El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




jueves, 26 de diciembre de 2013

Comprensión


            Todos los seres humanos, en mayor o en menor medida, hemos tenido la osadía de juzgar y de criticar a nuestros semejantes. Y todo ello, debido, posiblemente, a que cada uno de nosotros nos creemos en posesión de la verdad, de una verdad única, perfecta e inmutable, y eso hace que ante cualquier circunstancia, distinta de las propias creencias, nos permitamos el atrevimiento de juzgar aquello que no es coincidente con nuestra propia verdad.
            Una crítica es una opinión, un examen o un juicio que se formula en relación a una situación, servicio, propuesta, persona u objeto. Se juzga y se critica todo: el vestir, las maneras de hacer, o de no hacer, el hablar, el callar; por criticar, se critica hasta el tamaño de la nariz. 
Pero en realidad, alguien se ha preguntado cuál es el objetivo real de la crítica. Podría ser un objetivo constructivo, como por ejemplo, que la persona criticada cambiara alguna de sus actitudes, o cambiara su carácter. Pero ¿Que sabe el crítico de las condiciones de vida, del pensamiento o de los sentimientos de la persona criticada? Es posible también que la crítica no tenga ningún objetivo definido, y que solo sea una manera de liberar la propia frustración del crítico, o asomarse a su propia impotencia, siendo incapaz inconscientemente de soportarla, o no soportar tampoco el reflejo de sus propios errores.
De cualquier forma, sea por la razón que fuere, la crítica no lleva a buen puerto. El criticado, si tiene conocimiento, es posible que se sienta mal. Pero la peor parte, se la lleva, desde luego, el crítico: Por el Karma que se autogenera, por el que tendrá  que pagar, tarde o temprano, y de manera inmediata por la energía que se produce por el pensamiento o la palabra de crítica.  
¿Qué pasaría si elimináramos la crítica?, ¿Qué pasaría si actuáramos siempre con total comprensión ante cualquier situación? La comprensión que está relacionada con el verbo comprender, se relaciona con la actitud de entender o de justificar como naturales las acciones o las emociones de los otros.
Comprensión es la aptitud para alcanzar el entendimiento de cualquier acontecimiento, es tolerancia, es paciencia, es confianza en los demás.
Hemos de ser conscientes de nuestra propia fragilidad, y de que podemos caer en la misma situación y en los mismos errores.
La comprensión es un acto de generosidad, ya que con ella aprendemos a perdonar a los demás y a tener confianza en ellos.
Ante cualquier situación, en la que estemos propensos a la crítica, sería bueno preguntase como actuaríamos nosotros. Para lo cual tendríamos que conocer todos los aspectos que afectan a dicha situación.
En esta época del año, con los sentimientos un poco más a flor de piel que en cualquier otra época, podríamos empezar a ser conscientes de nuestras críticas y empezar a comprender a los otros.
¡Seguro que siempre existe una razón, desconocida para nosotros, por la que la otra persona actúa como lo hace! Entendámosla y aceptémosla.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Sobre el perdón y el olvido


Perdonar es el valor de los valientes.
Solamente aquel que es bastante fuerte para
perdonar una ofensa, sabe amar.
Gandhi
Recuerda que cuando abandones esta tierra,
no podrás llevarte contigo nada de lo que has recibido,
sólo lo que has dado.
San Francisco de Asís
Ofensa, humillación, insulto, injuria, daño, maltrato, delito, falta, infracción, son algunas de las acciones o palabras que direccionadas sobre una persona, pueden afectarla y hacer que esa persona se sienta, lógicamente, herida en su interior.
Pero, ¿Cómo se manifiesta esa herida? Si es física, va a dejar, no solo una cicatriz en el cuerpo, sino que va a dejar también una cicatriz, o peor aún, una herida en el cuerpo emocional de la persona, de la misma manera que ocurre si la ofensa solo ha sido de palabra, no hay herida en el cuerpo, pero si en la emoción.
Sin embargo, de poco le vale a la persona saber que tiene una herida emocional, que la hace sentirse mal cada vez que recuerda el suceso, o cada vez que se cruza con la persona causante de la ofensa. Se siente mal, sufre y punto.
Es posible que fuera de gran ayuda para la persona el saber cómo se ha producido esa herida emocional, para así intentar ponerle remedio, y dejar a un lado el sufrimiento.
Hay que tener en cuenta, que en casi todos los casos en que una persona ofende a otra, ya sea de palabra o de acción, la persona causante de la ofensa, suele seguir bien, viviendo tranquilamente, sin ningún tipo de sufrimiento después de la ofensa realizada, mientras que en la persona ofendida se instala el sufrimiento, producto de la ira, el rencor o incluso del odio que siente hacia la persona de quien partió la ofensa.
Pues bien, solo estamos hablando de energía. Energía producida por los pensamientos que la persona deja que se instalen en su mente. Energía producida por un retorno al pasado de manera permanente, y como toda energía, esta también se puede hacer que desaparezca.
Aunque no va a desaparecer si aplicamos la tan conocida fórmula: “Yo perdono, pero no olvido”. Perdonar y no olvidar, no es ni perdón ni nada que se le parezca, por la sencilla razón de que al no olvidar, seguimos dando vueltas a la ofensa, seguimos generando la misma energía.
¿Qué es el perdón? El perdón es la acción por la que una persona, que estima haber sufrido una ofensa, decide no sentir resentimiento hacia el ofensor o hacer cesar su ira o indignación contra el mismo, renunciando eventualmente a vengarse. Por lo tanto, si hay recuerdo, sigue habiendo resentimiento, sigue habiendo indignación, sigue habiendo ira, es decir, no existe perdón. No vale, entonces, decir las palabras “Yo te perdono”, si dentro sigue instalado el resentimiento.
Se ha de perdonar y bendecir a la persona causante de la ofensa, tantas veces como sea necesario, hasta que ya no se recuerde el suceso, o hasta que aunque se recuerde, sea un suceso más, como recordar si el día anterior llovió o hizo sol. Para ese perdón y esa bendición, no es necesario manifestarlo personalmente. Aprovechar el momento de la meditación es el mejor momento para perdonar y bendecir. Es entonces cuando estamos en contacto con nuestro ser más reverenciado, por lo que nuestro perdón viaja sin atascos hasta donde deseemos que llegue.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Buscar a Dios


            El ser humano tiene un anhelo inconsciente: La unión con Dios, la unión con la Conciencia Divina. Sin embargo, para desgracia del ser humano ese anhelo se encuentra en el fondo del pozo de sus deseos, sin aire, sin luz, sin posibilidad de asomarse a la superficie.
            Pero ese anhelo es tan fuerte que desde el fondo de su reclusión va enviando oleadas que van impregnando casi todos los deseos que se encuentran por encima de él. De tal manera, que en cada acción de vida, salvo algunas excepciones, en las que la acción es dirigida por fuerzas de la oscuridad, se busca a Dios, casi con desesperación, aunque el ser humano no es consciente de la búsqueda. Por eso la insatisfacción que producen, al poco tiempo de conseguidos, la gran mayoría de los deseos.
            La satisfacción por los deseos conseguidos tiene fecha de caducidad. Dura mientras no son reemplazados por un nuevo deseo, o cómo máximo, dura hasta que se termina la vida en la materia.
            La unión con Dios, sin embargo, no caduca, porque es eterna.
            Hay excepciones con algunos deseos, en los que no surge la insatisfacción al poco tiempo de conseguido, y son los deseos que llevan una alta impregnación del anhelo de unión con Dios. Son aquellos deseos ¿espirituales?, que aunque satisfechos en la materia llevan aparejado un alto grado de ayuda, de servicio, de compasión y de unión con el prójimo. Porque ayudar, servir y compadecerse del prójimo, es el primer peldaño que acerca al ser humano a la unión con Dios. Hemos de tener presente que cada ser humano es a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto unirse al prójimo es acercarse a Dios.
            ¿Qué hacer para que ese anhelo enterrado bajo un sinfín de deseos pueda salir a la luz? El pozo de los deseos es la mente, llena de prejuicios, llena de temor, llena de críticas, llena de deseos. Hay que vaciar el pozo, hay que limpiar la mente, y la aspiradora que puede limpiar la mente de tantas cosas inútiles, de tantos pensamientos inútiles, de tantos recuerdos, de tantos deseos inalcanzables y de tantos sueños ilusorios, es la meditación.
            No se debería dejar pasar un solo día sin dedicar un tiempo a esa limpieza, de la misma manera que cada día limpiamos nuestro cuerpo.
            Empieza ahora, medita cada día, y pronto sentirás los progresos de acercamiento a Dios.  

sábado, 9 de noviembre de 2013

¿Temor de Dios?


            Aunque realmente no son muchas las religiones que conozco, (hay demasiadas para conocerlas todas), me asombra que todas las que conozco tengan como punto fuerte de su enseñanza el temor a Dios, el pecado y el subsiguiente castigo.
            Pero…... ¿Qué padre o madre desearía que su hijo le temiera? Si lo que los padres dan a sus hijos es amor, es lógico pensar que lo que esperan de ellos también es amor. Nunca se les ocurriría amedrentar permanentemente al bebé recién nacido para que empiece a temerles, para así poder dominarle en todas las facetas de su vida. (Reconozco que siempre hay algún desnaturalizado). ¿Cómo puede ser entonces que Dios, que es Amor, desee que sus hijos, todos los seres humanos, le teman hasta el extremo de hacer girar su vida sobre el eje del miedo?, ¿Qué mérito tiene para Dios el que todo lo que hagan sus hijos tenga como base el temor al castigo?, ¿Quiere realmente Dios dominar a sus hijos para que hagan su estricta Voluntad?, ¿Dónde quedaría el tan cacareado libre albedrío de los seres humanos?
            ¿No será que Dios no tiene nada que ver en esto, y que todo sea un engañoso montaje para que se haga, no la Voluntad de Dios, sino la voluntad de sus pseudo representantes en la Tierra? Los fariseos que condenaron a Jesús, en vez de bajar la cabeza, reconocer su error y cambiar hasta su extinción, se han multiplicado como hongos sobre la faz de la Tierra y ahora, como no tienen a un Jesús que condenar, (que no dudemos que lo harían de nuevo), nos condenan al resto de mortales a los castigos más inimaginables, si no tenemos “temor de Dios”.
            Dios no es temor, Dios es Amor. Y si la bandera de todas las naciones y, por supuesto, de todas las religiones fuera el Amor, el mundo sería un paraíso, sería un lugar en el que prevalecería la equidad, sin importar la raza, ni el lugar de nacimiento, ni las creencias, ni el sexo. Sería un lugar en el que todos tendrían las mismas oportunidades de acceso a las riquezas del planeta, suficientes para todos, y las mismas oportunidades de acceso a la sanidad y a la educación. Sería un lugar en el que quedaría desterrada la envidia, ya que todos sentiríamos alegría por la felicidad de otro ser humano, nuestro hermano. Sería un lugar en el que los políticos buscarían el bienestar total de TODOS sus conciudadanos, no sólo de unos pocos. Sería un mundo sin pobreza, sin hambre, sin analfabetismo. Sería un mundo con mucho menos dolor y menos sufrimiento. Sería un mundo muy próximo a la felicidad.
            Parece ser que con el temor de Dios no lo hemos conseguido, ¿Por qué no lo intentamos con el Amor a Dios, y por supuesto con el Amor al prójimo?
 

           

martes, 29 de octubre de 2013

Predicadores


            ¡Qué fácil es predicar!, ¡Qué fácil aconsejar! No cuesta nada decir: “Lo que has de hacer es….”, “Ten fe”, “Vive desde el corazón”, “Detén tu pensamiento”, “No tengas miedo”, “No estés triste”. ¡Qué fácil es!
            Pero, ¿Cuántas veces se coloca el predicador en los zapatos del que sufre, o del que está triste, o asustado?, ¿Cuántas veces ha vivido el predicador una situación similar para dar consejos?, y si la ha vivido, ¿Cómo ha salido de ella?
            Cada circunstancia que se presenta en la vida, ni es, ni ha sido, ni será nunca vivida de la misma manera por diferentes personas. Cada persona vive su circunstancia de manera distinta, porque cada persona se encuentra en una situación completamente diferente a las que se pueden encontrar los otros siete mil millones de habitantes que habitan el planeta. Y son esas situaciones en que se encuentra la persona las que van a determinar que la persona viva su problemática de una u otra manera.
            Porque no es la circunstancia en sí, es el estado de la persona, el que determina como sentirse ante las distintas situaciones que va presentando la vida, y es desde ese estado, desde el que se van a afrontar las situaciones que se presenten. El consejo general puede servir en algunos casos, muy escasos, pero cada persona tiene su matiz distinto, para despertar a la situación y hacerse fuerte frente a ella.
            Algo que desde el exterior puede parecer una tormenta en un vaso de agua, es una verdadera tragedia para quien la vive, es una verdadera tempestad en mitad del océano, y escuchar: “Tranquilo, no es nada, ya pasará”, en vez de ser un salvavidas es una verdadera losa que le hunde más y más en su desdicha, ya que en vez de tenderle una mano, puede sentir que la están restregando por el rostro que se está ahogando en una gota de agua.
            Quiero hacer un llamado desde esta plataforma, (y yo también me apunto), a tantos y tantos predicadores, unos aficionados y otros profesionales, para que se abstengan de dar consejos si junto a estos no va indexada la técnica a utilizar para salir del bache en que se encuentra el aconsejado.
            Y si no se tiene la fórmula para que la persona trabaje, mejor que dar consejos es sencillamente acompañar. Es muy terapéutico, en los momentos más duros y traumáticos, que alguien esté, sencillamente al lado del que sufre. Un abrazo y una caricia hace muchísimo más que el comentario: “Tranquilo, no es nada, ya pasará”.
 

martes, 8 de octubre de 2013

Como amarse a uno mismo (3 y final)


“Nadie puede tener una opinión buena de una persona
que tiene una opinión mala de sí misma.”
Anthony Trollope
“De todas las trampas en la vida la falta de autoestima es la peor y la más difícil de superar, debido a que está diseñada por tus propias manos y se centra en la idea: No vale la pena, no lo puedo hacer.”
Maxwell Maltz
“El respeto comienza con uno mismo.”
Nathaniel Branden 

Hacia una buena autoestima
            Promulgamos el amor al prójimo a los cuatro vientos, repudiamos la agresión y el mal trato a los otros, pero se nos permite, y hasta está bien visto, que regateemos, economicemos y midamos las autoexpresiones de afecto. ¿Por qué debemos ser miserables con nosotros mismos?, ¿Cuántas veces nos auto-elogiamos, nos damos gustos y nos contemplamos? No suele haber tiempo para eso.
            Debemos disponer de tiempo para los hijos, la pareja, los padres, pero no se nos ocurre utilizar algunas horas en beneficio propio. Pensamos que el tiempo mejor aprovechado es el destinado a producir bienes materiales o dinero. No nos interesa la salud mental. Se considera que pensar, soñar, fantasear, dormir, meditar o mirar, no es actuar. Así, dedicarse a uno mismo es sinónimo de vagancia o “buena vida”. Si pensamos de este modo, jamás disfrutaremos de amarnos, ya que siempre podríamos estar haciendo algo más productivo. Es un acto de irresponsabilidad no dedicar tiempo a ti mismo.
Acercarse a un estilo de vida hedonista:
            Hedonismo significa placer, satisfacción, regocijo, goce y bienestar. Una filosofía hedonista significa un estilo de vida orientado a buscar el disfrute y a “sacarle el provecho” a las cosas que nos rodean. La filosofía hedonista encierra la aceptación implícita del derecho a disfrutar.
1.- Saca tiempo para el disfrute:
-          La vida no se ha hecho sólo para trabajar. Se trabaja para vivir, no lo contrario.
-          Tu momento de descanso, de recreación y tus vacaciones no son un “desperdicio de tiempo”, sino una inversión para tu salud mental.
-          No lo postergues todo, esperando el día idóneo.
-          No hay un tiempo para el amor como no hay un tiempo para quererte a ti mismo. Siempre es tiempo.
2.- Decide vivir disfrutando:
-          Acepta que la búsqueda del placer es una condición del ser humano. Forma parte de ti como algo natural.
-          Vive intensamente y ejerce el derecho a sentirte bien.
-          ¿Cuántos momentos de felicidad has perdido por creer que no los merecías?
-          Busca en tu interior y encontrarás un vacío: la pasión.
-          Tienes la obligación de generar alternativas de vida para mantenerte feliz.
-          Tienes un talento innato para vivir “bien”, no lo desaproveches.
3.- Explora, busca, indaga:
-          Una vez que decidas darle importancia al principio del placer, debes comenzar a trabajar para sentirte bien.
-          Tu principal arma es la exploración. No esperes a estar “totalmente seguro” para ensayar cosas nuevas. ¡Arriésgate!
-          No te resistas a probar lo nuevo.
-          No tengas opiniones a priori cuando de conocer se trata.
4.- No racionalices tanto las emociones agradables:
-          La idea no es negar la importancia del pensamiento. El problema es que si intentas explicarte y comprender permanentemente los sentimientos, los obstruyes irremediablemente.
Autoelogio
            Permanentemente estamos hablando en silencio con nosotros mismos y rumiando sobre esto o aquello, a veces de manera automática, inconsciente, y otras de manera controlada o consciente.
            El dialogo interno puede afectarte positiva o negativamente, de manera similar a como las palabras de otros también pueden ejercer un determinado efecto sobre tu estado de ánimo.
            Cuando tengas tus diálogos internos, en lo posible que sean positivos, pero con una dosis de realismo.
            El autoelogio es una manera de hablarte positivamente. Es una forma de reconocer tus actuaciones adecuadas. No es necesario, ni hace falta que lo hagas en voz alta y en público.
            Las razones a las que se apela para negar el auto elogio son varias:
-          No soy merecedor o no fue gran cosa.
-          Era mi deber o era mi obligación.
-          Auto-elogiarse es de mal gusto.
Auto recompensa:
            Es otra manera de auto-expresarte el afecto. La auto-recompensa es el proceso por el cual nos auto-administramos estímulos positivos.
            Tú necesitas la auto-recompensa, de la misma manera que necesitas el autoelogio. Fortalece tu autoestima y no permite el autocastigo y la insatisfacción.
Hacia una buena autoeficacia:
1.- Elimina el “no soy capaz”
-          Si te tratas mal y eres irrespetuoso contigo mismo, tu dialogo obrará como un freno.
-          Elimina de tu repertorio el “no soy capaz”. Cada vez que te lo repites confirmas tu inseguridad.
-          Esta calificación negativa, automáticamente, te inmovilizará.
2.- No seas pesimista:
-          Las personas con baja autoestima anticipan el futuro negativamente.
3.- No seas fatalista:
-          Eres el arquitecto de tu futuro. Construyes tu destino. Por lo tanto tienes el poder de modificar muchas cosas.
-          El pasado no te condena.
-          Tu presente es el pasado de mañana.
4.- Trata de ser realista:
-          Acepta tus éxitos, sería injusto contigo desconocer tus logros.
-          Acepta tu cuota de responsabilidad en tus fracasos.
-          Toma papel y lápiz, y escribe tu contribución real a lo bueno y a lo malo.
5.- No recuerdes sólo lo malo:
-          La visión negativa de uno mismo se alimenta principalmente de los recuerdos.
-          Durante algunos minutos al día intenta activar tu memoria positiva.
6.- Revisa tus metas:
 

            Hacerte cargo de ti mismo es la mayor de las responsabilidades. Tomar conciencia de que existes, eres importante y tienes el derecho a pensar en ti por sobre todas las cosas, te coloca en un lugar de privilegio, pero al mismo tiempo te provoca nuevas angustias. La lucidez tiene un precio: “Se lo que debo hacer, pero no siempre sé cómo hacerlo”.
            No existe una solución, solo tendencias. Como un péndulo que nunca se detiene, solo podemos apaciguar o acelerar su ritmo, pero jamás seremos capaces de que se detenga en un punto exacto. Las orientaciones para quererte a ti mismo no siempre son claras, definidas y fijas. Tienes que arriesgarte.

lunes, 7 de octubre de 2013

Como amarse a uno mismo (2)


“Las personas que piensan que no son capaces de hacer algo,
no lo harán nunca, aunque tengan las aptitudes”
Indira Gandhi
“Amarse a sí mismo es reconocerse y elogiarse verbalmente.
Es aprobar totalmente las propias acciones.
Estar seguro de las propias habilidades.
Amar el propio cuerpo y admirar la propia belleza”
Sondra Ray
“La religión de todas las personas debería ser la de creer en sí mismas”
Jiddu Krishnamurti
Hacia una buena auto-imagen:
En casi todas las épocas y culturas, la “belleza” ha sido admirada como un don especial. De manera similar, las sociedades se han caracterizado por sancionar la “fealdad”. Las personas somos crueles con aquellas que no reúnen los  cánones de belleza establecidos. Es común ver como los niños se burlan de los gordos, los bajitos, los altos, los narigones, los muy flacos, etc. Los humanos no toleramos los extremos estadísticos.
El juicio estético que la cultura da a la apariencia física, tiene enormes consecuencias para nuestro futuro: Los juicios hacia las personas hermosas son más benignos, somos muy crueles con las personas que no son tan hermosas.
No hay un criterio universal de belleza. El patrón ideal de lo que es hermoso se aprende a través de las experiencias personales y sociales del entorno inmediato. La propia imagen corporal se forma por la influencia de dos fuentes de datos: El ambiente social y los medios de comunicación.
Si la autoafirmación personal gira en torno de la belleza física, esto no solo indica una pobre vida interior, sino una muerte prematura. La necesidad imperiosa de mantener la juventud y la belleza a toda costa, y no entender el encanto de las distintas edades, lleva indefectiblemente a la depresión.
A pesar de que se nos inculque lo que debe ser “hermoso” o “feo”, no significa que sea una verdad absoluta, por lo que cada persona puede decidir su concepto de lo bello.
Me gusto porque me gusto, y punto. Lo importante, no es ser hermoso, sino gustarse a sí mismo. Para lograrlo no es conveniente utilizar criterios rígidos y estrictos.
Mejorando la auto imagen:
1.- Trata de definir tus propios criterios de lo que es bello:
-          No te dejes llevar de la mano por los conocedores. En este tema, nadie sabe nada.
-          No te dejes regañar por tus gustos.
-          Trata de ser una persona espontanea y auténtica cuando elijas.
-          Lo atractivo para ti es una elección que sólo tú puedes hacer.
-          Arriésgate a ensayar e inventar sobre tu arreglo personal.
-          A la pregunta estúpida: ¿Se usa?, simplemente contesta: “No tengo la menor idea”.
-          Arréglate para ti y no para otros.
2.- Descarta la perfección física y los criterios estrictos:
-          No hay un absoluto.
-          Hay gorditos atractivos, delgados insípidos y viceversa. Hay bajitas sensuales, espigadas insulsas y viceversa.
-          No pierdas el tiempo pensando que te falta para ser Afrodita o Apolo. Disfruta lo que tienes y no te exijas lo imposible.
-          La idea de la perfección sólo te llevará a focalizar la atención en tus defectos y a olvidar tus encantos.
3.- Descubre y destaca las cosas que te gustan de ti:
-          Siéntete orgulloso y feliz de tus atributos físicos. No importa si son muchos o pocos, eres afortunado por lo que tienes.
-          No escondas las cosas que te agradan de ti: destácalas, muéstralas y disfrútalas.
-          Nunca pienses que has agotado tus encantos.
-          Explora y te sorprenderás de las cosas atractivas, interesantes, seductoras y sensuales que puedes hallar en ti.
-          Focaliza la atención en las cosas tuyas que te resulten agradables.
4.- Tu auto imagen se transmite a otros:
-          Si te sientes una persona poco interesante y atractiva, darás esa imagen a los demás.
-          La gente te tratará como inadecuada y te hundirás cada vez más en una auto imagen oscura y triste.
-          Rompe el círculo vicioso. En cierta manera, la belleza es una actitud.
-          Los famosos “feos” o “feas atractivas” son el resultado de una actitud positiva hacia sí mismos.
-          Si te auto compadeces, te compadecerán. Si te sientes lástima, inspirarás pesar. Si te ves a ti mismo como desagradable, te rechazarán.
-          La mejor manera de romper el círculo negativo es gustarte.
-          Si te sientes irresistible y atrayente, no cabe duda, serás una persona bella.
-          Prueba a jugar el papel de alguien sin complejos, a ver cómo te sientes.
-          Como un ensayo de conducta, siéntete irresistible con las demás personas e intenta comportarte en esa dirección. El círculo comenzará a quebrantarse.
5.- El aspecto físico es sólo uno de los componentes de tu auto imagen:
-          Ser bien parecido es uno de los tantos requisitos de la atractibilidad. No es el único. Ni siquiera el más importante.
-          El aspecto físico no garantiza todo.
-          Las personas, además de lindas o feas, pueden ser cálidas, amables, inteligentes, tiernas, seductoras, sensuales, interesantes, educadas, alegres, afectuosas, graciosas, etc. Hay personas que poseen magia.
-          Tienes muchas opciones para gustarte. Pregúntate que más tienes fuera de huesos y piel.
6.- No importa que seas o como seas. Si realmente te agradas y te gustas, siempre encontrarás alguien que guste de ti:
-          El auto desagrado inmoviliza.
-          Las personas que no se gustan anticipan el rechazo y evitan la gente.
o   Muestran miedo a la evaluación negativa y ansiedad social.
o   Viven con un alto nivel de frustración por considerar casi imposible que alguien se sienta atraído por ellas.
o   No intentan la coquetería y la seducción porque se consideran ridículas en ese plan.
o   Nunca dan el primer paso, y si alguien se acerca lo ahuyentan con sus inseguridades y prevenciones.
-          Gustarse es abrir los horizontes afectivos y aumentar las posibilidades de conocer gente.