Al igual
que el estómago debilitado por la enfermedad acumula bilis, y enferma cualquier
alimento que le llega convirtiéndolo en germen de dolor intenso, así, en el
caso de una mente corrompida, todo lo que le entregas lo convierte en una carga
y en fuente de desdicha y perdición.
LUCIO
ANNEO SÉNECA

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