El
parque Green es el espacio más apreciado por los residentes de Mascotalandia,
que es una pequeña población en el Condado del Juego, al oeste del país de la
Ilusión.
En dicha población habitan todo tipo
de muñecos de peluche. Paseando por Mascotalandia uno se puede encontrar un
pequeño conejito protagonista de una serie de dibujos animados, un terrorífico
espinosaurio salido de alguna película de dinosaurios, el mamut de la Era de
Hielo o al mismísimo Mario Bros y todos suelen ir a pasear por el parque los
días soleados.
Casi todos los habituales del parque
se sientan a descansar, al final de su paseo, en los bancos situados bajo unos
enormes árboles que cobijan con su sombra a los usuarios de los bancos y que están
estratégicamente colocados bordeando el estanque que se encuentra en el centro
del parque.
Es muy agradable para ellos porque,
además de descansar y de realizar la última conversación del día con los
amigos, se deleitan escuchando los conciertos que las ranas, que viven en el
estanque, interpretan cada tarde al caer el sol.
Hoy es un día como cualquier otro.
Está muy avanzada la tarde y los bancos del estanque están todos ocupados por
los peluches, que se encuentran descansando, preparados para escuchar el
concierto de las ranas. Sin embargo, está a punto de ponerse el sol y aun no se
escucha ni una sola rana. Los peluches se miran extrañados y murmuran entre
ellos:
¾
¡Qué
extraño! El sol está a punto de ponerse y las ranas aún no han comenzado su concierto,
¿qué estará pasando?
Los
peluches se asomaban a la orilla del estanque para ver si podían enterarse de
algo, (eran un poco cotillas), ya que en los últimos cinco años nunca había
ocurrido nada semejante, decía Tigger el peluche de más edad de Mascotalandia,
un tigre que aparece en los cuentos de Winnie the Pooh.
Al
final cayó la noche. El reflejo de la luna iluminaba el estanque, pero de las
ranas no había ni rastro, por lo que los peluches fueron desfilando hacia sus
casas murmurando y haciéndose cábalas sobre lo que podría haber sucedido.
La
noche en el parque era total y absolutamente silenciosa. Por primera vez en la
historia del parque las ranas no habían deleitado a los paseantes con su
concierto vespertino.
En
la comunidad de las ranas del parque Green se había trastocado completamente la
vida. Rodolfo y Alejandro, dos ranas jóvenes habían comenzado, a pesar de ser
machos, a frecuentarse con demasiada asiduidad, se paseaban cogidos de las
ancas, a cualquier hora, sin importarles si había alguien delante o no, se
rozaban con descaro y se miraban con cara de arrobamiento. Se comportaban como
dos enamorados y, todo eso, ¡a pesar de ser varones los dos!
Eran
la comidilla del momento y desde luego no eran, en absoluto, un buen ejemplo
para los renacuajos.
Ante
tan dramática situación se habían reunido, en horas de la mañana, las fuerzas
vivas de la comunidad junto al consejo de ancianos, que solo lo hacía ante
situaciones de extrema gravedad por la avanzada edad de sus miembros, para
determinar cuáles eran las acciones a tomar.
Judá, el líder espiritual de la comunidad
tomó la palabra:
¾
Es
inconcebible que tengamos que estar sufriendo una situación de este tipo.
En nuestra comunidad, esta clase de relaciones no
solo son un ejemplo pernicioso para nuestros pequeños, sino que es ofensiva
para todos, por ser antinatural, ya que se trata de una relación anormal en la
que están inmersos dos individuos de mente enferma.
A continuación, Rita, la
alcaldesa, pidió turno de palabra:
¾
Es
inconcebible, es antinatural y un deleznable espectáculo el que estos dos
jóvenes están protagonizando, además, a plena luz del día y delante de todos.
Pero no hemos de olvidar que son hijos de Adela y
Raquel, dos miembros destacados de nuestra comunidad y que están sufriendo esta
situación hasta el extremos de no salir de sus casas para no ser señalados por
las ancas.
El gobernador Tito, como máximo
responsable político de la comunidad expresó con voz solemne:
¾
Les
sugiero que comiencen a dar opciones para que podamos debatir y elegir la que
sea más adecuada para el bien de la comunidad.
¾
Lo
que tenemos que hacer es expulsarlos del estanque –dijo con voz temblorosa, por
la edad, don Alfredo, que con casi cuarenta años era, el presidente del consejo
de ancianos.
¾
El
líder espiritual volvió a tomar la palabra- Es posible que con rezos, novenas y
confesiones pueda liberarles del demonio que les ha poseído y vuelvan a la
normalidad.
¾
Esto
no se cura con rezos –dijo el médico de familia- necesitan una operación
urgente, aquí tiene que intervenir la ciencia.
¾
Encerrémosles
porque lo que hacen es un signo de que han perdido la cabeza –dijo el
responsable del manicomio- así podríamos inaugurar el centro que nunca ha
tenido ningún ingresado.
Así fueron dando cada
uno su opinión sobre las opciones que consideraban más acertadas. Después de
escuchar todas las opciones, comenzó el debate de cada una de ellas, aunque no
parecía que llegaban a ningún acuerdo, y ya era noche cerrada.
Ataúlfo, que asistía a su
primera reunión como integrante del consejo de ancianos al haber ingresado hace
escasamente dos meses por haber llegado a la edad de veinticinco años, pidió
tímidamente la palabra:
¾
Realmente
–preguntó- ¿qué es lo que todos estamos buscando?
¾
Casi
todos dijeron al unísono- La felicidad, lo que todos buscamos es la felicidad.
¾
Y
¿qué es lo que desean para sus hijos e, incluso, para todos los integrantes de
la comunidad? -siguió preguntando Ataúlfo.
¾
Pues
que consigan la felicidad -volvieron a contestar todos al unísono.
¾
Pues
ahora tenemos dos miembros de esta comunidad que son felices y ustedes pretenden
que dejen de serlo -dijo Ataúlfo comenzando a mostrar sus intenciones.
¾
Judá,
el líder espiritual se puso rojo de cólera- No pueden conseguir la felicidad a
costa de que todos los demás seamos infelices.
¾
Yo
no soy infeliz porque ellos se amen, ¿quién de ustedes es infeliz por eso,
aparte de nuestro líder espiritual? –preguntó Ataúlfo.
¾
Judá,
el líder espiritual estaba pasando del rojo de la cólera al amarillo de la
rabia- No tienen que contestar a esa pregunta. Los temas espirituales los
dirijo yo y digo que es indignante, porque tienen el mismo sexo y no pueden
tener hijos. Toda unión ha de ser para tener hijos.
¾
¿Quién
lo dice? –preguntó Ataúlfo?
¾
Es
lo que se ha hecho siempre. Lo dice la Rana Superior –dijo el líder espiritual,
levantando la voz, cada vez más enojado.
¾
La
Rana Superior quiere que seamos felices y que nos amemos los unos a los otros.
No dice nada de hijos. Y si es por lo que se ha hecho siempre, ya es momento de
cambiar –le rebatió Ataúlfo.
¿Cómo puede ser que usted que predica el amor esté
queriendo castigar a los que se aman?
No son un mal ejemplo para los renacuajos, al
contrario, son ejemplo de amor, de lealtad, de respeto.
O cree usted que es mejor ejemplo el de los
miembros de una pareja que se gritan de manera permanente o que se engañan,
solo porque son macho y hembra.
El amor es el amor y no entiende de sexos.
Les propongo lo siguiente: Dejemos en paz a Rodolfo
y a Alejandro, que sigan con su amor. Y nosotros respetemos su opción. Entre
otras cosas porque no son viciosos ni pervertidos. Es genético, es una
condición. Si queremos expulsar expulsemos también a todos sus antepasados
vivos que son los responsables de su genética.
Por lo que respecta a que no pueden tener hijos,
hay otras ranas que también han decidido no tener hijos y no se hace nada, ni
nos rasgamos las vestiduras.
Por el ejemplo que puedan dar a los renacuajos no
hemos de preocuparnos, que lo vean como algo normal, ¡enseñémosles a que vean
la normalidad en cualquier tipo de unión! Lo importante es amar.
Y con respecto nosotros, a las ranas adultas, solo
tenemos que empezar a verlo como algo normal. Pensemos que son nuestros propios
hijos.
Les propongo una votación con tres opciones. 1) Expulsarles
de la comunidad, 2) aceptarles, respetarles y enseñar a todos a que lo vean
como algo normal o 3) si ustedes no son capaces de tomar una decisión hagamos
un referéndum.
¾
¿Está
diciendo usted que les debemos tolerar en nuestra comunidad? – preguntó Judá,
el líder espiritual.
¾
Un
“no” rotundo -matizó Ataúlfo- estoy diciendo que les respetemos. No pido
tolerancia, pido respeto.
¿Votamos? Quiero que sepan que si gana la expulsión
haré campaña a favor del respeto, puerta por puerta, con cada uno de los
miembros de esta comunidad.
Propongo que la votación sea secreta y que sean
necesario dos tercios de los votos para considerar ganadora cualquier opción.
Estaban presentes en la reunión
los ocho miembros que componían las fuerzas vivas de la comunidad más veintidós
miembros del consejo de ancianos. En total treinta ranas que tenían en sus
ancas el futuro de dos vidas.
¾
Si,
si, de acuerdo votemos -era la voz mayoritaria de los asistentes.
El
resultado de la votación fueron veintiséis votos a favor para que se queden,
para respetar su amor y enseñar al resto de la comunidad que es algo normal. Un
voto en contra y tres favorables para realizar un referéndum.
¾
Judá,
el líder religioso, tomó la palabra- El voto negativo fue mío, pero acepto la
decisión mayoritaria. Lo que no puedo es seguir siendo su líder espiritual.
Creo que soy un poco antiguo. Propongo que Ataúlfo sea nuestro nuevo líder
espiritual.
¾
Acepto
encantado, -dijo Ataúlfo- A partir de ahora nuestro lema será “El respeto por
encima de todo. El amor siempre”.