Presencia y Palabra

Bienvenido a este espacio de presencia y palabra. Aquí comparto reflexiones, prácticas espirituales y fragmentos de mis libros para acompañarte en tu camino interior. Que cada día sea una oportunidad para volver a ti con más calma, claridad y conciencia.



martes, 6 de enero de 2026

Chandra bhedana pranayama

 


Chandra Bhedana Pranayama

Respiración Lunar, es una técnica de yoga relajante que invierte el flujo normal de energía, inhalando por la fosa nasal izquierda (lunar) y exhalando por la derecha, o incluso solo por la izquierda, para calmar el sistema nervioso, reducir el calor corporal, aliviar el estrés, mejorar el sueño y equilibrar las emociones, activando el lado parasimpático del cuerpo y se recomienda para la noche o antes de dormir. 

Cómo Practicarlo

Postura: Sentado en el piso con las piernas cruzadas o en una silla con los pies apoyados en el piso.

Tapa tu fosa nasal derecha con el pulgar de tu mano derecha.

Inhala por la Izquierda: Inhala lenta y profundamente por la fosa nasal izquierda.

Cambia y Exhala: Tapa la fosa nasal izquierda con el dedo índice y exhala por la fosa nasal derecha.

Repite: Este ciclo (Inhala Izquierda, Exhala Derecha) se repite continuamente, buscando una respiración larga, profunda y tranquila.

Duración:

Practica de 3 a 11 minutos, o de 9 a 18 ciclos, y haz una pausa después para observar los efectos.

Beneficios Principales

Calma y Relajación: Activa el sistema nervioso parasimpático, induciendo tranquilidad y relajación.

Sueño Reparador: Ayuda a combatir el insomnio y promueve un sueño profundo.

Enfría el Cuerpo: Disminuye la temperatura corporal y alivia problemas de acidez.

Equilibrio Emocional: Ayuda a calmar la mente y liberar pensamientos perturbadores, preparando para la meditación.

Salud Cardiovascular: Puede ayudar a reducir la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

Cuando Practicarlo

Ideal: Por la noche, antes de dormir, o cuando necesites enfriar tu cuerpo o calmar tu mente.

Precauciones:

Evita si tienes congestión nasal, flema, o digestión lenta; consulta a un médico si tienes ansiedad severa. No debe practicarse junto con su opuesto, Surya Bhedana (Respiración Solar).


Cómo reaccionas


 

El poder interior

 


Hay ciertas cosas que dependen de nosotros, como la opinión, los deseos, la aversión y, en una palabra, todas nuestras operaciones. Hay otras que no dependen, como el cuerpo, las riquezas, la reputación, los cargos y, en definitiva, todo aquello que no es esencial a nuestras acciones.

EPICTETO


Mudra del coraje

 


MUDRA DEL CORAJE

 Para estimular la energía cerebral se puede frotar el dedo índice.

El dedo índice representa la confianza en uno mismo y la realización personal.

Mientras tanto, el índice derecho, encarna la perseverancia y el índice izquierdo encarna la fuerza oculta que nos ayuda a realizarnos.

Cómo se hace:

Rodear el dedo índice izquierdo con la mano derecha. La punta del dedo índice descansa sobre la base del dedo anular derecho.

Después cambiar las manos y rodear el dedo índice de la mano derecha con la mano izquierda.

Sirve para:

La energía de los riñones y del intestino grueso.

Dejar atrás la timidez nerviosa que se oculta detrás del miedo al fracaso o de relacionarse con las personas.

Elimina el miedo a salir a un escenario delante de público.

Respiración:

Respirar lenta, profunda y suavemente.

Dejar un espacio antes de la inhalación y la exhalación.

Duración:

El tiempo que consideres oportuno para encontrar el punto de valor y serenidad.


Sufrimiento

 


viernes, 2 de enero de 2026

Infierno, aceptación, voluntad


El infierno no existe, Antay. El único verdadero infierno no está después de la muerte. Es a este lado de la vida donde se puede encontrar el infierno, ya que el único, el auténtico y verdadero infierno no está después de la muerte, está ahora, en la vida. Está en la persona, está en su mente, pues es ella la que va llevando al ego por los vericuetos del pensamiento, de la emoción y del sentimiento. Es la mente la que, pensamiento a pensamiento, va desgranando ideas, creencias, desgracias, males, sufrimientos y torturas que hacen que la persona sufra un verdadero infierno.

Y son esos pensamientos, creencias, males y desgracias las que vive realmente el ego. El dolor del ser humano, el miedo, la ansiedad o la angustia, solo son un producto de su mente, porque nada está ocurriendo, solo es su apreciación. ¿Te parece poco infierno? Cuando el ser humano consiga mantener su mente en silencio habrá alcanzado la dicha.

Antay, —en el rostro de Ángel apareció un gesto de preocupación— y de la misma manera que no existe el infierno, no existe la suerte y las coincidencias tampoco. Todo está programado por nosotros antes de venir a la vida. Lo que no está programado es la reacción de cada persona ante esos acontecimientos programados. Y esa reacción depende totalmente del amor que la persona se tiene a sí misma.

Me costaba comprender su lógica. 

—Todo esto suena muy bien, Ángel, pero ¿cómo se consigue ese amor por uno mismo? 

—Con voluntad. Dejar de lado el peso de las expectativas ajenas y aprender a aceptarse. 

Del libro "Vivir ahora, vivir sin tiempo - Alfonso Vallejo

jueves, 1 de enero de 2026

Respiración de fuego

 


Respiración de Fuego

·      La respiración de fuego es rápida, rítmica y continua.

·      Es igual en la inhalación y en la exhalación, sin pausa entre ellas, (aproximadamente de 2 a 3 ciclos por segundo).

·      Se practica por las fosas nasales con la boca cerrada.

·      La respiración de fuego es impulsada desde el punto del ombligo y el plexo solar. Para exhalar el aire es expulsado poderosamente por la nariz al presionar el punto del ombligo y el plexo solar hacia la columna.

·      Para inhalar, los músculos abdominales superiores se relajan, el diafragma se extiende hacia abajo y la respiración parece entrar como parte de la relajación más que por esfuerzo.

·      El pecho permanece relajado y elevado ligeramente durante el ciclo de la respiración.

·      Cuando se realiza correctamente, no debe haber rigidez alguna en manos, pies, cara y abdomen.

·      Si al realizar esta respiración se siente un ligero mareo, se ha de tomar un descanso. El hormigueo, las sensaciones de desplazamiento y la ligereza son completamente normales, sólo se está ajustando el cuerpo a la nueva respiración y a la nueva estimulación de los nervios.

o   La concentración en el entrecejo ayuda a aliviar estas sensaciones.

o   A veces, estos síntomas son el resultado de la liberación de toxinas y otras sustancias químicas durante la respiración.

o   Los síntomas se pueden aliviar bebiendo mucha agua y cambiando la alimentación a una dieta ligera.

·      No se ha de realizar esta respiración durante la menstruación ni en el embarazo.

Beneficios de la respiración de fuego:

·      Libera depósitos y toxinas de los pulmones, membranas mucosas, venas y otras células.

·      Expande la capacidad pulmonar e incrementa la fuerza vital.

·      Fortalece el sistema nervioso para resistir el estrés.

·      Repara el equilibrio entre el sistema nervioso simpático y parasimpático.

·      Fortalece el chakra umbilical.

·      Incrementa la resistencia física y te prepara para actuar eficazmente.

·      Ajusta el campo psicoelectromagnético sutil del aura para que la sangre se energice.

·      Reduce los impulsos adictivos a las drogas, tabaco y malos alimentos.

·      Incrementa el reparto de oxígeno al cerebro, facilitando un estado mental inteligente, focalizado y neutral.

·      Estimula el sistema inmunológico y ayuda a prevenir muchas enfermedades.

·      Fomenta la sincronización de los biorritmos de los sistemas del cuerpo.

 


martes, 30 de diciembre de 2025

Mejor callar

 


La vigilancia del alma

 


Presta atención a tus impresiones, vigílalas día y noche, pues no es poca cosa lo que custodias: el respeto y la fidelidad a ti mismo, la ecuanimidad, la mesura; una mente que no es esclava de las emociones, del dolor, del miedo, de los contratiempos; en una palabra, la libertad.

EPICTETO

Respiración Básica

 



Te necesito

 


“Amarte es recordar quien soy”


Querido Dios:

 No exagero ni un ápice si Te digo que Te necesito. Pero esta necesidad no es para conseguir algo que quiero o creo necesitar. No quiero pedirte nada. Solo necesito mantenerte en mi mente, porque de otra manera, de momento, no sé cómo hacerlo. Te necesito como se necesitan dos enamorados.

Recuerdo mi primer enamoramiento. Ese que te llena el estómago de mariposas. Ese en el que me sentía unido a mi amada por algo que ninguna distancia podía borrar. Había como un hilo invisible entre nosotros, una vibración secreta que nos mantenía atentos el uno al otro, incluso cuando el silencio se extendía entre nuestros días. Cada mensaje, cada mirada robada, cada palabra dicha a destiempo encendía esa necesidad que crecía dentro de nosotros: vernos, tocarnos, volver a encontrarnos en el mismo aire. 

Yo pensaba en la suavidad de su voz, en cómo sus ojos parecían esperarme aun cuando el mundo entero se movía. Ella, en cambio, recordaba el calor de mis manos, el modo en que todo se calmaba cuando yo estaba cerca. No bastaban las llamadas, ni los recuerdos, ni las promesas; era el cuerpo reclamando presencia, la piel pidiendo volver a reconocerse en la del otro. 

En algún punto, comprendimos que el amor no era solo emoción o ternura, sino una urgencia compartida de existencia: ser con el otro, no aparte. Cuando cada día nos encontrábamos, el tiempo se detenía, no por magia, sino porque la espera había cesado. Estábamos donde debíamos estar: juntos, completos, respirando el mismo instante. 

Esto es lo que quiero Señor. ¿Por qué podía mantener en mi mente la imagen de mi amada durante todo el día?, ¿por qué podía desear, de manera permanente, su contacto?, ¿por qué su palabra era para mí como música celestial?, ¿por qué el contacto de su piel me llevaba al éxtasis?, ¿por qué no puedo mantener esa energía Contigo durante un largo tiempo?, ¿por qué?

La serenidad que siento cuando estoy Contigo no se puede comparar a ninguna emoción conocida y, sin embargo, no consigo mantenerla más allá de unos minutos y es entonces cuando me siento mal conmigo mismo por permitir que mi mente se distraiga.

El amor que me inunda en esos minutos de unión Contigo no es comparable a ningún amor humano.

No sé cómo explicarte este anhelo sin caer en el lenguaje de los sentidos, pero solo puedo usar las palabras de lo que soy: Un ser humano. Pero Tú sabes lo que hay debajo de cada una. No busco milagros ni consuelos inmediatos; busco presencia. No quiero solo pensarte, sino sentirte, como quien se mira en un espejo y se reconoce de pronto en aquello que ve.

Cuando Te siento, Señor, todo se aquieta. El ruido de mis pensamientos cede, el aire parece volverse más claro y, por un instante, todo encaja. Es como si el mundo entero respira conmigo y el tiempo se reconoce en un solo punto de luz. Pero esos momentos son fugaces, se disuelven como el perfume de una flor cuando el viento cambia de dirección. Entonces regreso al ruido, a la distracción, y me invade la frustración de no poder quedarme Contigo más tiempo.

Te confieso que muchas veces temo no saber amar como tú amas. Quizás por eso, cada vez que me distraigo, siento que Te pierdo. Pero ¿Cómo podrías perderte si Tú habitas en mí y en todo lo que me rodea? Quizás el error está en pensar que debo retenerte, cuando en realidad eres Tú quien me sostiene a mí.

A veces me pregunto si este deseo de estar Contigo, (tan intenso, tan devorador), no es ya en sí una forma de amor. Tal vez me llamas a buscarte precisamente a través de este vacío, de esta falta, de esta necesidad que arde y me purifica. Tal vez el amor no consiste en verte todo el tiempo, sino en aprender a reconocerte en lo invisible: en el sonido del viento, en el temblor del instante, en la mirada de los otros.

Sé que cuando amo verdaderamente, aunque sea a otra persona, algo de Ti se filtra entre nosotros. El amor humano es como un reflejo imperfecto de Tu luz. En él Te vislumbro, aunque sea por fragmentos. Por eso no desprecio ni mis pasiones ni mis debilidades, porque a través de ellas también Te busco. Tú me hiciste con hambre de infinito, pero me diste un cuerpo finito, y entre esas dos orillas se extiende mi alma, aprendiendo a navegar.

Me gustaría poder amarte con la constancia con la que respiro, sin esfuerzo, sin interrupciones. Pero quizás la respiración también tiene su ritmo: inhala Tu presencia, exhalo mis distracciones. Tal vez esa alternancia sea parte de la lección: que incluso cuando no Te siento, sigues ahí, esperando pacientemente como una llama que nunca se apaga.

En esos momentos en que la mente se aleja y el corazón se enfría, recuérdame, Señor, que no hay distancia real entre nosotros. Enséñame a regresar sin culpa, con ternura hacia mi propia fragilidad. Que cada olvido se convertirá en un nuevo motivo para recordarte, y cada caída, en una manera distinta de levantarme hacia Ti.

Quisiera vivir con la simplicidad de una gota que no duda de pertenecer al mar, porque sabe que, aún separados, sigue teniendo su misma esencia. Dame esa certeza, Señor: la de saber que incluso en mi dispersión, estoy Contigo.

Te necesito, sí, pero no como quien desea poseer, sino como quien desea Amar con mayúscula: Quiero que mi vida entera sea una sola conversación Contigo, donde no haya palabras sino presencia, no súplica sino comunión, no búsqueda sino hallazgo perpetuo.

Y aunque mi mente se canse, aunque mis sentidos me traicionen, aunque la rutina me nuble, mantén vivo en mí el fuego de esta necesidad. No permitas que se extinga. Que cada día, con sus distracciones, penas y pequeños gozos, sea una oportunidad para recordar que estoy hecho de Ti, para Ti, y hacia Ti.

Porque amarte, Señor, es recordar quién soy.

Gracias, Señor.

Del libro "Cartas a Dios 2" - Alfonso Vallejo

viernes, 26 de diciembre de 2025

Confianza

 


Capacidad de elegir

 


A mi capacidad de elección le resulta igualmente indiferente la capacidad de elección de otro hombre, al igual que sucede con su aliento vital y su carne. Aunque hemos nacido unos a causa de otro, cada uno tiene su propia soberanía.

A la divinidad no le pareció bien que la maldad de otro hombre sea un mal para mí, de tal modo que mi infortunio no quedará en manos de otro.

          MARCO AURELIO

 


Enseñanza universal



Todo el mundo anda buscando la felicidad, a veces llamada dicha, y, sin embargo, muchos de los que la buscan con tanto ahínco continúan pa­sando de largo ante la llave de esa felicidad.

La llave simple de la dicha perfecta y el poder inherente que la mantiene constante es el “autocontrol” y la “autocorrección”. Pero esto es facilísimo de lograr una vez que se aprende la verdad de uno mismo es la presencia YO SOY y la inteligencia que controla y ordena todas las cosas.

Alrededor de cada individuo hay todo un mundo de pensamientos creados por él mismo. Dentro de este mundo mental está la semilla, la Presencia Divina, el «YO SOY», que es la única Presencia que actúa en el Universo y la cual dirige toda energía. Esta energía puede ser intensificada más allá de todos los límites por medio de la actividad conscien­te del individuo.

La Presencia Divina Interior puede ser comparada con la semilla de un durazno. El mundo de pensamientos que la envuelve semeja la pulpa. La pulpa representa no sólo el mundo mental creado por el individuo, sino la sustancia electrónica universal, siempre en espera de ser activada por la determinación consciente del individuo, para ser precipitada a su uso visible en la forma que a él le convenga o desee.

El camino seguro hacia la comprensión y uso de este po­der consciente nos viene por medio del autocontrol. ¿Qué quiero yo decir con esa palabra “autocontrol”?:

1)    El reconocimiento de la Inteligencia «YO SOY» como única Presencia activa.

2)    Que sabiendo esto, sabemos también que no existen límites o limitaciones para el poder de su uso.

3)    Que los humanos, habiendo recibido libre albedrío, libre selección y libre actuación lo que crean en su mundo circundante es todo aquello en que fijan su atención.

SAINT GERMAIN


martes, 23 de diciembre de 2025

Un Hijo de Dios entre muchos

 


“¿Cree usted en la divinidad de Cristo?”, preguntó un visitante. El Maestro respondió:

“Ciertamente. Me agrada hablar de Él, porque fue un hombre de perfecta realización espiritual. Sin embargo, no fue el único hijo de Dios, ni lo sostuvo Él así. En lugar de ello, Cristo enseñó claramente que aquellos que cumplen la voluntad de Dios, lleguen a ser uno con el Señor, tal como si fuera Él mismo. ¿No fue acaso la misión de Jesús en la tierra el recordar a los hombres que el Señor es su Padre Celestial, y el mostrarles el camino de regreso hacia Dios?”

PARAMAHANSA YOGANANDA


lunes, 22 de diciembre de 2025

Lástima

 


¿Qué es la lástima? Es ponerse de acuerdo con lo imperfecto.

No te dejes jamás invadir por la lástima, pues es como si te dejaras arrastrar a las arenas movedizas teniendo alas con que elevarte a las alturas, por encima de toda cosa destructiva, elevando al mismo tiempo aquello que estás atestiguando y que quiere producirte esa lástima.

No juzgues; mantente firme en la presencia YO SOY y todo manifestará la perfección.

SAINT GERMAIN


viernes, 19 de diciembre de 2025

Todo está bien

 

          “Todo está bien”. Aceptar es un signo se sabiduría, de crecimiento, de unión con Dios.

          Juzgar, criticar, buscar el conflicto e, incluso buscar la perfección en los demás es una prueba de identificación con lo terrenal, que es lo mismo que decir que se vive de espaldas a Dios.

          Quien vive la unión con Dios entienden que los que comparten con él su encarnación no tienen porque estar a su mismo nivel de evolución y aceptan, bendicen y perdonan.

Del libro “Rasgar el velo de la soledad” de Alfonso Vallejo

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Vivir con Amor

 


Pongámonos en manos de Dios y detengamos la locura de nuestra mente. Escuchemos la voz del corazón: aunque no comprendamos con claridad cuál es nuestra misión en la vida, siempre podemos intuirla. Y si ni siquiera logramos intuirla, vivamos sencillamente con Amor.

Esa forma de vivir transformará nuestra existencia en un paseo ligero, sin cargas innecesarias, por un amplio camino adornado con pétalos de rosa. 

Del libro “Alma peregrina” de Alfonso Vallejo


La dureza de lo fácil

 


Todo lo que en general es superior a nuestras fuerzas nos parece duro e insufrible. Olvidamos que hay muchos para quienes el mayor suplicio sería no beber vino o levantarse temprano. Las cosas no son difíciles por su naturaleza, sino que nosotros somos perezosos y delicados.

LUCIO ANNEO SÉNECA


La necesidad del alma

 



martes, 16 de diciembre de 2025

Cartas a Dios (Sinopsis)


 

Cartas a Dios es un diálogo íntimo entre el alma humana y lo divino.

El autor se dirige a Dios con cartas escritas desde la vulnerabilidad, la esperanza y la búsqueda, con preguntas que todos nos hemos hecho: sobre el amor, el miedo, el karma, la fe, el pecado, la espiritualidad y el sentido de la vida.

Cada carta recibe una respuesta profunda, amorosa y reveladora, como si el propio Creador susurrara verdades al corazón.

Este libro no pretende dar respuestas absolutas. Es un espacio de encuentro entre lo humano y lo divino, entre la duda y la certeza, entre el dolor y la esperanza.

Una obra para quienes buscan luz en medio de la incertidumbre, consuelo en el dolor y una voz que les recuerde que nunca están solos.

Una lectura que no impone creencias, sino que invita al dialogo interior, a la apertura del corazón y al descubrimiento de que Dios también responde.... cuando se le escribe desde el alma.

sábado, 13 de diciembre de 2025

Dignidad

 


Mudra de hacer limpieza

 


MUDRA DE HACER LIMPIEZA

MUDRA PARA LA RESOLUCIÓN DE TRAUMAS

Cómo se hace:

Dobla los dedos de las dos manos y apoya las puntas lo más cerca posible de las bases de los dedos.

Los pulgares extendidos y tocándose las yemas.

También se tocan los nudillos medios de los dedos corazón.

Coloca el mudra delante del abdomen.

Sirve para:

Limpiar el subconsciente de traumas antiguos no resueltos.

Traer a la parte consciente traumas escondidos en el inconsciente.

Incrementa la actividad onírica.

Respiración:

Respira suave, lenta y profundamente.

Realiza pausas tras tanto en la inspiración como en la exhalación.

Duración:

Practicar 7 minutos diarios durante 7 días.


El misterio de estar vivo

 

 


“Hay días en los que el alma no pide respuestas,

solo compañía”

 Querido Dios:

           Hoy me siento inclinado a escribirte, no por una urgencia espiritual ni por una súplica desesperada, sino por algo más difuso, más cotidiano, más humano: el aburrimiento. Me aburro, Señor. Me aburro soberanamente. Y aunque esta palabra suene trivial, casi infantil, lo cierto es que encierra una carga existencial que me pesa más de lo que quisiera admitir.

Este aburrimiento no es el de una tarde sin planes ni el de una espera en la sala de un médico. Es un aburrimiento que se instala en el alma, que se mezcla con mi tristeza innata, (esa que me acompaña desde que tengo memoria), y que, si uno se dejara llevar por los diagnósticos modernos, podría confundirse fácilmente con una depresión. Pero no creo estar deprimido, Señor. Al menos no en el sentido clínico del término. Aunque, por curiosidad, (y quizás por necesidad de entenderme mejor), me he atrevido a consultar los síntomas de la depresión. La inteligencia artificial, esa nueva voz que también responde preguntas, me ha ofrecido una lista detallada, casi quirúrgica, de lo que se considera una depresión según fuentes médicas como Mayo Clinic y Sanitas.

Los síntomas emocionales y cognitivos incluyen tristeza persistente, pérdida de interés en actividades, irritabilidad, sentimientos de inutilidad, dificultad para concentrarse y pensamientos recurrentes sobre la muerte o el suicidio. Al leerlos, me he sentido aliviado. No porque no tenga nada en común con ellos, sino porque la mayoría no me describen. Sí, tengo una tristeza persistente, pero no es nueva. Es como un color de fondo en mi alma, como un gris suave que no me impide ver los colores, pero que siempre está ahí. Y sí, a veces me siento vacío, pero no desesperanzado. Nunca he sentido que todo esté perdido. Nunca he sentido que no haya sentido.

En cuanto a los pensamientos sobre la muerte, debo confesar que sí, los tengo. Pero no son oscuros ni autodestructivos. No hay en mí deseo de acabar con la vida, sino una curiosidad profunda por lo que hay más allá. No pienso en la muerte como un escape, sino como una puerta. Una puerta que, aunque no tengo prisa por cruzar, me intriga. Fantaseo con lo que podría haber al otro lado, como quien imagina un país lejano que aún no ha visitado pero que siente que, de alguna manera, ya conoce. ¿Será que en algún rincón de mi alma hay un recuerdo de ese “otro lado”? ¿Será que mi nostalgia no es por algo que perdí aquí, sino por algo que viví allá?

La IA también me habló de los síntomas físicos y de comportamiento: alteraciones del sueño, fatiga, cambios en el apetito, lentitud en el pensamiento, dolores inexplicables y aislamiento social. Tampoco me identifico con ellos, salvo quizás con el aislamiento. Pero ese, Señor, Tú lo sabes bien, no es nuevo. Siempre he sido tímido, retraído, más observador que protagonista. No soy la alegría de la fiesta, ni lo pretendo. Mi mundo interior siempre ha sido más vasto que el exterior, y aunque con los años he aprendido a abrirme un poco más, sigo siendo ese niño que se escondía detrás de las cortinas para no saludar a los invitados.

Entonces, si no estoy deprimido, ¿qué me pasa? ¿Por qué este aburrimiento que se instala como una niebla en mis días? ¿Por qué esta sensación de que todo es repetido, de que nada me sorprende, de que incluso lo bello parece lejano?

No te escribo buscando una solución mágica. Sé que la vida no funciona así. Sé que estamos aquí para aprender, para crecer, para amar. Y sé que este aburrimiento, esta incomodidad, esta falta de entusiasmo, puede ser una señal. Una señal de que algo dentro de mí está cambiando, de que algo necesita ser atendido, comprendido, transformado.

Quizás este aburrimiento sea una invitación. Una invitación a mirar más profundo, a dejar de buscar fuera lo que solo puedo encontrar dentro. Porque cuando todo parece aburrido, quizás es porque he dejado de mirar con ojos nuevos. Quizás es porque he olvidado que cada instante, por más cotidiano que sea, encierra un misterio. El misterio de estar vivo. El misterio de poder sentir, pensar, amar.

Y, sin embargo, Señor, me cuesta. Me cuesta encontrar sentido en lo pequeño. Me cuesta entusiasmarme. Me cuesta incluso rezar. No porque no crea en Ti, sino porque a veces siento que las palabras se quedan cortas, que no alcanzan, que no llegan. Pero escribirte, eso sí me ayuda. Me ayuda a ordenar mis pensamientos, a escucharme, a sentir que hay alguien, Tú, que me lee, que me entiende, que me acompaña.

Gracias por eso. Gracias por ser. Por estar. Por escucharme incluso cuando no tengo nada concreto que decir. Porque esta carta no tiene una petición, ni una queja, ni una revelación. Es simplemente un desahogo. Una manera de decirte: “Aquí estoy, Señor. No estoy bien, pero tampoco estoy mal. Estoy en medio. Estoy buscando.”

Y en esa búsqueda, me doy cuenta de algo: quizás el aburrimiento no sea el enemigo. Quizás sea un maestro. Un maestro silencioso que me obliga a detenerme, a mirar lo que no quiero mirar, a sentir lo que he estado evitando. Porque cuando todo se detiene, cuando no hay distracciones, cuando el alma se queda sola consigo misma, es cuando puede empezar el verdadero diálogo. El diálogo Contigo. El diálogo con lo eterno.

A veces pienso que el aburrimiento es como el invierno del alma. No hay flores, no hay sol, no hay canto. Pero bajo la tierra, algo se está gestando. Algo se está preparando. Y cuando llegue la primavera, cuando vuelva el entusiasmo, cuando la vida vuelva a florecer, sabré que este tiempo no fue en vano. Que fue necesario. Que fue fértil, aunque no lo pareciera.

Mientras tanto, seguiré escribiéndote. Porque en estas cartas encuentro consuelo. Encuentro compañía. Encuentro sentido. Y aunque no espero respuestas inmediatas, sé que cada palabra que Te dirijo es una semilla. Una semilla que algún día germinará. En mí. En Ti. En el misterio que nos une.

Gracias, Señor.

CARTAS A DIOS - Alfonso Vallejo

viernes, 12 de diciembre de 2025

Sin arrogancia

 


Todo contiene inteligencia

 


Cada uno de nosotros tiene color y sonido. Cada actividad nuestra es, pues, de un color y de un arpegio con una frase musical. Si es distorsionada, sale un sonido feo, disonante y de color sucio. A cada persona que lanza una afirmación afeante se le devuelve la responsabilidad de aquello. Todo contiene inteligencia.

          SAINT GERMAIN


Dios en lo cotidiano

 


                 “Dios me parece una entidad vaga y remota”, comentó cierto estudiante.

            “El Señor te parece distante solamente porque tu atención está dirigida hacia el exterior, hacia la creación, y no hacia el interior, hacia Él”, dijo el Maestro. “Cuando quiera que tu mente se eche a vagar en medio de la confusión de miríadas de pensamientos mundanos, condúcela pacientemente de regreso al interior, enfocándola sobre recuerdo del Señor que allí mora. Y así, llegará el día en que le llevarás siempre contigo; un Dios que te habla en tu propio lenguaje, un Dios cuyo rostro te atisba desde cada flor, desde cada arbusto, desde cada brizna de hierba. Entonces dirás: “¡Estoy libre! La gloriosa túnica del Espíritu me viste; vuelo desde la tierra al cielo sobre las alas de la luz”. ¡Y cómo se consumirá tu ser de gozo!”.

PARAMAHANSA YOGANANDA

martes, 9 de diciembre de 2025

Honestidad

 


¿Por qué la ira?

 


Cuando los placeres han corrompido igual el cuerpo y la mente, todo nos parece insoportable; no por su dureza, sino por nuestra flojedad. Si no. ¿cómo se entiende que reaccionemos con ira porque alguien tose o estornuda, por una mosca que no conseguimos espantar, por un perro que se cruza en nuestro camino, o porque al sirviente descuidado se le resbala de la mano una llave?

LUCIO ANNEO SÉNECA