Ante
cualquier cosa que te suceda, entra en ti y pregúntate qué medio tienes para
defenderte:
Si ves
un bello muchacho o una mujer hermosa, apelarás a la virtud de la templanza.
Si estás
obligado a emprender un trabajo penoso, encontrarás tolerancia y vigor.
Si te
han hecho alguna injuria, te armarás de paciencia.
Y si te
acostumbras a obrar de esta manera, la apariencia de las cosas nunca tendrá
poder sobre ti.
EPICTETO

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