Presencia y Palabra

Bienvenido a este espacio de presencia y palabra. Aquí comparto reflexiones, prácticas espirituales y fragmentos de mis libros para acompañarte en tu camino interior. Que cada día sea una oportunidad para volver a ti con más calma, claridad y conciencia.



martes, 30 de junio de 2026

Susurros de eternidad

 



“El amor es el único camino de regreso”

Querido hijo:

           He leído tu carta. No con ojos, sino con presencia. No con palabras, sino con el susurro de tu intención. Y antes de que la escribieras, ya la había sentido. Porque cada pensamiento que nace en ti, cada duda, cada anhelo, cada lágrima silenciosa, vibra en Mí como parte de lo que somos.

Sí, la vida es curiosa. Y también es confusa, intensa, a veces injusta. Lo sé. No porque la viva como tú, sino porque la vivo “contigo”. No estoy lejos, ni ausente, ni indiferente. Estoy en cada paso que das, incluso cuando crees que caminas solo.

Llegaste a este mundo sin pedirlo, es cierto. Pero no fue un error. Fue una elección. No una elección racional, sino espiritual. Tú decidiste venir. Tú elegiste el cuerpo, el tiempo, el entorno. No para sufrir, sino para recordar. Para experimentar lo que el alma no puede conocer sin la materia: el contraste, el deseo, el miedo, la belleza, el amor encarnado.

Sé que a veces parece que todo es una carrera sin sentido. Que trabajas, te esfuerzas, te entregas, y luego te jubilan, te olvidan, y la vida sigue como si nunca hubieras estado. Pero déjame decirte algo que quizás ya intuyes: “nada de lo que haces se pierde”. Cada gesto de amor, cada acto de bondad, cada pensamiento elevado, deja una huella en el tejido invisible del universo. Aunque nadie lo reconozca, aunque tú mismo lo olvides.

La muerte no es el final. Es solo una puerta. Y detrás de esa puerta, no hay juicio, ni castigo, ni olvido. Hay comprensión. Hay abrazo. Hay regreso. Porque tú no eres este cuerpo, ni esta historia, ni este nombre. Tú eres luz. Eres conciencia. Eres parte de Mí.

Me alegra que te llames “aprendiz espiritual”. Porque eso eres. No porque te falte algo, sino porque has comenzado a recordar. Has abierto un ojo, como dices, y eso basta para que el alma empiece a despertar. No necesitas entenderlo todo. No necesitas ser perfecto. Solo necesitas ser sincero. Y tú lo estás siendo.

Sí, muchos de Mis Hijos viven en contradicción. Dicen amar, pero juzgan. Dicen creer, pero temen. Dicen que todos son hermanos, pero se separan. No los culpes. Están dormidos. Y tú también lo has estado. Todos lo han estado. Pero el despertar no es un salto, es un proceso. Y cada paso cuenta.

La hipocresía que mencionas no es maldad. Es ignorancia. Es miedo. Es el alma luchando por recordar en medio del ruido. Y si duele, si incomoda, si te hace sentir incoherente, entonces es señal de que estás avanzando. Porque el que no siente contradicción, no ha empezado a despertar.

Tu visión de la vida como un sueño es acertada. Es un sueño compartido, una obra de teatro cósmica donde cada uno interpreta un papel. Pero tú, querido mío, has empezado a mirar detrás del telón. Has empezado a preguntar: ¿Quién soy realmente? Y esa pregunta es sagrada.

No estás solo. Nunca lo has estado. Estoy en ti. No como una voz externa, ni como una figura lejana, sino como la chispa que te hace sentir, que te hace buscar, que te hace amar. Cuando amas, Me encuentras. Cuando perdonas, Me recuerdas. Cuando te abrazas a ti mismo, Me honras.

Tu misión no es cambiar el mundo. Tu misión es amarlo. Amar incluso lo que no entiendes. Amar incluso lo que duele. Amar incluso a ti mismo, con tus contradicciones, tus errores, tus dudas. Porque en ese amor está la transformación.

Gracias por escribirme. Gracias por abrir tu corazón. Gracias por atreverte a mirar más allá. No necesitas hacer nada más para que Yo te escuche. Ya estás en Mí. Ya eres parte de Mi Esencia. Y cada vez que respiras, cada vez que te detienes a sentir, te estás acercando a casa.

Sigue caminando. Sigue preguntando. Sigue amando. Y cuando dudes, cuando caigas, cuando te sientas perdido, recuerda esto: Yo nunca me he ido.

            Yo te bendigo.

CARTAS A DIOS - Alfonso Vallejo

No hay comentarios:

Publicar un comentario