabras también tienen su
lugar en el gran diseño, aunque no lo comprenda del todo.
Hoy, me pregunto,
¿será este acto de escribir un reflejo de Tu propia Creación? Tú, que creaste
el universo no porque fuera necesario, sino porque era bueno, hermoso, porque
era un acto de amor. Escribir para Ti se siente así: un acto de amor puro, sin
expectativas, sin demandas, simplemente por el gozo de compartir este momento
Contigo.
Quiero que estas
palabras lleguen a Ti como un susurro, como un eco de mi alma que busca
encontrarse con lo Divino. Quiero que sean una prueba de que, aunque mi fe a
veces flaquee, mi corazón sigue buscando ese vínculo contigo. Porque, aunque
dude, aunque tropiece, aunque mire hacia atrás como hicieron los israelitas, buscando
a los egipcios, siempre termino encontrándote, siempre vuelvo a Ti.
Y si bien esta carta
puede parecer que no tiene un propósito definido, para mí lo tiene todo. Es un
recordatorio de que no necesito motivos para acercarme a Ti. No necesito
peticiones, ni respuestas, ni pruebas. Solo necesito este acto sencillo, este
espacio donde las palabras fluyen y el alma encuentra su hogar.
Gracias por estar ahí,
siempre, incluso cuando yo no soy plenamente consciente de ello. Gracias por
recibir estas palabras que no buscan otra cosa más que estar Contigo. Gracias
por ser el Dios que escucha incluso cuando no hay nada que decir.
La mente, que máquina
tan perfecta y tan perversa. Es incansable, siempre en constante actividad:
elucubrando, maquinando, imaginando, recordando, comparando y juzgando. Es un
flujo ininterrumpido de pensamientos que, inevitablemente, preceden a las
palabras y acciones. Como dijo Buda: "Somos lo que pensamos".
Esta afirmación nos
lleva a una aparente conclusión sencilla: si logramos organizar nuestros
pensamientos, podremos organizar nuestra vida. Vivir de cierta manera parece
requerir solo pensar de esa manera; para ser feliz, bastaría con pensarlo.
Sin embargo, la
simplicidad de la conclusión contrasta con la complejidad de su aplicación
práctica. No es tan sencillo como parece, pero es posible con una sola
práctica: la atención.
La atención nos
permite ser conscientes de nuestros pensamientos en cada momento, evitando
quedar atrapados en ellos. Al no alimentarlos con energía o poder, permitimos
que se disipen tan rápido como surgieron.
Esta atención
consciente es la base de la meditación mindfulness, que nos permite observar
nuestros pensamientos sin juicio y dejarlos pasar. Al hacerlo, no solo
organizamos nuestra mente, sino que también encontramos paz y claridad en medio
del caos mental. Es un camino hacia la liberación de los patrones de pensamiento
que nos limitan y hacia la adopción de una perspectiva más amplia y serena de
la vida.
Así, la felicidad no va
a ser solo un deseo o un pensamiento, sino un estado de ser que cultivamos a
través de la práctica constante de la atención plena. Es un arte que, una vez
dominado, puede transformar nuestra existencia, llevándonos a una vida más
plena y equilibrada.
La respiración pránica es una técnica
de sanación energética.
1. Postura: Siéntate cómodamente en una
posición erguida pero relajada. Puedes hacerlo en una silla con la espalda
recta o en posición de loto si estás familiarizado con esa postura. Las plantas
de los pies bien apoyadas en el piso. Las manos encima de los muslos con las
palmas mirando al techo. La punta de la lengua tocando el paladar.
2. Invocación: Antes de comenzar,
puedes invocar a tu jerarquía espiritual y enraizar a la madre tierra para que
la energía fluya con mayor consciencia a través de ti.
3. Relajación: Cierra los ojos y relaja
todo tu cuerpo. Con cada inhalación y exhalación, siente cómo se relajan tus
músculos y cómo desaparece la tensión.
4. Inhalación: Comienza inhalando por
la nariz, contando 6, permitiendo que el aire llene tus pulmones. Siente cómo
tu abdomen se expande con el aire.
5. Retención: Mantén el aire en tus
pulmones contando 3, sin tensión.
6. Exhalación: Exhala lentamente por la
nariz, contando 6, permitiendo que el aire salga completamente de tus pulmones.
Siente cómo tu abdomen se contrae.
7. Retención sin aire: Vuelve a retener
con los pulmones vacíos contando 3, antes de volver a inhalar.
8. Visualización: Durante la
inhalación, puedes visualizar luz blanca y brillante entrando en tu cuerpo,
llenándote de energía vital. Durante la exhalación, puedes visualizar cualquier
tensión o energía negativa saliendo de tu cuerpo en forma de humo oscuro.
9. Repetición: Continúa este ciclo de
respiración consciente durante unos minutos, manteniendo un ritmo suave y
constante.
10. Concentración: Durante todo el
proceso, mantén tu atención en la sensación de la respiración y en la energía
que fluye dentro y fuera de tu cuerpo.
Esta sencilla meditación, es una
técnica muy poderosa, ya que hace que tu aura se expanda hasta límites
insospechados, limpiando el campo energético de energías no deseadas y dejando
en el meditador una sensación de paz y serenidad, que van durando más en el
tiempo según se va practicando de manera habitual.
Ser espiritual
implica, por tanto, el reconocimiento de que hay una dimensión inmaterial o
trascendente en la vida, que va más allá de lo físico y lo material.
Este es un aspecto
que tengo claro. Sé que soy un punto de luz dentro del Torrente de Luz que es
Dios. Se que soy un alma inmortal viviendo, por un corto espacio de tiempo, una
experiencia dentro de un cuerpo. Llegado a este punto, una pregunta revolotea a
mi alrededor, ¿estoy viviendo con respecto a ese conocimiento teórico? La
respuesta es “no”, porque si viviera de acuerdo a mi propia esencia, es decir,
como un alma inmortal, no tendría que estar planteándome, de manera permanente,
que es la espiritualidad, que es la iluminación, que es lo que tengo que hacer
para llegar a final de mes o porqué mi vecino se comporta de determinada
manera, porque todo estaría bien, todo sería perfecto, ya que todo procede del
Origen que es Dios.
Entre las frases
de Pierre Teilhard de Chardin, que fue un religioso jesuita, paleontólogo y
filósofo francés, que vivió entre los siglos XIX y XX, hay una que se repite, a
diestro y siniestro, y que resume de una manera clara y sencilla la naturaleza
humana: "No somos seres humanos
viviendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales atravesando una
experiencia humana".
Ser espiritual implica,
también, buscar un sentido o propósito a la existencia, que nos ayude a
enfrentar los desafíos y las dificultades con esperanza y optimismo.
Durante mucho,
muchísimo, tiempo he estado buscando un propósito a la vida, algo que me
permitiera sentirme satisfecho con mi vida, pero, hasta el presente, no lo he
conseguido en su totalidad, porque siempre le encuentro un “pero” a todo lo que
hago. ¿Tendría que dedicarme a la sanación?, ¿tendría que enseñar el camino a
otros que estén tan perdidos como yo?, ¿tendría que meditar retirado del
mundo?, ¿tendría que escribir para compartir mi experiencia con muchas más
personas? Ahora tengo la respuesta a esas preguntas, si, si he de hacer todo
eso, pero no es suficiente, falta algo.
Y ese algo es
integrar todo el conocimiento teórico en cada una de las células de mi cuerpo,
para pensar y actuar, de manera automática como el ser espiritual que soy.
Resumiéndolo en una sola línea, puede ser tan espiritual cocinar un estofado de
lentejas como meditar. La clave está en la actitud y, sobre todo, en la
presencia. Si el pensamiento y la acción están presentes en la cocina,
cocinando las lentejas, no hay ninguna diferencia con la actitud que se trata
de mantener en la meditación: “Siempre presente”. A fin de cuentas, la
meditación tendría que ser una manera de vivir, no una actividad a la que
dedicar unos minutos al día. Se trata de vivir el presente en los minutos de
meditación y en las horas restantes del día.
Si se vive la vida
en la materia de acuerdo a esa espiritualidad que ya reside en nuestro interior
podremos gritar a los cuatro vientos que estamos viviendo la espiritualidad,
porque habremos conectado con nuestra esencia o naturaleza más profunda. Esa
que nos hace únicos e irrepetibles.
A partir de aquí, debe ser más fácil desarrollar una
actitud de amor, compasión, gratitud y servicio hacia nosotros mismos y hacia
los demás, respetando la diversidad y la dignidad de cada ser vivo, que es la
base de la iluminación, para cultivar una práctica personal que nos permita
expresar y alimentar nuestra espiritualidad, como puede ser la meditación, la
oración, el arte, la música, la naturaleza o cualquier otra actividad, como
cocinar las lentejas, que nos haga sentir plenos y felices.
Aunque muchas
religiones se arrogan la exclusividad de la espiritualidad, esta no es
exclusiva de ninguna religión ni doctrina, sino que es una dimensión humana
universal que puede manifestarse de diferentes formas.
Ser espiritual no
significa renunciar al mundo ni a sus placeres, sino vivirlos con conciencia y
responsabilidad. Ser espiritual tampoco significa ser perfecto ni superior a
los demás, sino ser auténtico y humilde. Ser espiritual es un camino de
crecimiento personal y colectivo, que nos invita a descubrir y compartir lo
mejor de nosotros mismos.
Sin embargo,
descubrí que con ese conocimiento no era suficiente. Saber que la iluminación
es un estado de profunda comprensión, conciencia y paz interior, que lleva a
que la persona trascienda el propio ego y experimente una conexión profunda con
lo divino o lo universal, no era suficiente. Era imprescindible practicar para
llegar a integrar esos términos teóricos en hábitos que movieran mi vida.
Todos los que se
dicen espirituales tienen un gran conocimiento teórico de este tema. Yo sabía
que no eran suficientes las técnicas aprendidas en el centro de yoga, porque no
se trataba de practicar ninguna técnica. Hacía falta algo más, era
imprescindible pasar de la teoría a la práctica, porque “más vale un gramo de práctica que una tonelada de teoría”. Había
leído, hasta entonces, muchos libros sobre espiritualidad y no soy consciente
de haber avanzado mucho, es imprescindible poner en práctica lo aprendido. Necesitaba
encontrar un referente del que aprender a conducirme y un modelo a quien
imitar.
En mi búsqueda, de
un referente, fui descartando a muchos que eran famosos por sus escritos, pero
de los que no conocía como era su comportamiento ante la vida, por lo que se
fue reduciendo la lista hasta dejar a un solo personaje, que es el paradigma
del amor: Jesús de Nazaret: Personaje central del cristianismo, la religión más
extendida del mundo y, la mía por nacimiento. Sus enseñanzas se basan en el
amor a Dios y al prójimo, la justicia, la misericordia y el perdón.
Fue analizando la
vida de Jesús, cuando fui consciente de que alcanzar la iluminación, en esta
vida, para no volver a encarnar, era una quimera. Comprendí que son necesarias
varias vidas para integrar en cada una de las células del cuerpo la energía del
amor. Porque, a fin de cuentas, solo se trata de amar y no amamos mucho, porque
no se ama cuando se juzga, cuando se critica, cuando se pierde la paciencia,
cuando se teme, cuando se siente culpa, cuando la alegría ajena no causa
alegría, cuando se siente rabia, cuando se siente decepción o frustración por
no conseguir un deseo, cuando se siente indiferencia que es opuesta a la
compasión, a la empatía o la solidaridad.
Así
que, mucho me temo que, me volveré a encontrar en otra vida con alguno de
ustedes que están, ahora leyendo estas líneas.
(Del libro "Dame tu mano, te mostraré la vida" de Alfonso Vallejo Gago)
Si
no tienes problemas de espalda no te apoyes es el respaldo de la silla.
Las manos en Dhyani-Mudra: Descansan en el regazo adoptando la forma de cuencos. La mano derecha encima de la izquierda mientras se unen la punta de los pulgares.
Cierra
los ojos y coloca la punta de la lengua tocando el paladar.
Respira
por la nariz, tanto para inhalar como para exhalar. Y haz una respiración
abdominal. (El abdomen se infla cuando inhalas y se desinfla cuando exhalas).
Respira lenta y suavemente, sin forzar.
Durante
5 minutos por la mañana y otros cinco por la tarde, mantén la atención en la
respiración.
Y
vete repitiendo en tu interior: Yo Soy el alma, Yo Soy paz, Yo Soy la
resurrección y la vida.
el
dinero o la fama no eran tan importantes como respirar.
Lo
esencial sucede y lo demás es prescindible.”
―
Angus Young
La respiración es la vida.
Antes de relacionar las emociones y la
respiración, veamos primero que es la respiración.
Lo
primero que hace un bebé al tomar contacto con la vida física fuera del útero
de su madre es tomar una inhalación, y lo último que él mismo realiza cuando
abandona la vida es completar esa respiración con una exhalación.
Y ese ser humano, mientras dura su vida,
va a respirar, de manera autónoma, sin ser en absoluto consciente de su
respiración, entre 12 y 16 veces por minuto.
La
respiración es el proceso mediante el cual el aire entra en el cuerpo inspirado
a través de la nariz, (mejor que por la boca), y es conducido por la tráquea a
los pulmones, o mejor dicho a través de bronquios y bronquiolos hasta los
alveolos. A los alveolos es donde llega la sangre cargada de anhídrido
carbónico, (CO2), procedente de la combustión celular donde se cambia por el
oxígeno del aire, (inversamente a lo que realizan las plantas en la
fotosíntesis).
Es importante inspirar
y expirar por la nariz, ya que así el aire se filtra, se
calienta y se humedece, recuperando la humedad cuando se exhala.
Tipos
de respiración: Aun cuando anatómicamente no sea muy
correcto, se pueden dividir los pulmones en tres partes: superior, media e
inferior.
Por lo que, en función
de la zona pulmonar que se utilice la respirar, se puede hablar de tres tipos
de respiración: - Superior o clavicular.
- Media o costal. - Inferior o abdominal.
A
estas tres se puede añadir una más, la respiración completa, que engloba a las
tres.
Respiración
clavicular o superior: Es la que ofrece menor volumen para
el intercambio, haciendo intervenir los músculos de la zona superior, que no
son músculos de la respiración, acumulando tensión en cuello y hombros.
Se
produce un menor intercambio gaseoso porque se hace trabajar la parte superior
de los pulmones, que es, justamente, la parte más pequeña, con menor número de
vasos sanguíneos, por lo que existe un menor flujo sanguíneo en la zona.
Respiración media o
costal: Normalmente se da asociada a la superior o a la
inferior.
Respiración
abdominal o inferior: Es la más recomendada. A menor
gasto energético, ya que moviliza menos músculos y muy poco las costillas
flotantes, mayor intercambio gaseoso.
Se utiliza el
diafragma, que es el músculo de la respiración, y el desplazamiento de este
músculo hacia el abdomen es lo que produce la expansión y el estiramiento de
los pulmones con lo que el aire entra en ellos por succión.
Al haber un mayor intercambio
gaseoso, por ser mayor la superficie de los pulmones que intervienen en este
tipo de respiración, hace que sea necesario respirar menos veces que si se
realiza una respiración clavicular o superior.
De tal manera, que mientras una persona
que respira con la parte superior realiza tres respiraciones, otra que hace una
respiración abdominal respira solamente dos.
Respiración
completa: Es la respiración compuesta de los tres tipos anteriores. Se
comienza bajando el diafragma y llenando primero la zona inferior,
posteriormente la media y por último la superior.
La
respiración ideal es la respiración abdominal, ya que además de utilizar el
diafragma, que es el músculo específico de la respiración, tiene otros efectos: - Produce un rítmico masaje visceral que
ayuda a la digestión, a la circulación en el hígado y a las venas de la zona. - Sitúa el mayor intercambio en la zona
inferior de los pulmones, donde tiende a transitar un mayor volumen sanguíneo. - Es una respiración más vertical que
horizontal, ya que lleva el abdomen hacia delante y las vértebras lumbares
ligeramente hacia atrás; lo cual resulta importante a la hora de evitar el
agarrotamiento y la rigidez.
Existe
una profunda conexión entre el pensamiento y la respiración.
El ritmo de los movimientos respiratorios corresponde en una forma notable al
ritmo de los pensamientos.
Por lo tanto, si se
realiza una respiración clavicular, se respira más veces por minuto, con lo
cual, los pensamientos van a presentarse con más rapidez, y el trabajo para
controlarlos ha de ser mucho más intenso, mientras que, con una respiración
abdominal, los pensamientos aparecerán más lentamente, y serán más fáciles de
controlar.
La respiración
clavicular es la respiración que realiza un alto porcentaje de la población,
con lo cual, es fácil entender la razón por la que son esclavos de sus
pensamientos, de sus preocupaciones y de sus emociones.
Tan
profundo es el lenguaje de nuestra respiración, que se comporta de acuerdo, no
solo a como estamos, sino también a como somos.
Las
emociones tienen una incidencia muy importante en la respiración: El
miedo inhibe y bloquea la respiración, el estrés hace que se respire de manera
entrecortada, la ansiedad, la ira y la angustia, aceleran la respiración,
mientras que la tristeza la ralentiza.
La
respiración es un proceso inconsciente, pero a diferencia de otros procesos,
circulatorio, digestivo, etc., también se puede controlar de manera consciente,
porque no sólo está regida por el sistema nervioso vegetativo, sino también por
el sistema nervioso central.
Por lo tanto, de la misma manera que la emoción modifica
la respiración, se puede utilizar la respiración para modificar la emoción.
Al controlar voluntariamente la respiración, se tiene la posibilidad de
recuperar el equilibrio y gestionar la emoción.
Y
la mejor respiración para recuperar el control emocional es la respiración
abdominal. Es la respiración natural, es la que tienen los bebés cuando nacen.
Practicar esta
respiración es beneficioso para el organismo ya que ayuda a mejorar la
circulación y a oxigenar órganos vitales como el corazón y el hígado. En lo
emocional favorece la relajación, la concentración, elimina la tensión muscular
y combate la fatiga, la ansiedad y la depresión.
Practicar la respiración
abdominal de forma habitual favorece que se pueda ejercitar de forma natural en
los momentos en que es necesario tomar el control de la emoción.
Sin embargo, a pesar de
que la respiración utilizada habitualmente sea la respiración superior o
clavicular, se puede, en momentos de emociones desbordadas realizar una
respiración abdominal lenta, de manera consciente.
Para ello, puedes
sentarte o acostarte. En la posición de acostado es más fácil manejar la
respiración abdominal, así que, si tienes problemas para realizar ese tipo de
respiración, acuéstate:
- Coloca una mano en el
punto del ombligo para comprobar que sube y baja, y comienza a ser consciente
de la respiración.
- Inhala suave y
lentamente por la nariz.
- Realiza una pequeña
retención antes de expulsar el aire.
- Exhala lentamente
también por la nariz.
- Vuelve a realizar una
pequeña retención antes de volver a tomar aire.
En cinco minutos se comenzará a
estabilizar la emoción desbocada, pero puedes seguir el tiempo que consideres
oportuno.
Se pueden realizar respiraciones
específicas dependiendo de qué es lo que se quiere logar:
Cuando
la persona se siente estresada, enfadada, inquieta o ansiosa,
respirar por la fosa nasal izquierda.
Esta técnica es ideal para quienes tienen problemas para dormir o necesitan
relajarse.
- Sentados con la columna recta y los pies
apoyados en el piso.
- Tapar la fosa nasal derecha con el
pulgar derecho y mantener el resto de los dedos juntos y apuntando hacia
arriba.
- Respirar lenta y profundamente 26 veces
por la fosa nasal izquierda y la persona se sentirá totalmente tranquila y en
paz.
- Si se respira por la por la fosa nasal
izquierda durante 5 minutos, se calmará completamente.
Por lo tanto, para
activarse, respirar por la fosa nasal derecha. Esta
respiración resulta magnífica cuando la persona, pese a estar exhausta, no se
puede permitir parar. Va bien practicarla, por ejemplo, cuando a la persona le
entra el sopor a media tarde. Se practica como la anterior, tapando el orificio
izquierdo y respirando 26 veces por la derecha.
Normalmente
siempre tenemos una fosa nasal más abierta que la otra. Aproximadamente cada
dos horas cambia la fosa dominante, con lo que se equilibra la polaridad
energética.
En
situaciones de actividad debería dominar la fosa derecha y en otras más
tranquilas o inactivas, la izquierda. Por eso, es recomendable dormir con la
cabeza apoyada sobre el lado derecho, así se usa el izquierdo, más apropiado para
el sueño y el descanso.
Para controlar la ira
expulsar con fuerza el aire, y hacer una retención antes de tomar una nueva
inhalación cuando lo pida el cuerpo. Esa inhalación será de forma pasiva, sin
intervenir ni en alargar ni en acortar. Sola se controla la exhalación. Se
puede repetir hasta notar que llega la calma.
Para
refrescar el cuerpo, bajar la fiebre, e incluso como ayuda para dejar de fumar,
practica Sitali Pranayama. - Esta respiración consiste en inspirar
por la boca con la lengua rizada y ligeramente salida y expirar por la nariz,
sin meter la lengua. - Ayuda a dejar de fumar. Se puede
practicar siempre que se sientan deseos de fumar, ya que disminuirá el impulso
adictivo y desaparecerá la urgencia. - Es recomendable su práctica diaria para
mantener una buena salud. Puede que después de cada sesión se note un sabor a
cobre o metal en la lengua; son las toxinas que elimina el cuerpo. - Se puede realizar durante un mínimo de 3
minutos y un máximo de 31.
La
respiración lenta reduce las sensaciones de dolor.
Cuanta
más lenta es la respiración, la calma y la tranquilidad serán su reflejo
inmediato. Si se consigue reducir el número de respiraciones de 16 a 8 la
serenidad será la tónica habitual, y si se consigue llegar a 4 respiraciones
por minuto, la vida será un estado de meditación.
Meditaciones sobre la
respiración:
Respiración
cuadrada:
·Sentados con la espalda recta y los pies
apoyados en el piso.
·Inhala suave y lentamente por la nariz,
contando 6.
·Realiza una pequeña retención antes de
expulsar el aire, contando 6.
·Exhala lentamente también por la nariz,
contando 6.
·Vuelve a realizar una pequeña retención
antes de volver a tomar aire, contando 6.
Meditación
So Hung:
• INHALA pensando “So”
• EXHALA pensando “Hung”
Meditación
sencilla para mejorar la atención
• Siéntate cómodamente en una silla con
las plantas de los pies bien apoyadas en el suelo. Las manos apoyadas en los
muslos con las palmas mirando hacia arriba.
• Cierra los ojos y coloca la punta de la
lengua tocando el paladar.
• Lleva la atención a tu respiración.
• Siente como entra el aire por tus fosas
nasales (observa dónde roza y cuál es la temperatura del aire).
• Siente cómo expiras. Hazlo por la nariz.
(Observa también dónde roza y la diferencia de la temperatura con el aire que
entraba).
• Permanece atento a tu respiración.
•Cuando seas consciente de que aparece
algún pensamiento (porque seguramente aparecerán y puede que no seas consciente
hasta mucho tiempo después), vuelve suavemente a tu respiración.
• La mejor técnica para que desaparezca un
pensamiento es quitarle la energía, y eso se hace quitándole la atención. Es
decir, lleva tu atención a otro sitio, y como estás meditando en la
respiración, vuelve la atención a la respiración.
• Hazlo de 10 a 15 minutos en la mañana y
otros 10 a 15 minutos en la tarde.
Fijarse en la sensación
que se produce en los agujeros de la nariz al entrar y salir el aire de la
respiración.
Mantener la atención en
esa percepción sutil y observar la total duración de cada inspiración y de cada exhalación.
Si es difícil, se
pueden contar las respiraciones, o la respiración completa o contando la
inhalación y la exhalación; empezando de nuevo cada vez que se pierda la
cuenta.