Presencia y Palabra

Bienvenido a este espacio de presencia y palabra. Aquí comparto reflexiones, prácticas espirituales y fragmentos de mis libros para acompañarte en tu camino interior. Que cada día sea una oportunidad para volver a ti con más calma, claridad y conciencia.



sábado, 17 de septiembre de 2022

¿Por qué no eres feliz?

          

            


Si alguien nos pregunta, ¿por qué no soy feliz?, y le respondemos diciendo que “porque no quieres”, es posible que seamos lapidados como si hubiéramos retrocedido dos mil años en el tiempo.

         ¿Cómo es posible que alguien pueda decir a otra persona que, si no es feliz es porque no quiere, cuando lo que busca cada ser humano, casi con desesperación es, precisamente eso, la felicidad?

Y la busca en cada nueva relación que inicia, en cada número de lotería que juega, en cada oposición que prepara con esmero, en cada curriculum que rellena con mimo, en cada moneda ahorrada para las próximas vacaciones, o en cada reunión familiar o con amigos. En fin, parece que cada actividad “extraordinaria” del ser humano está encaminada a conseguir la felicidad. Y digo extraordinaria, porque la rutina diaria es, justamente, lo que parece que le separa de la felicidad: El trabajo, la relación de pareja o cumplir los compromisos, solo por mencionar alguna de las rutinas.

         Pero…, ¡Oh!, que pocos parecen conseguirla.

         ¿No será que no saben realmente lo que es la felicidad?, o ¿no será que no saben dónde buscar?, o ¿no será que confunden la felicidad con la euforia?

         Aunque, es posible que lo hayan leído un millón de veces, y que se lo hayan comentado otro millón, lo recuerdo una vez más: “La felicidad es un estado interior”.

Eso quiere decir, que todo aquel que asocie su felicidad a la consecución de sus deseos, y crea que la felicidad está fuera, esperándole en forma de naranja, “de media naranja”, en forma de fajo de billetes, en forma de un diploma conseguido por su hijo, en forma de “Ferrari”, en forma de palacete veraniego, unido todo eso a una salud de hierro personal y de sus seres queridos, está abocado a la infelicidad, al sufrimiento, al dolor, a una vida anodina, a una vida de ansiedad esperando no sabe muy bien qué.

         Porque piensen por un instante, si hoy les toca una millonada a la lotería, que les hace inmensamente felices, pero mañana contraen una enfermedad grave, puede que incluso terminal ¿dónde quedaría la felicidad de los millones conseguidos?

         Asociar la felicidad a estímulos externos, la hace caduca porque en un instante pueden cambiar las condiciones externas y verse de nuevo abocados a la infelicidad. Han de conseguir ser felices con la pobreza y con los millones, con la buena salud y con la enfermedad, con la pareja y con el abandono.

         Lo que denominan felicidad, después de conseguir que les toque la lotería, es un momento de euforia y, podríamos definir como abatimiento encontrarse cara a cara con la enfermedad grave.

         La euforia es la cresta de una onda, y el abatimiento el valle. Entre la cresta y el valle, en el centro, se encuentra la felicidad. Y ese centro está en el interior del ser humano. Ahí hay que llegar, porque es en él donde se encuentra la felicidad.

 

         Ese centro es el chakra cardíaco del ser humano. Es el centro del amor, de la compasión, de la dulzura, de la ternura, de la misericordia, y se encuentra alejado de euforias y abatimientos.

         Es feliz quien “Ama”, no quien cree que ama. Digamos solo que es “Amar”, y sabrán que amar, es…, otra cosa, que suele llevar directo a la infelicidad. “Amar” es dar, es entregarse, es no juzgar, es no criticar, es compartir, es ayudar, es libertad. Quien “Ama” no entiende de celos, ni de envidias, ni de egoísmos, ni de proyecciones personales. Quien “Ama” siempre se coloca en el lugar del otro. Quien “Ama”, lo hace para siempre, en la vida y al otro lado de la vida.

         “Amar” de manera incondicional es una facultad del corazón, (del chakra cardíaco), mientras que amar como hacemos los seres humanos, mezcla de apego y deseo es una proyección de la mente.

         Por lo tanto, si quieren ser felices, si quieren permanecer en el centro, alejados de euforias y abatimientos, han de viajar al corazón, han de llegar a su centro, han de “Amar”.

viernes, 16 de septiembre de 2022

No hay tiempo sin materia



Capítulo VIII, parte 4. NOVELA "Ocurrió en Lima" 

Seguimos caminando en silencio y así llegamos cerca de mi departamento.

-    ¿Te apetece comer algo en el restaurante que está al lado de tu casa?, te invito. Así te ahorras cocinar.

-    Pues sí. Acepto.

Observando como hablaba con el camarero, sobre el plato del día, se fueron las dudas sobre si le podían ver el resto de personas. 

-    Ángel, hice una regresión el sábado y apareciste tú.

-    ¡No me digas! –Ángel parecía sorprendido- y ¿qué pasó?

-    Me volviste a hablar del amor. Me dijiste que no tenía ni idea de lo mucho que Dios me ama y de todo lo que tenía preparado para mí. ¿Cómo puede ser que estuvieras en este lado y al otro lado simultáneamente?

-    ¿No estabas tú? Si estabas tú ¿por qué no podía estar yo? –era una formulación lógica.

-    Si claro, tienes razón. Pero ante un hecho de esas características se me ocurren algunas preguntas:

>> Dando por sentado de que fue real y que no fue una invención de mi mente, ¿cómo puede ser que estuviéramos en dos formas diferentes, encarnados y sin cuerpo?, ¿cómo se puede obviar o transcender el tiempo?

-    Supongo que recuerdas lo que hablamos de la energía.

-    Si, lo recuerdo –como no sabía muy bien cómo funciona eso de que somos energía, no podía entender por qué comenzaba la explicación volviendo a la energía.

-    Perfecto. Cuando conversábamos sobre la energía decíamos que todo lo es. Sabes que la energía son átomos vibrando. En función de la vibración de esos átomos así será la calidad de la energía.

>> ¿Sabes cuál es la energía más sutil o, si quieres que lo diga de una manera más entendible, la de mejor calidad?

-    ¿Dios? –fue más por deducción que otra cosa.

-    Es correcto. Entre nosotros y Dios existen muchas calidades de energía. Si consigues elevar tu vibración estás elevando tu nivel de percepción y tu poder personal, en cuanto a temas espirituales se refiere.

>> En cada nivel de energía hay un conocimiento y un poder de sanación. Dependiendo del grado de vibración que consigas tendrás acceso a ese conocimiento y a ese poder de sanación.

>> Se eleva la vibración de tu campo energético en relajación, meditando, orando, absorto, observando una puesta de sol, el crepitar del fuego o el batir de las olas. Es decir, sin pensamientos. Por eso en la regresión pudiste establecer contacto con otras entidades, porque tu nivel de vibración era mucho más sutil que es lo mismo que te ocurre cuando meditas.

>> Y después, está el tema del tiempo. El tiempo es un concepto ligado a la materia y, por lo tanto, a energías de baja vibración. Más allá de la materia no existe el tiempo, por eso se puede tener acceso, en una regresión, a otros momentos de otras vidas, porque sin materia todo es presente.

-    Pero yo seguía teniendo cuerpo. ¿Qué vibración es la que se hace más sutil?, -la verdad es que no entendía mucho.

-    La de la energía que te envuelve, es decir, tu aura. Tu aura está formada por nueve capas que corresponde cada una a un plano diferente. Eso es lo que se expande. Lo mismo pasa con los sueños o los viajes astrales. Por eso, una vez que la vibración vuelve a ser la que tienes normalmente, al despertar o terminar una meditación, todo se olvida en un instante. ¿Entiendes un poco más? –quiso asegurarse Ángel.

-    Creo que sí, pero me surge otra duda: Si no existe el tiempo al otro lado de la materia ¿Cómo se van presentando las distintas situaciones programadas?

-    Normalmente no se programan las situaciones con fecha y hora. Se programan por cumplimientos, por avances, por aprendizajes. Es decir, cuando haya ocurrido un determinado evento se va a presentar el siguiente. Y eso puede pasar en un intervalo de un minuto o de cincuenta años. ¿Lo entiendes?

-    Sí. Entiendo, entonces, que yo programé un mes de agosto muy completo, con eventos muy seguidos. O, mejor dicho, más que un mes de agosto, un tiempo después de equis tiempo sin trabajo. Me encuentro contigo, me pones en contacto con Indhira. Trabajo para su papá y, aquí estoy otra vez hablando contigo.

-    ¿Te apetece hacer otra regresión? –me sorprendió la pregunta de Ángel.

-    Sí, pero no entiendo.

-    Pronto lo entenderás. ¿Me invitas a un café en tu casa? –este hombre no dejaba de sorprenderme.

-    Sí. Vamos. 

jueves, 15 de septiembre de 2022

La fuerza del perdón



 Capítulo VIII, parte 3. NOVELA "Ocurrió en Lima"

         Me gustaría tener una familia –lo decía en serio-. Me encantaría tener una familia.

-    ¿Cómo lo vas a conseguir si cada vez que alguna persona despierta algo en ti sales corriendo por si un día decide dejarte?

 -    No sé. Tienes razón. Tengo que sacarme este miedo que me paraliza. Pero no sé cómo hacerlo.

-    Tienes que superar la ruptura que tuviste tiempo atrás.

-    Sí, pero recuerda que la ruptura fue por un abandono –quise aclararle a Ángel, que lo que pasó fue que me cambiaron como a un cromo, de la noche a la mañana. Hoy salía conmigo y al día siguiente ya estaba con el otro.

-    Sea lo que sea, es como una espina, clavada en ti, que entra más profundo, abriendo la herida y haciendo que sangre, cada vez que estás o piensas en otra persona que te gusta. Tienes que sacar esa espina. Mientras no lo hagas te va a seguir pasando lo mismo y vas a sufrir, cada vez, porque te recuerda la ruptura y es como si estuvieras rompiendo en ese momento. Para la mente todo es presente. Pueden pasar cincuenta años y tú puedes seguir sintiendo la misma rabia, el mismo dolor y el mismo sufrimiento. Tienes que sacar esa espina –concluyó Ángel.

-    Yo no sé cómo hacerlo. Debe de estar bien clavada la espina porque es un amargo recuerdo que no me abandona.

-    Tienes que perdonar.

-    ¿Qué? –este hombre estaba loco, ¿cómo se puede perdonar una cosa así?

-    Recuerda que todo es energía. La rabia, la ira y el odio también lo son. Tu ex pareja está viviendo tan feliz y tú, sin embargo, llevas años recordándola dedicándole tu rabia. Esa rabia lo único que hace, como bien puedes comprobar en ti, es no dejarte vivir feliz. Solo sufres y lo pasas mal.

-    ¿Tengo que buscarla y decirle que la perdono?, ¿no es un poco loco?

-    No, para nada. Como la rabia que hay en ti es energía, solo tienes que sacar esa energía.

-    ¿Cómo se hace eso? –tenía la suficiente fe en Ángel para intentar seguir sus consejos.

-    Cuando te sientes a meditar piensa en ella. Imagínate que está delante de ti. Imagina un rayo de luz que llega a tu cabeza y baja hasta tu corazón. Deja que ese rayo salga de tu corazón y llegue al suyo mientras repites en silencio: Yo te perdono todo lo que me has hecho. Yo te bendigo con paz y con amor. Te deseo lo mejor. Vete en paz.

>> Haz eso dos o tres veces cada día durante varios días, o semanas, o meses, o años.

-    ¿Hasta cuándo?

-    Hasta que el recuerdo no te haga daño.

>> Sacando la rabia se irá el miedo que tienes a comenzar una relación. Estarás aprendiendo a amar. Pero no se aprende a amar de la noche a la mañana. Los seres humanos solo venimos a la vida a aprender a amar y para eso necesitamos muchas vidas. Hasta entonces, hasta que sepas amar, tienes que guiarte por las sensaciones.

-    ¡Qué fácil es decirlo! El sábado tuve dos sensaciones. Una que me gustaría volver a ver a Indhira y la otra que mejor no lo hiciera porque podría sufrir. ¿Cómo sé cuál es la buena?

-    La que no te hace sufrir Antay. Y cuando eres consciente de que has tomado la decisión equivocada, como parece este caso, solo tienes que rectificar.

-    Bien. Rectifico y la llamo y ¿si no quiere saber nada de mí? Volveré al punto de partida.

-    Sí, es cierto, pero lo harás desde otra perspectiva, ya no te sentirás mal por el papelón que hiciste en la despedida, como ahora. No será por tu miedo. En ese caso solo tienes que aceptar la situación y será más fácil porque ya no tendrás la duda de que habría pasado. Habrás vencido al miedo. Y vencer al miedo te acerca al amor.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Meditación para el equilibrio emocional (Sunia Antar)


 

Vivir el momento

 

Capítulo VIII parte 2. Novela "Ocurrió en Lima"

-    Estaba aceptándome yo, pero ya veo que tengo que abrir el abanico a todo.

-    A todo y a todos -parece que Ángel dio por concluido el tema porque pasó a preguntarme- ¿Qué piensas hacer con respecto a Indhira?

-    Esperar. Puede ser que, en el proceso de espera, con el paso del tiempo, se vaya diluyendo el pensamiento y ya estará.

-    ¡Ah!, y si no se te pasa, ¿qué?

-    ¡Se pasará! –ni yo mismo estaba seguro de lo que estaba diciendo.

-  Es cierto que no existe la casualidad, que todo es debido a tu planificación de la vida.

- ¿Quiere eso decir que todo esto que me está ocurriendo es programado por mí y, supongo, que por Indhira, para estar juntos?

- Puedes estar completamente seguro de que ha sido programado por vosotros –sentenció Ángel, y continuó- Ahora, eso de que sea para estar juntos o no, ya son palabras mayores. Lo único que se puede saber es que algo tenéis que aprender de la situación. -sentenció Ángel.

-    Pues entonces con mi otra relación ¿fue igual?

-    Fue igual, todo está programado. Una enseñanza más. -Ángel era como un lorito de repetición con la historia de la programación de la vida.

-    Somos como una hormiga. En cualquier momento puede venir un gigante, pisarnos y, adiós Antay. Si todo está programado no sé qué hacemos aquí –empezaba a cargarme tanta teoría indemostrable.

-   Sí que hacemos, y mucho –trataba de convencerme Ángel- tenemos libertad para reaccionar ante las situaciones programadas y no programadas de la vida.

-    ¡Ah!, ¿programé algo para sufrir? -a ver ahora que decía Ángel.

- Programaste para aprender, que es la razón por la que se realizan todas las programaciones en la planificación de la vida. Tu sufrimiento, como cualquier sufrimiento, es opcional. Tú decidiste sufrir, con una duración que, también, tú decidiste y con unas consecuencias, (tu miedo), que tú mismo, también, has decidido.

>> Míralo, ahora, desde otra perspectiva: Programaste una relación para aprender a amar, para aprender a dejar ir, para aprender a perdonar y, en lugar de eso, decidiste temer, decidiste mantener en el pensamiento a la otra persona, sin soltarla, porque aún no la has dejado que se vaya, y no has sabido perdonar, porque estás lleno de ira.

-    Claro, y no sabemos porque esta nueva programación. ¿Para volver a sufrir?

- Por supuesto que lo sabemos. Para seguir con tu aprendizaje del amor. Pero no podrás avanzar ni un milímetro si antes no te liberas del miedo.

>> Míralo de esta manera: Las cosas van y vienen. De lo que se trata es de disfrutar lo que tenemos, en cada momento. ¿Estás disfrutando?

-    Claro que no estoy disfrutando, estoy pasándolo mal –estoy seguro de que no hacía falta que dijera como me encontraba, mi cara reflejaba mi desastroso estado.

-    Y, ¿por qué estás pasándolo mal? –Ángel metía el dedo en la llaga como si quisiera hacer más daño.

-    Porque me gustaría estar con ella y no estoy –parecía claro, no había necesidad de preguntar.

-    ¿Por qué no estás con ella? –este hombre cuando se pone pesado no hay quien lo gane. Creo que estoy empezando a cansarme de esta conversación.

-    No estoy con ella porque me gusta demasiado, porque puedo enamorarme y no quiero sufrir si un día se acaba la relación. Tengo experiencia en eso.

-    ¡Ah!, ¡vaya! Y para no sufrir un día, que no sabes si llegará, ya empiezas a sufrir ahora. Lo que estás diciendo es de locos.

>> En primer lugar no sabes si te vas a enamorar. No sabes si se va a enamorar ella. En caso de que os enamoréis los dos no sabes si estaríais juntos. En caso de que estuvierais juntos no sabes si sería para siempre o se acabaría algún día. En caso de que se acabara, ¿quién te dice que no sea porque tú lo decidas?

>> Es una locura el sufrimiento que te estás infringiendo ahora.

>> Tienes que decidir qué quieres hacer con tu vida y ponerte a ello.

>> Imagina que estás en un punto desde el que parten varios caminos. De hecho, cada minuto de vida nos encontramos en una encrucijada y tenemos que decidir qué camino tomar. Siempre tenemos varias opciones que se pueden agrupar en dos: Las que nos hacen felices y las que nos causan sufrimiento.

>> Para tomar las opciones que nos hacen felices tenemos que escuchar la voz del corazón. Para las otras solo tenemos que seguir los dictados de la mente.

>> A pesar de lo que te he dicho de la programación de la vida, cada persona es absolutamente libre de elegir. Y nadie, ni el mismo Dios, sabe que camino vas a elegir. Lo que sí sabe es lo que te vas a encontrar al final de ese camino.

>> Cuando alguien tiene un momento de sufrimiento puede estar seguro que está tomando una decisión desde la mente. Y no digo equivocada, porque ninguna decisión lo es. En cada camino que se elija y en cada decisión que se tome hay un aprendizaje.

>> La prueba la tenemos en ti. Ahora estás, emocionalmente, muy mal, ¿por qué?, porque has tomado una decisión proyectándote a un hipotético futuro, ¿desde dónde?, desde tu mente que es la que recuerda una ruptura de hace unos cuantos años y te dice que cada relación va a terminar en lo mismo.

>> Por lo tanto, parece fácil deducir que lo que quieres hacer con tu vida es seguir solo. ¿Es así?

-    No. Me gustaría tener una familia –lo decía en serio-. Me encantaría tener una familia.

-    ¿Cómo lo vas a conseguir si cada vez que alguna persona despierta algo en ti sales corriendo por si un día decide dejarte?

domingo, 11 de septiembre de 2022

Ama y haz lo que quieras

        




Capítulo VIII. Parte 1. Novela "Ocurrió en Lima"

        Antay salió de la inmobiliaria pensando en lo pequeño y lo irónico que es el mundo. Desde el miércoles pasado, que conoció a Indhira, toda su vida emocional y su pensamiento giraban a su alrededor y, podría decir que su trabajo, también, ya que las dos únicas actuaciones laborales habían sido para ella y la empresa de su padre.

Su pensamiento quiso intervenir en la conversación que Antay mantenía consigo mismo: “A pesar de que Ángel dice que la casualidad no existe, esto ha sido lo que sea que sustituye a la casualidad, pero a lo grande”. “Si, esta vez no me queda más remedio que darte la razón, porque ha sido increíble”. “Y si como dice Ángel, todo está programado, está ha sido una programación espectacular. ¡Es una pena no tener acceso a esas programaciones, caso de ser ciertas!”.

No había recorrido ni una cuadra cuando me pareció que la persona que caminaba delante de mí no era otro que Ángel. Aceleré al paso para darle alcance y pude comprobar que, en efecto, era Ángel que no pareciera ir a ningún lugar por la lentitud de su caminar.

-    Ángel, -llamé cuando estaba a punto de llegar a su altura.

-    Se volvió, como sorprendido al escuchar su nombre– Hola Antay, es un placer verte, ¿cómo estás?

-    Hola Ángel, estoy bien –dijo Antay contestando a la pregunta de su interlocutor- y tú, ¿cómo vas?, hace tiempo que no nos encontramos.

-    Es cierto. Justamente hoy me he levantado pensando en ti. ¿Cómo va tu trabajo de amor y aceptación?

-    Yo diría que bien, aunque ayer tuve un mal día. Fue tan malo que me senté a meditar y…, volví a hablar con Dios.

-    ¿De qué trató la conversación?

-    Bueno, conversación poca, Él habla y yo escucho. ¡Como contigo! Me habló del amor y de la atención. Empiezo a tener claro que el pilar de todo este tinglado de la vida es el amor.

-    Puedes estar bien seguro de eso. ¿Qué pasó para que te sentaras a meditar?

Teniendo en cuenta que Ángel era como mi confesor y, además, como me lo había encontrado en la regresión, le conté todas mis peripecias con Indhira, incluidos el ridículo del primer encuentro, mi lastimosa despedida del sábado, y mi penoso estado emocional.

-    Y como no podía dejar de pensar en ella, lo intenté meditando. Mejoré algo y, del todo, cuando recibí la llamada de una empresa para un trabajo y resultó ser la empresa del padre de Indhira. De ahí vengo. Es como si los hados se hubieran puesto de acuerdo para mantenerla en mi mente. Tuve que reparar, también, la computadora en el despacho de su padre y, allí, delante de mí, estaba la foto de Indhira. 

>> No entiendo cómo puedo estar pensando de manera permanente en ella, si solo estuvimos juntos un día. Es de locos, y tampoco entiendo tanta casualidad, o lo que sea, ya sé que tú me has dicho que no existe la casualidad. Pero no sé cómo llamar a esto.

-    No le llames nada, ¿qué más da?, ¿cambia algo porque le des un nombre?

>> Los seres humanos tenemos la costumbre de querer darle nombre a todo, de querer entender todo, de querer saber, pero las cosas pasan con nombre o sin nombre, entendiéndolas o no. Con la energía que se gasta tratando de ponerle nombre o buscando una explicación, a todo lo que sucede en la vida, se pierde la vida y se escapan los detalles porque la mente está ocupada eligiendo que nombre ponerle a eso que se le está escapando a la persona de las manos.

-    Sí. Tienes razón, pero es lo que hemos hecho siempre, es lo que nos han enseñado y lo que vamos a enseñar a las siguientes generaciones. ¿Cómo se puede cambiar esa dinámica?

-    Aceptando lo que es, sin más. Recuerda que “todo está bien”. Ya estás trabajando en ello.

jueves, 8 de septiembre de 2022

Meditación: Bajar el nivel de ansiedad

 

Bajar el nivel de ansiedad

 

La meditación "Bajar el Nivel de Ansiedad" es una práctica diseñada para ayudar a reducir los niveles de ansiedad y promover la calma mental. Esta meditación utiliza técnicas específicas de respiración, movimiento y concentración para tranquilizar la mente y el sistema nervioso.

 Al practicar la meditación "Bajar el Nivel de Ansiedad", se pueden experimentar varios beneficios específicos:

1. Relajación profunda: Esta meditación utiliza respiraciones profundas y conscientes para inducir un estado de relajación profunda en el cuerpo y la mente, lo que ayuda a reducir la tensión y el estrés acumulado.

2. Equilibrio del sistema nervioso: Al enfocarse en la respiración y el movimiento coordinado, esta meditación ayuda a equilibrar el sistema nervioso autónomo, promoviendo un estado de calma y bienestar.

3. Reducción de la ansiedad: Al practicar regularmente esta meditación, se puede reducir la activación del sistema nervioso simpático, responsable de la respuesta de lucha o huida, lo que lleva a una disminución de los niveles de ansiedad.

4. Mayor claridad mental: La práctica de esta meditación puede ayudar a calmar la mente agitada, permitiendo una mayor claridad mental y una capacidad mejorada para manejar situaciones estresantes con calma y perspectiva.

La meditación "Bajar el Nivel de Ansiedad" es una herramienta efectiva para reducir los niveles de ansiedad, promover la relajación profunda y cultivar un estado de calma y equilibrio emocional.