Presencia y Palabra

Bienvenido a este espacio de presencia y palabra. Aquí comparto reflexiones, prácticas espirituales y fragmentos de mis libros para acompañarte en tu camino interior. Que cada día sea una oportunidad para volver a ti con más calma, claridad y conciencia.



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miércoles, 26 de agosto de 2026

Anant Mudra

 









Anant Mudra – Mudra de la conciencia infinita

El Anant Mudra es el “gesto de lo infinito” o de la “eternidad. Es un sello energético profundamente ligado al concepto de la expansión de la conciencia y la paz mental.

A diferencia de gestos más terrenales o físicos, este mudra se utiliza casi exclusivamente en meditaciones profundas para calmar el “ruido mental” y reconectar con la presencia pura.

Significado y simbología

La palabra "Anant" remite a lo inacabable, lo sin límites. En la filosofía del yoga, simboliza la naturaleza real de la mente cuando se liberan las tensiones y los pensamientos circulares: un espacio vasto, sereno e infinito.

Cómo se realiza

Existen dos variantes principales según la tradición o la escuela de meditación, siendo la más habitual la “Flor expandida”.

·      Junta las manos en el pecho en posición de oración (*Anjali Mudra*).

·         Manteniendo unidas las muñecas, la base del dedo meñique y la base del pulgar, abre los demás dedos hacia afuera.

·      Separa suavemente los dedos pulgares y meñiques permitiendo que la «flor» se abra por completo hacia el cielo, creando la forma de un cuenco o copa abierta frente al pecho.

 Actitud y respiración:

·      La espalda debe permanecer recta y los hombros relajados.

·   Respira de forma suave y profunda, visualizando cómo cada inhalación amplía el espacio interior de tu pecho.

 Beneficios principales

·      Calma la hiperactividad mental: Es ideal para pausar ese flujo constante de pensamientos ("la rana saltarina") y traer la mente al estado presente.

·      Abre el chakra del corazón y la garganta: Ayuda a liberar tensiones emocionales atrapadas en el pecho.

·      Desarrolla la ecuanimidad: Favorece una perspectiva de serenidad ante los problemas diarios, recordando que las tensiones pasajeras son pequeñas en comparación con la inmensidad de la conciencia.

Es una herramienta excelente para incorporar a las rutinas de meditación o para acompañar repeticiones de mantras orientados a la paz interior.

La otra variante principal del Anant Mudra, orientada al trabajo individual de las manos durante la meditación, se realiza de la siguiente manera:

·      El cruce de los dedos:

°       Dobla el dedo corazón (medio) hacia adentro hasta tocar con la yema la base del pulgar.

°       Coloca la yema del dedo pulgar sobre la uña o la primera falange del dedo corazón, ejerciendo una presión muy suave.

·      Los dedos extendidos:

°       Mantén los otros tres dedos: índice, anular y meñique, completamente estirados, pero relajados, apuntando hacia adelante o hacia arriba.

·      Posición:

°       Apoya el dorso de ambas manos sobre los muslos o las rodillas mientras estás sentado en postura de meditación (con las palmas mirando hacia el cielo).

 Diferencia de uso entre las dos variantes:

-      La variante de la flor frente al pecho: Es una posición de “receptividad y apertura”. Funciona muy bien para meditaciones cortas, canalización de energía o para acompañar la recitación de un mantra en voz alta.

-      La variante de las manos en las rodillas (dedo corazón doblado): Es una posición de “interiorización y sostenimiento. El dedo corazón representa en el yoga al elemento espacio/éter (Akasha) y al planeta Saturno (la estructura y la disciplina). Al dominar este dedo con el pulgar, se busca apaciguar el espacio mental para sostener la meditación en silencio durante períodos más largos sin distraerse.

 Relación del Anant Mudra con la abundancia:

Desde la perspectiva de la filosofía oriental, la "abundancia" se entiende de forma diferente a la riqueza puramente material.

En el contexto espiritual del Anant Mudra, el vínculo con la abundancia se trabaja a través de dos pilares:

°       Abundancia como estado de "No Escasez" (Ananta): La palabra “Anant” significa literalmente "sin fin" o "ilimitado". Este mudra ayuda a reprogramar la mente para salir de la mentalidad de carencia o miedo a la falta, conectándote con la percepción de que el universo es una fuente inagotable de energía, paz y recursos.

°       El gesto de la copa abierta (Receptividad): En la variante que se realiza frente al pecho formando una flor o un cuenco, el gesto físico representa “la capacidad de recibir”. Para que la abundancia llegue a tu vida, primero debes tener una actitud interna de apertura; si las manos (o la mente) están cerradas en forma de puño tenso, nada nuevo puede entrar.

 Si deseas utilizar el Anant Mudra enfocado en atraer y cultivar la abundancia en tu vida, puedes combinar la práctica con el siguiente enfoque:

·      Visualización: Al mantener el mudra frente al pecho, visualiza que la "copa" formada por tus manos se va llenando de una luz dorada que representa la prosperidad en todos los planos (salud, paz, afecto y recursos materiales).

·      Palabra de poder / Mantra sugerido: Puedes acompañar el mudra repitiendo mentalmente una frase sencilla como: «Recibo con gratitud la abundancia del universo», o bien el mantra clásico de la plenitud: Om Purnamadah Purnamidam (que celebra la totalidad y la abundancia infinita del todo).


jueves, 14 de agosto de 2025

Escribir para nada

 

 


Querido Dios:

           Hoy no tengo ninguna duda, ninguna pregunta, ninguna preocupación ni ningún miedo que compartir. Sin embargo, aquí estoy, escribiéndote. Escribir por escribir. Escribir para nada, o tal vez para todo. Porque esta acción, en su sencillez, me conecta contigo de una forma que las palabras apenas pueden explicar. Es un acto de intimidad, una forma especial de oración que, aunque no sea convencional, se ha convertido en mi refugio.

Mientras muchas personas encuentran en las oraciones tradicionales o en la contemplación de los lugares sagrados un puente hacia Ti, he descubierto que escribirte es mi forma más honesta de sentir Tu cercanía. Estos escritos, como una conversación sin interrupciones, me brindan una paz que pocas cosas pueden igualar. Es como si, a través de cada palabra, trazo un camino invisible que me acerca más a Ti.

La meditación también tiene su belleza, lo admito, pero requiere un tiempo que en ocasiones mi mente no me concede fácilmente. En ella, debo invocar la paciencia, sintiendo cómo la respiración arrastra mis pensamientos como quien limpia un camino lleno de hojas. En cambio, escribir es un flujo inmediato, sin barreras, como si mi corazón hablara directamente a través de la pluma o el teclado, alcanzando Tu presencia más rápido de lo que podría imaginar.

Me resulta fascinante pensar en las dudas que nos invaden como humanos, las mismas que invadieron a los israelitas en su travesía por el desierto. A pesar de haber presenciado Tus milagros, se dejaron llevar por la incertidumbre, creando un becerro de oro en su necesidad de lo tangible, algo que sus ojos pudieran ver. Y yo, aunque de otro modo, reconozco en mi vida esa misma tendencia a mirar atrás y preguntarme si estás ahí, incluso después de haber sentido Tu toque en tantas ocasiones.

Sin embargo, he aprendido que mi fe no necesita signos extraordinarios; basta con estas cartas. Son mi evidencia cotidiana de que estás aquí. Es curioso cómo una acción tan sencilla puede fortalecer mi conexión contigo. Cada palabra, incluso aquellas que aparentemente no tienen propósito, se convierten en una ofrenda.

Pienso en la Creación, en el vasto universo que nos diste. Todo parece tener un propósito definido: las estrellas iluminan la noche, los ríos fertilizan la tierra, las aves esparcen semillas. Y, aun así, aquí estoy yo, escribiendo algo que podría parecer carente de propósito práctico. Pero al igual que la brisa que acaricia un campo o el susurro de las hojas en otoño, estas palabras también tienen su lugar en el gran diseño, aunque no lo comprenda del todo.

Hoy, me pregunto, ¿será este acto de escribir un reflejo de Tu propia Creación? Tú, que creaste el universo no porque fuera necesario, sino porque era bueno, hermoso, porque era un acto de amor. Escribir para Ti se siente así: un acto de amor puro, sin expectativas, sin demandas, simplemente por el gozo de compartir este momento Contigo.

Quiero que estas palabras lleguen a Ti como un susurro, como un eco de mi alma que busca encontrarse con lo Divino. Quiero que sean una prueba de que, aunque mi fe a veces flaquee, mi corazón sigue buscando ese vínculo contigo. Porque, aunque dude, aunque tropiece, aunque mire hacia atrás como hicieron los israelitas, buscando a los egipcios, siempre termino encontrándote, siempre vuelvo a Ti.

Y si bien esta carta puede parecer que no tiene un propósito definido, para mí lo tiene todo. Es un recordatorio de que no necesito motivos para acercarme a Ti. No necesito peticiones, ni respuestas, ni pruebas. Solo necesito este acto sencillo, este espacio donde las palabras fluyen y el alma encuentra su hogar.

Gracias por estar ahí, siempre, incluso cuando yo no soy plenamente consciente de ello. Gracias por recibir estas palabras que no buscan otra cosa más que estar Contigo. Gracias por ser el Dios que escucha incluso cuando no hay nada que decir.

Con amor y gratitud.

CARTAS A DIOS - Alfonso Vallejo

 


sábado, 4 de mayo de 2024

Atención

 

La mente, que máquina tan perfecta y tan perversa. Es incansable, siempre en constante actividad: elucubrando, maquinando, imaginando, recordando, comparando y juzgando. Es un flujo ininterrumpido de pensamientos que, inevitablemente, preceden a las palabras y acciones. Como dijo Buda: "Somos lo que pensamos".

Esta afirmación nos lleva a una aparente conclusión sencilla: si logramos organizar nuestros pensamientos, podremos organizar nuestra vida. Vivir de cierta manera parece requerir solo pensar de esa manera; para ser feliz, bastaría con pensarlo.

Sin embargo, la simplicidad de la conclusión contrasta con la complejidad de su aplicación práctica. No es tan sencillo como parece, pero es posible con una sola práctica: la atención.

La atención nos permite ser conscientes de nuestros pensamientos en cada momento, evitando quedar atrapados en ellos. Al no alimentarlos con energía o poder, permitimos que se disipen tan rápido como surgieron.

Esta atención consciente es la base de la meditación mindfulness, que nos permite observar nuestros pensamientos sin juicio y dejarlos pasar. Al hacerlo, no solo organizamos nuestra mente, sino que también encontramos paz y claridad en medio del caos mental. Es un camino hacia la liberación de los patrones de pensamiento que nos limitan y hacia la adopción de una perspectiva más amplia y serena de la vida.

Así, la felicidad no va a ser solo un deseo o un pensamiento, sino un estado de ser que cultivamos a través de la práctica constante de la atención plena. Es un arte que, una vez dominado, puede transformar nuestra existencia, llevándonos a una vida más plena y equilibrada.


miércoles, 17 de abril de 2024

Respiración pránica

 



Respiración pránica


La respiración pránica es una técnica de sanación energética.

1. Postura: Siéntate cómodamente en una posición erguida pero relajada. Puedes hacerlo en una silla con la espalda recta o en posición de loto si estás familiarizado con esa postura. Las plantas de los pies bien apoyadas en el piso. Las manos encima de los muslos con las palmas mirando al techo. La punta de la lengua tocando el paladar.

2. Invocación: Antes de comenzar, puedes invocar a tu jerarquía espiritual y enraizar a la madre tierra para que la energía fluya con mayor consciencia a través de ti.

3. Relajación: Cierra los ojos y relaja todo tu cuerpo. Con cada inhalación y exhalación, siente cómo se relajan tus músculos y cómo desaparece la tensión.

4. Inhalación: Comienza inhalando por la nariz, contando 6, permitiendo que el aire llene tus pulmones. Siente cómo tu abdomen se expande con el aire.

5. Retención: Mantén el aire en tus pulmones contando 3, sin tensión.

6. Exhalación: Exhala lentamente por la nariz, contando 6, permitiendo que el aire salga completamente de tus pulmones. Siente cómo tu abdomen se contrae.

7. Retención sin aire: Vuelve a retener con los pulmones vacíos contando 3, antes de volver a inhalar.

8. Visualización: Durante la inhalación, puedes visualizar luz blanca y brillante entrando en tu cuerpo, llenándote de energía vital. Durante la exhalación, puedes visualizar cualquier tensión o energía negativa saliendo de tu cuerpo en forma de humo oscuro.

9. Repetición: Continúa este ciclo de respiración consciente durante unos minutos, manteniendo un ritmo suave y constante.

10. Concentración: Durante todo el proceso, mantén tu atención en la sensación de la respiración y en la energía que fluye dentro y fuera de tu cuerpo.

Esta sencilla meditación, es una técnica muy poderosa, ya que hace que tu aura se expanda hasta límites insospechados, limpiando el campo energético de energías no deseadas y dejando en el meditador una sensación de paz y serenidad, que van durando más en el tiempo según se va practicando de manera habitual.


domingo, 5 de noviembre de 2023

Espiritualidad/Iluminación (2 de 2)

 


Ser espiritual implica, por tanto, el reconocimiento de que hay una dimensión inmaterial o trascendente en la vida, que va más allá de lo físico y lo material.

Este es un aspecto que tengo claro. Sé que soy un punto de luz dentro del Torrente de Luz que es Dios. Se que soy un alma inmortal viviendo, por un corto espacio de tiempo, una experiencia dentro de un cuerpo. Llegado a este punto, una pregunta revolotea a mi alrededor, ¿estoy viviendo con respecto a ese conocimiento teórico? La respuesta es “no”, porque si viviera de acuerdo a mi propia esencia, es decir, como un alma inmortal, no tendría que estar planteándome, de manera permanente, que es la espiritualidad, que es la iluminación, que es lo que tengo que hacer para llegar a final de mes o porqué mi vecino se comporta de determinada manera, porque todo estaría bien, todo sería perfecto, ya que todo procede del Origen que es Dios.

Entre las frases de Pierre Teilhard de Chardin, que fue un religioso jesuita, paleontólogo y filósofo francés, que vivió entre los siglos XIX y XX, hay una que se repite, a diestro y siniestro, y que resume de una manera clara y sencilla la naturaleza humana: "No somos seres humanos viviendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales atravesando una experiencia humana".

Ser espiritual implica, también, buscar un sentido o propósito a la existencia, que nos ayude a enfrentar los desafíos y las dificultades con esperanza y optimismo.

Durante mucho, muchísimo, tiempo he estado buscando un propósito a la vida, algo que me permitiera sentirme satisfecho con mi vida, pero, hasta el presente, no lo he conseguido en su totalidad, porque siempre le encuentro un “pero” a todo lo que hago. ¿Tendría que dedicarme a la sanación?, ¿tendría que enseñar el camino a otros que estén tan perdidos como yo?, ¿tendría que meditar retirado del mundo?, ¿tendría que escribir para compartir mi experiencia con muchas más personas? Ahora tengo la respuesta a esas preguntas, si, si he de hacer todo eso, pero no es suficiente, falta algo.

Y ese algo es integrar todo el conocimiento teórico en cada una de las células de mi cuerpo, para pensar y actuar, de manera automática como el ser espiritual que soy. Resumiéndolo en una sola línea, puede ser tan espiritual cocinar un estofado de lentejas como meditar. La clave está en la actitud y, sobre todo, en la presencia. Si el pensamiento y la acción están presentes en la cocina, cocinando las lentejas, no hay ninguna diferencia con la actitud que se trata de mantener en la meditación: “Siempre presente”. A fin de cuentas, la meditación tendría que ser una manera de vivir, no una actividad a la que dedicar unos minutos al día. Se trata de vivir el presente en los minutos de meditación y en las horas restantes del día.

Si se vive la vida en la materia de acuerdo a esa espiritualidad que ya reside en nuestro interior podremos gritar a los cuatro vientos que estamos viviendo la espiritualidad, porque habremos conectado con nuestra esencia o naturaleza más profunda. Esa que nos hace únicos e irrepetibles.

A partir de aquí, debe ser más fácil desarrollar una actitud de amor, compasión, gratitud y servicio hacia nosotros mismos y hacia los demás, respetando la diversidad y la dignidad de cada ser vivo, que es la base de la iluminación, para cultivar una práctica personal que nos permita expresar y alimentar nuestra espiritualidad, como puede ser la meditación, la oración, el arte, la música, la naturaleza o cualquier otra actividad, como cocinar las lentejas, que nos haga sentir plenos y felices.

Aunque muchas religiones se arrogan la exclusividad de la espiritualidad, esta no es exclusiva de ninguna religión ni doctrina, sino que es una dimensión humana universal que puede manifestarse de diferentes formas.

Ser espiritual no significa renunciar al mundo ni a sus placeres, sino vivirlos con conciencia y responsabilidad. Ser espiritual tampoco significa ser perfecto ni superior a los demás, sino ser auténtico y humilde. Ser espiritual es un camino de crecimiento personal y colectivo, que nos invita a descubrir y compartir lo mejor de nosotros mismos.

Sin embargo, descubrí que con ese conocimiento no era suficiente. Saber que la iluminación es un estado de profunda comprensión, conciencia y paz interior, que lleva a que la persona trascienda el propio ego y experimente una conexión profunda con lo divino o lo universal, no era suficiente. Era imprescindible practicar para llegar a integrar esos términos teóricos en hábitos que movieran mi vida.

Todos los que se dicen espirituales tienen un gran conocimiento teórico de este tema. Yo sabía que no eran suficientes las técnicas aprendidas en el centro de yoga, porque no se trataba de practicar ninguna técnica. Hacía falta algo más, era imprescindible pasar de la teoría a la práctica, porque “más vale un gramo de práctica que una tonelada de teoría”. Había leído, hasta entonces, muchos libros sobre espiritualidad y no soy consciente de haber avanzado mucho, es imprescindible poner en práctica lo aprendido. Necesitaba encontrar un referente del que aprender a conducirme y un modelo a quien imitar.

En mi búsqueda, de un referente, fui descartando a muchos que eran famosos por sus escritos, pero de los que no conocía como era su comportamiento ante la vida, por lo que se fue reduciendo la lista hasta dejar a un solo personaje, que es el paradigma del amor: Jesús de Nazaret: Personaje central del cristianismo, la religión más extendida del mundo y, la mía por nacimiento. Sus enseñanzas se basan en el amor a Dios y al prójimo, la justicia, la misericordia y el perdón.

Fue analizando la vida de Jesús, cuando fui consciente de que alcanzar la iluminación, en esta vida, para no volver a encarnar, era una quimera. Comprendí que son necesarias varias vidas para integrar en cada una de las células del cuerpo la energía del amor. Porque, a fin de cuentas, solo se trata de amar y no amamos mucho, porque no se ama cuando se juzga, cuando se critica, cuando se pierde la paciencia, cuando se teme, cuando se siente culpa, cuando la alegría ajena no causa alegría, cuando se siente rabia, cuando se siente decepción o frustración por no conseguir un deseo, cuando se siente indiferencia que es opuesta a la compasión, a la empatía o la solidaridad.

Así que, mucho me temo que, me volveré a encontrar en otra vida con alguno de ustedes que están, ahora leyendo estas líneas.

(Del libro "Dame tu mano, te mostraré la vida" de Alfonso Vallejo Gago)

jueves, 24 de noviembre de 2022

Una meditación sencilla

 


Una meditación sencilla:

Siéntate, con los pies bien apoyados en el piso.

Si no tienes problemas de espalda no te apoyes es el respaldo de la silla.

Las manos en Dhyani-Mudra: Descansan en el regazo adoptando la forma de cuencos. La mano derecha encima de la izquierda mientras se unen la punta de los pulgares.



Cierra los ojos y coloca la punta de la lengua tocando el paladar.

Respira por la nariz, tanto para inhalar como para exhalar. Y haz una respiración abdominal. (El abdomen se infla cuando inhalas y se desinfla cuando exhalas). Respira lenta y suavemente, sin forzar.

Durante 5 minutos por la mañana y otros cinco por la tarde, mantén la atención en la respiración.

Y vete repitiendo en tu interior: Yo Soy el alma, Yo Soy paz, Yo Soy la resurrección y la vida.

sábado, 11 de marzo de 2017

Emociones y respiración

“Mi padre tenía razón...
el dinero o la fama no eran tan importantes como respirar.
Lo esencial sucede y lo demás es prescindible.”
― Angus Young

         La respiración es la vida.

         Antes de relacionar las emociones y la respiración, veamos primero que es la respiración.

Lo primero que hace un bebé al tomar contacto con la vida física fuera del útero de su madre es tomar una inhalación, y lo último que él mismo realiza cuando abandona la vida es completar esa respiración con una exhalación.

         Y ese ser humano, mientras dura su vida, va a respirar, de manera autónoma, sin ser en absoluto consciente de su respiración, entre 12 y 16 veces por minuto.

La respiración es el proceso mediante el cual el aire entra en el cuerpo inspirado a través de la nariz, (mejor que por la boca), y es conducido por la tráquea a los pulmones, o mejor dicho a través de bronquios y bronquiolos hasta los alveolos. A los alveolos es donde llega la sangre cargada de anhídrido carbónico, (CO2), procedente de la combustión celular donde se cambia por el oxígeno del aire, (inversamente a lo que realizan las plantas en la fotosíntesis).



Es importante inspirar y expirar por la nariz, ya que así el aire se filtra, se calienta y se humedece, recuperando la humedad cuando se exhala.

Tipos de respiración: Aun cuando anatómicamente no sea muy correcto, se pueden dividir los pulmones en tres partes: superior, media e inferior.
Por lo que, en función de la zona pulmonar que se utilice la respirar, se puede hablar de tres tipos de respiración:
-  Superior o clavicular.
                   -  Media o costal.
                               - Inferior o abdominal.
A estas tres se puede añadir una más, la respiración completa, que engloba a las tres.

Respiración clavicular o superior: Es la que ofrece menor volumen para el intercambio, haciendo intervenir los músculos de la zona superior, que no son músculos de la respiración, acumulando tensión en cuello y hombros.
Se produce un menor intercambio gaseoso porque se hace trabajar la parte superior de los pulmones, que es, justamente, la parte más pequeña, con menor número de vasos sanguíneos, por lo que existe un menor flujo sanguíneo en la zona.

Respiración media o costal: Normalmente se da asociada a la superior o a la inferior.

Respiración abdominal o inferior: Es la más recomendada. A menor gasto energético, ya que moviliza menos músculos y muy poco las costillas flotantes, mayor intercambio gaseoso.
Se utiliza el diafragma, que es el músculo de la respiración, y el desplazamiento de este músculo hacia el abdomen es lo que produce la expansión y el estiramiento de los pulmones con lo que el aire entra en ellos por succión.
         Al haber un mayor intercambio gaseoso, por ser mayor la superficie de los pulmones que intervienen en este tipo de respiración, hace que sea necesario respirar menos veces que si se realiza una respiración clavicular o superior.
         De tal manera, que mientras una persona que respira con la parte superior realiza tres respiraciones, otra que hace una respiración abdominal respira solamente dos.

         Respiración completa: Es la respiración compuesta de los tres tipos anteriores. Se comienza bajando el diafragma y llenando primero la zona inferior, posteriormente la media y por último la superior.
         La respiración ideal es la respiración abdominal, ya que además de utilizar el diafragma, que es el músculo específico de la respiración, tiene otros efectos:
          - Produce un rítmico masaje visceral que ayuda a la digestión, a la circulación en el hígado y a las venas de la zona.
      -   Sitúa el mayor intercambio en la zona inferior de los pulmones, donde tiende a transitar un mayor volumen sanguíneo.
            - Es una respiración más vertical que horizontal, ya que lleva el abdomen hacia delante y las vértebras lumbares ligeramente hacia atrás; lo cual resulta importante a la hora de evitar el agarrotamiento y la rigidez.

Existe una profunda conexión entre el pensamiento y la respiración. El ritmo de los movimientos respiratorios corresponde en una forma notable al ritmo de los pensamientos.
Por lo tanto, si se realiza una respiración clavicular, se respira más veces por minuto, con lo cual, los pensamientos van a presentarse con más rapidez, y el trabajo para controlarlos ha de ser mucho más intenso, mientras que, con una respiración abdominal, los pensamientos aparecerán más lentamente, y serán más fáciles de controlar.
La respiración clavicular es la respiración que realiza un alto porcentaje de la población, con lo cual, es fácil entender la razón por la que son esclavos de sus pensamientos, de sus preocupaciones y de sus emociones.
Tan profundo es el lenguaje de nuestra respiración, que se comporta de acuerdo, no solo a como estamos, sino también a como somos.

Las emociones tienen una incidencia muy importante en la respiración: El miedo inhibe y bloquea la respiración, el estrés hace que se respire de manera entrecortada, la ansiedad, la ira y la angustia, aceleran la respiración, mientras que la tristeza la ralentiza.
La respiración es un proceso inconsciente, pero a diferencia de otros procesos, circulatorio, digestivo, etc., también se puede controlar de manera consciente, porque no sólo está regida por el sistema nervioso vegetativo, sino también por el sistema nervioso central.

Por lo tanto, de la misma manera que la emoción modifica la respiración, se puede utilizar la respiración para modificar la emoción. Al controlar voluntariamente la respiración, se tiene la posibilidad de recuperar el equilibrio y gestionar la emoción.
      Y la mejor respiración para recuperar el control emocional es la respiración abdominal. Es la respiración natural, es la que tienen los bebés cuando nacen.
Practicar esta respiración es beneficioso para el organismo ya que ayuda a mejorar la circulación y a oxigenar órganos vitales como el corazón y el hígado. En lo emocional favorece la relajación, la concentración, elimina la tensión muscular y combate la fatiga, la ansiedad y la depresión.
Practicar la respiración abdominal de forma habitual favorece que se pueda ejercitar de forma natural en los momentos en que es necesario tomar el control de la emoción.
Sin embargo, a pesar de que la respiración utilizada habitualmente sea la respiración superior o clavicular, se puede, en momentos de emociones desbordadas realizar una respiración abdominal lenta, de manera consciente.

Para ello, puedes sentarte o acostarte. En la posición de acostado es más fácil manejar la respiración abdominal, así que, si tienes problemas para realizar ese tipo de respiración, acuéstate:
- Coloca una mano en el punto del ombligo para comprobar que sube y baja, y comienza a ser consciente de la respiración.
- Inhala suave y lentamente por la nariz.
- Realiza una pequeña retención antes de expulsar el aire.
- Exhala lentamente también por la nariz.
- Vuelve a realizar una pequeña retención antes de volver a tomar aire.
         En cinco minutos se comenzará a estabilizar la emoción desbocada, pero puedes seguir el tiempo que consideres oportuno.

         Se pueden realizar respiraciones específicas dependiendo de qué es lo que se quiere logar:
Cuando la persona se siente estresada, enfadada, inquieta o ansiosa, respirar por la fosa nasal izquierda. Esta técnica es ideal para quienes tienen problemas para dormir o necesitan relajarse.
  Sentados con la columna recta y los pies apoyados en el piso.
 Tapar la fosa nasal derecha con el pulgar derecho y mantener el resto de los dedos juntos y apuntando hacia arriba.
- Respirar lenta y profundamente 26 veces por la fosa nasal izquierda y la persona se sentirá totalmente tranquila y en paz.
-  Si se respira por la por la fosa nasal izquierda durante 5 minutos, se calmará completamente.

Por lo tanto, para activarse, respirar por la fosa nasal derecha. Esta respiración resulta magnífica cuando la persona, pese a estar exhausta, no se puede permitir parar. Va bien practicarla, por ejemplo, cuando a la persona le entra el sopor a media tarde. Se practica como la anterior, tapando el orificio izquierdo y respirando 26 veces por la derecha.

    Normalmente siempre tenemos una fosa nasal más abierta que la otra. Aproximadamente cada dos horas cambia la fosa dominante, con lo que se equilibra la polaridad energética.
En situaciones de actividad debería dominar la fosa derecha y en otras más tranquilas o inactivas, la izquierda. Por eso, es recomendable dormir con la cabeza apoyada sobre el lado derecho, así se usa el izquierdo, más apropiado para el sueño y el descanso.

Para controlar la ira expulsar con fuerza el aire, y hacer una retención antes de tomar una nueva inhalación cuando lo pida el cuerpo. Esa inhalación será de forma pasiva, sin intervenir ni en alargar ni en acortar. Sola se controla la exhalación. Se puede repetir hasta notar que llega la calma.

Para refrescar el cuerpo, bajar la fiebre, e incluso como ayuda para dejar de fumar, practica Sitali Pranayama.
-   Esta respiración consiste en inspirar por la boca con la lengua rizada y ligeramente salida y expirar por la nariz, sin meter la lengua.
-  Ayuda a dejar de fumar. Se puede practicar siempre que se sientan deseos de fumar, ya que disminuirá el impulso adictivo y desaparecerá la urgencia.
-  Es recomendable su práctica diaria para mantener una buena salud. Puede que después de cada sesión se note un sabor a cobre o metal en la lengua; son las toxinas que elimina el cuerpo.
-   Se puede realizar durante un mínimo de 3 minutos y un máximo de 31.

La respiración lenta reduce las sensaciones de dolor.

Cuanta más lenta es la respiración, la calma y la tranquilidad serán su reflejo inmediato. Si se consigue reducir el número de respiraciones de 16 a 8 la serenidad será la tónica habitual, y si se consigue llegar a 4 respiraciones por minuto, la vida será un estado de meditación.

Meditaciones sobre la respiración:

Respiración cuadrada:
·         Sentados con la espalda recta y los pies apoyados en el piso.
·         Inhala suave y lentamente por la nariz, contando 6.
·         Realiza una pequeña retención antes de expulsar el aire, contando 6.
·         Exhala lentamente también por la nariz, contando 6.
·         Vuelve a realizar una pequeña retención antes de volver a tomar aire, contando 6.

Meditación So Hung:
•        INHALA pensando “So”
•        EXHALA pensando “Hung”

Meditación sencilla para mejorar la atención
• Siéntate cómodamente en una silla con las plantas de los pies bien apoyadas en el suelo. Las manos apoyadas en los muslos con las palmas mirando hacia arriba.
• Cierra los ojos y coloca la punta de la lengua tocando el paladar.
• Lleva la atención a tu respiración.
• Siente como entra el aire por tus fosas nasales (observa dónde roza y cuál es la temperatura del aire).
• Siente cómo expiras. Hazlo por la nariz. (Observa también dónde roza y la diferencia de la temperatura con el aire que entraba).
•  Permanece atento a tu respiración.
 Cuando seas consciente de que aparece algún pensamiento (porque seguramente aparecerán y puede que no seas consciente hasta mucho tiempo después), vuelve suavemente a tu respiración.
• La mejor técnica para que desaparezca un pensamiento es quitarle la energía, y eso se hace quitándole la atención. Es decir, lleva tu atención a otro sitio, y como estás meditando en la respiración, vuelve la atención a la respiración.
• Hazlo de 10 a 15 minutos en la mañana y otros 10 a 15 minutos en la tarde.
Fijarse en la sensación que se produce en los agujeros de la nariz al entrar y salir el aire de la respiración.
Mantener la atención en esa percepción sutil y observar la total duración de cada inspiración y de cada exhalación.
Si es difícil, se pueden contar las respiraciones, o la respiración completa o contando la inhalación y la exhalación; empezando de nuevo cada vez que se pierda la cuenta.